01 agosto, 2008

Sorpresa y sonrisa

Creo que es esta de una de las crónicas de conciertos más inmediatas que he escrito nunca. Ir, ver, escuchar, mirar, oír, dejarme llevar y volver rápido a casa para contarlo todo. Porque tengo la sensación de haber descubierto algo interesante: un tipo muy joven, sorprendentemente joven, que no es que cante bien, es que es lo siguiente. Tiene una voz privilegiada y la sabe utilizar, Jorge Marazu.

El cantautor abulense se enfrentaba a las complicaciones. Día bueno (viernes) pero malo (uno de agosto, Operación Salida, la fecha en la que oficialmente se desconecta Madrid). Sin embargo, gente en la puerta de Galileo Galilei. Pensé que habría movilización desde Ávila, pero no tanta, sinceramente, habida cuenta de la fecha. Pues me equivocaba. Hay gentecilla, digo ante una pregunta del propio Marazu antes de salir a escena. Lo habría dicho por cumplir, por animar, pero no hacía falta.


Todo va bien. Sonrisa.


Y sorpresa… El concierto empieza con un toque de blues con la banda apareciendo por entregas. Primero, Alexi Reyes al bajo. Después, la batería de Iván de la Toba, a la que se unió la brillante guitarra de César Valencia. La música no fue ningún acompañamiento, sino la espina dorsal del concierto, en el que el sonido osciló entre los temas más rockeros y las baladas (sí, sí, balada es como se llama una canción lenta en esto del rock, que parece que la palabra está cayendo en desuso y no hay que permitirlo). Así, sonaron Recuerdo Crónico, Afinidad, Miedo y Tropiezos y trapecios. Casi cada tema llevaba aparejada su dedicatoria, y venía acompañada por ganas inequívocas de pasarlo bien sobre el escenario. Esas ganas que son tan importantes, que son capaces de atravesar la pared imaginaria entre escenario y público. El repertorio me convence. Hay quien le encuentra parecido a Quique González, aunque a mí me recuerda mucho más al estilo de Los Secretos (no en vano uno de los bises fue Buena chica). Me habría gustado tener por ahí a ETDN a ver qué le parecía a ella como autoridad secretil.


No hay concierto cantautoril (esto es rock cantautoril, nos pongamos como nos pongamos) que no tenga sus colaboraciones correspondientes. Así, pasaron por el escenario David Negrín (Perro Flaco), Pablo Ager – que interpretó junto a Marazu Pájaros en mi habitación – y Álvaro Vázquez, que pidió palmas durante toda la canción mientras cantaba Soledad, en el que fue para mí uno de los grandes momentos de la noche. Energía y diversión: de eso se trata. O de eso se debería tratar por lo menos.


Conclusión. Merece la pena escuchar a Marazu (aunque parezca un juego de palabras). Y que nadie me hable de parecidos irracionales ni de nada por el estilo. Hablemos sólo de canciones bien hechas, extraordinariamente bien cantadas, de una buena presencia sobre el escenario. De que este concierto puede significar el comienzo de algo aún más interesante. Es como si hacer el viaje Ávila-Madrid significara mucho más que el mero desplazamiento geográfico.


Ya me contaréis.


[y además, Kikel productions presenta a Jorge Marazu, Pablo Ager y la banda en Pájaros en mi habitación...]


3 comentarios:

Kika... dijo...

El vídeo es como los bizcochos mal hechos. No sube. Así que ya lo intentaré mañana. O no. Según me dé.

besos a todos
K

david negrin dijo...

buena crítica del concierto ;)
me gustó encontrarmela y poder leerla
salud!

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Buena recomendació, mil gracias. Llegué por el blog de Víctor.