23 agosto, 2008

Agosto en Madrid (XII): Fuego en el cuerpo

Escrito en casa de Lady K, con su ordenador prestado.

Yo no podría vivir en el centro. Necesito demasiado silencio como para tener que depender del aire acondicionado y el cristal climalit con rotura de puente térmico. Supongo que adoro las ventanas abiertas lo suficiente como para querer vivir donde haya menos ruido.

Pero me gusta el centro, muchísimo. Sobre todo Malasañear (o Lavapiesear) en agosto, porque hay hasta sitio para aparcar. Por eso y porque está bonito aunque muchos bares estén cerrados, el Dos de Mayo parece vibrar con la gente descalza sentada en las terrazas o alrededor del monumento a Daoiz y Velarde.

Y me gusta sobre todo por la compañía. Por muy bonito que esté todo, con Lady K mola mucho más. Hoy hemos intentado acercarnos a La Pepa, su bar favorito, pero se habían marchado por vacaciones (ya hablaré de cómo conocimos este mítico local, porque la cosa tuvo su miga), y cuando caminábamos de vuelta hemos visto algo que irremediablemente nos ha atraído hacia una esquina de la Plaza de San Ildefonso.

- Mira, Lady K, un comefuegos. ¡Me encantan!

Allí había un comefuegos que se movía bailando a ritmo de rumba mientras hacía oscilar y volar una especie de antorcha con dos fuegos. Igual lo lanzaba hacia arriba que lo recogía sobre la espalda. Y todo con el pelo largo y suelto. Cuántas veces no se lo habrá chamuscado...

La verdad es que el tipo estaba muy bien... de salud, digamos, con un tatuaje surgiendo de la cinturilla del pantalón (esto me lo acaba de dictar Lady K que tiene el día más lírico que yo). A pecho descubierto - todo hay que decirlo - parecía estar en un nivel de concentración que no rompían las caras de asombro de la concurrencia.

Estas fueron algunas de las consideraciones que hicimos durante el espectáculo:
- El riesgo de muerte es muy erótico. Mogollón.
- ¿Cómo ensayará este tío en su casa? ¿Prendiéndole las cortinas o el papel pintado a su madre?
- ¿Cómo no le dará miedo? Si a mí me dan miedo las bengalas de cumpleaños...

La conversación se ha trasladado a unos derroteros interesantes... como por ejemplo decidir si es más erótico-festivo el uniforme de la Policía nacional que el de la municipal (apostamos por la segunda, aunque Lady K es más de los SWAT americanos o del Grissom de CSI, que lo sé yo).

El caso es que el bello comefuegos nos ha metido una chispita en el cuerpo. Como si nos hiciera falta.

Cuando me compre la moto - o sea, cuando apruebe o me toque el Euromillones, lo que ocurra antes - iré todas las semanas a la Plaza de San Ildefonso a ver si el comefuegos me enseña su arte. Entre él y el cocinero de la pizzería que hay en esa misma plaza - por mucho que me digan que él es el que calienta las pizzas, y no el que las hace - estoy segura de que entretenimiento, iba a tener.

El barbecho sentimental (que no de otro tipo de actividades) tiene que durar hasta diciembre. Por mi bien y el del medio ambiente.

Y, sobre todo, porque Lady K estaba soportando demasiados rollos. Aunque hoy me ha dado una medalla por no hacer dos cosas. Que venga alguien y me diga si no mola: el premio lo tienes por no hacer y no por hacer. Maravilloso.

clic


Don’t tell me what to think

Cause I don’t care this time

Don’t tell me what to believe

Cause you won’t be there

To catch me when I fall

But you’ll need me when I’m not here at all

Miss me when I’m gone again, yeah

I’m going down in flames

I’m falling into this again, yeah

I’m going down in flames

I’m falling into this again...

Going Down In Flames, 3 Doors Down

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