05 agosto, 2008

Agosto en Madrid (II): La auténtica receta de la sangría

En agosto puedes tener la suerte de que la parte de España que se queda fastidiada sin vacaciones (o que las ha tenido ya), decida quedar en masa a pasarlo bien un día cualquiera. Lo que pasa es que no puede haber barbacoa, festival o evento agostil en general sin su correspondiente bebida. El alcohol de alta graduación es desaconsejable, según la Dra. Marta, mucho mejor las bebiditas de verano, con su gaseosa, sus zumitos y similares. Aunque lleven alcohol, al menos la toña te la agarras con menor deshidratación, y, por lo tanto, la resaca de la mañana siguiente es bastante más llevadera.


He decidido hacer sangría y agua de Valencia. Pero no sé las recetas. A mí se me dan de lujo los refrescos caseros, los granizados, he puesto copas en capeas (y hace unos días en el cumple de TatoLuli, soy una experta), pero… ni el kalimotxo ni estos otros dos cópteles veraniegos se me dan bien. Básicamente es porque no termino de tener clara la receta. También porque lo de sangría siempre me ha parecido un nombre un poco asqueroso (¿no eran sangrías lo que se hacían con las sanguijuelas? Puaj). Y claro, en lugar de buscar en algún blog de cocina o similar (¿qué pasa si escribes kalimotxo, sangría y agua de Valencia en Google?), he decidido preguntar a los expertos.

La mayor autoridad mundial en sangría es la hermaníssima. Ella (en compañía de otros, claro) se encontraba al frente de los intentos de envenenamiento masivo que eran las sangriadas de su Facultad. Ahora niega toda responsabilidad, pero a base de mucho preguntar he podido saber que esos eventos (ilegales, por cierto, creo que una vez hasta el rector llamó a la policía) se basaban en comprar x litros de fanta y vino peleón (preferiblemente marca Cumbres de Gredos) y mezclarlos en un recipiente ad hoc. Porque lo más importante, por lo visto, es el recipiente. En la Facultad, lo hacían en los cubos de la basura. Lavados, o eso dicen. Ayer Lord K me dijo que él tomó una sangría buenísima en una papelera del IKEA, y siempre recordaremos aquella fiesta de PacoBoryi (si no sabes quién es, aquí cuento una de sus historias más famosas) en la que sus amigos utilizaron la papelera del cuarto de baño. Dado que el continente da caché al contenido, estoy pensando preparar mi sangría en un cubo de esos de la fregona (nuevecito) de los veinte duros.


Pero la hermaníssima me ha dicho que en Inglaterra, donde trabaja con gente sueca (los suecos son verdaderos frikis de la bebida), ha perfeccionado su sangría. La receta es: vino peleón, fantas de limón y naranja, azúcar, fruta (la que se tenga, mi hermana recomienda limón, naranja y melocotón) y ginebra. Aunque ella le echó vodka, porque ginebra no tenía. El caso es que cuando se acabó la sangría, la hermaníssima batió toda la fruta embebida en la mezcla, le agregó más vodka… y ¡voilà! Chupitos de batido de sangría. Por lo visto, hay que servírselos al personal al grito de aquí no se tira nada, ni la fruta de la sangría, y prepararse para triunfar.


Lord K me dio también sus recetas personales, añadiendo que él es un purista y que le gusta el kalimotxo preparado con vino y cocacola al 50%. Para que quedara claro. Me aclaró también que las proporciones no son fijas, que se saben… probando. (Siguiente plano: Lady K y yo más pedo que Alfredo después de probar treinta veces la sangría).


El agua de Valencia… esa es la que me plantea más dudas. Porque la hermaníssima me ha dado la receta (zumo de naranja, champán-chimpón y un toque de vodka), pero me ha dicho que es fundamental que el zumo de naranja sea casero. Y, sinceramente, no me veo cortando y exprimiendo. Que hace mucho calor.



Me he reído taaaanto… con este post del blog del mensO…


4 comentarios:

Jaco dijo...

Te voy a contar mis recetas:
El truco de un buen kalimotxo es, mal vino con buen refresco de cola. Mal vino no quiere decir "el peor de los vinos" Quiere decir el segundo peor.
Las proporciones para mí son, pero el 50-50 está muy extendido. 60% vino, 40% coca-cola.

La sangría para mí es la bebida de la mudanza. Todo lo que queda en la cocina, va dentro del recipiente (una olla de cocina normalmente)
Mucho azúcar, mucho vino, mucha fruta, y todas las botellas de alcohol que tengas en casa.

El agua de Valencia... me queda lejos. Yo tomo agua de Ourense, que con abrir el grifo es suficiente ;-)

Un beso

Kika... dijo...

jajaajajajaja... Agua de Ourense... no he estado nunca en Ourense... ¿es buena el agua?

:)

me quedo con tus recetas! las guardo como oro en paño para el próximo evento veraniego!

muchos besos,
K

PS ¿Puede que me suenes contento? Eso es bueno, buenísimo...

Jaco dijo...

Bah, el agua de Ourense no está mal. No es como la de Madrid, pero se deja beber. Otra cosa es el agua de Compostela (espero que aquí si vinieras alguna vez) que está muy cerca de ser intragable.

Estoy contento sí. Podría estarlo muchíiiiiisimo más, pero al menos no estoy ni triste ni preocupado, y eso me encanta. Acostúmbrate :)

P.S: Siento que mi primer comentario esté tan mal redactado...

Un beso

Anónimo dijo...

Igual llego un poco tarde pero ahí va mi aportación.

Hace unos años probé una sangría de vino blanco. La llamaban "Zurra".

La manera de prepararla... igual que la sangría... pero con vino blanco, claro.

Yo me hice fan de la zurra (¡me encanta esta frase!jajaja) así que la recomiendo.