24 julio, 2008

Crónica de un cumple (no) anunciado – primera parte

Nadie se lo va a creer. Pero yo no suelo celebrar mi cumpleaños. No es por crisis existenciales al soplar las velas ni porque desde que oposito parece que los cumpliera hacia atrás (es lo que tiene que no te dé el sol, que no tienes fotoenvejecimiento). Yo creo que es porque mi cumple es en pleno verano, y cuando era pequeña mi madre trabajaba fuera de España en la época estival, así que me solía quedar con mi abuela en la sierra, donde las celebraciones no eran demasiado felices porque no conocía mucha gente. Después, estuve trabajando siete veranos fuera de casa, así que tuve un cumple itinerante con gente distinta cada vez. Aunque es verdad que algunos de los mejores cumpleaños de mi vida los he celebrado en Inglaterra. Tanto fue así que aún me parece muy raro que en mi cumpleaños haga calor. Es como si me viera desubicada en mi propia fecha.

En definitiva, que no lo celebro. Aunque todos los años la pobre LuLi se rasga las vestiduras y me pregunta que si no tengo tarta, y yo le digo que no, y sé que le parece fatal. Me mira con penilla y me dice que vaya a soplar las velas de la suya – cumple años unos días más tarde que yo – que me la presta. Es verdad. Un cumpleaños sin fiesta, ni celebración, ni tarta, ni nada no parece la mejor manera de comenzar el año…

Pero es que yo prefiero los regalos que se hacen cualquier día, las fiestas y cenas sin motivo, el porque hoy es hoy… no me parece fácil ponerle plazo fijo a la felicidad, ni tener que estar contenta porque es tu cumple. Ni nada. Aunque es cierto que me gustan las piñatas, e ir a las fiestas (de los demás), y no me dan alergia las tartas, más bien al contrario.

¿Y este año? Pues la verdad es que lo de celebrar surgió de manera espontánea. Quiero decir que fue una especie de no-celebración de cumpleaños. El jueves pasado quedé con el Club anti-Michael-Landon (por qué nos llamamos así es un poco largo de explicar así que se queda para otro día), y ellas me dijeron de ir a ver a Pablo Ager el martes. Yo dije lo típico de pasaros, es mi cumple, así nos tomamos algo y, de pronto, la idea cundió. María P y Rafa se apuntaron, Henar dijo que se pasaría también… y de pronto me vi la mañana del 22 en Caramelos Paco, tienda mítica de golosinas, comprando bolsitas de chuches, como hizo la hermaníssima hace más de un año, cuando celebró su cumple en el Café Barbieri.
- ¿Las quieres de 85 céntimos o de 95?
- De 95, fuera miserias, que no falte de ná…

Lo mejor, los mensajes de felicitación. Tengo una colección de más de treinta SMS que son piezas de museo, desde el primero que me llegó a las doce de la noche hasta una serie con autor inconfundible desde una isla mediterránea. Un montón de emails, el MySpace hecho unos zorros… Fue como un día de examen – que es cuando más mensajes se me acumulan – pero en un tono mucho más feliz. Se agradece. Se agradecen tanto… Y creo que me fui ilusionando con el transcurso de la mañana, arrastrando la bolsa gigante de Caramelos Paco por el centro, sonriendo.

Sonriendo tanto que no parecía mi cumpleaños.

Horas después, llegué a Galileo Galilei. Pablo Ager y su banda prueban sonido. En un rato, llega la gente.

No voy a celebrar mi cumpleaños pero estoy nerviosa. Como si lo celebrara, supongo.


[continuará, creo que esta tarde]

3 comentarios:

Jaco dijo...

Los cumpleaños hay que celebrarlos. Es una excusa más para estar rodeada de los que quieres y te quieren.
Seguiremos expectantes al resto de la velada

Un beso

(Por cierto, aunque no actualice mi blog, intento pasear todos los días por tus realidades paralelas)

carmen moreno dijo...

Y yo que me alegro de que lo celebraras. Vale que no hay que poner fecha a la felicidad, pero ¿por qué no decir tal día voy a ser feliz, coño, que se celebra mi nacimiento? Sólo tienes una fecha de nacimiento, como la de los Reyes (no me diga usted que no cree en los Reyes Magos), psch, lo de no hay que celebrar es un invento de los que perdieron el optimismo.
Así que yo me alegro tantísimo de que celebraras...

Kika... dijo...

jaco... pues me quedo más tranquila, la verdad, con esto que me cuentas de tu blog... muchos besos...

carmen... pues hija, tienes toda la razón... además todo salió estupendamente, así que voy a celebrar mi cumpleaños y mi no-cumpleaños (como en mi peli Disney favorita, Alicia en el País de las Maravillas)... más besos...