27 julio, 2008

Buy the sky and sell the sky and bleed the sky and tell the sky


Hoy hace calor. Noticia fresca (o mejor, recalentada). Hace calor, y sólo me apetece hacer tres cosas. Montar tocados, cortar fieltro y escribir. Las tres actividades puedo hacerlas regular, porque me duelen las yemas de los dedos de tocar la guitarra (por fin llegó mi acústica nueva) y me duele la mano derecha a saber por qué. Creo que he debido dormir encima de mi muñeca estas dos últimas noches y la articulación ha dicho basta.

Se impone un balance de las tres actividades.

Los tocados me están saliendo de mujer fatal (aporto fotografía como prueba).

El fieltro cortado me da calor sólo de mirarlo. No olvidemos que el fieltro es de lana.

Lo que escribo son cartas. Creo que de amor.

Un fin de semana en el que Lady K y yo hemos notado más que nunca que es fin de mes. No me funciona la tarjeta de crédito así que no tengo un duro porque lo que queda en la cuenta (poco) lo ha atrapado el banco. Qué fácil es quedarte sin dinero.

Pero no ha estado mal porque he tenido tiempo para pensar. Mientras no hacía tocados ni tocaba la guitarra ni cortaba fieltro ni escribía. Porque no puedo pensar y a la vez hacer esas actividades. Bueno, cortar fieltro y pensar, sí. Las demás y pensar, imposible. Montar un tocado es como hacer una escultura, con el agravante de que se lo tiene que plantificar alguien en la cabeza, así que vale casi todo, y ese casi, precisamente, exige mucha concentración.

Pensar. Y pensar. Dedicar mi tiempo a hacer cábalas sin tomar decisiones, porque he decidido no tomarlas, y querer con las treinta de cal y una de arena. Cal viva, si puedo decirlo, aunque en realidad obro con cuidado sin saber demasiado bien si en el fondo importa.

Echo tanto de menos, y eso me deja mucho que recuperar. El precio a pagar probablemente será muy alto, aunque no lo sé con seguridad porque soy demasiado aficionada a hacer las cosas primero y pensarlas después. En el fondo, me dan igual los precios, aunque no quiero llorar. Me da igual no entender, porque lo que me asusta es que todo sea mucho más sencillo de lo que parece. Sencillo y feo.

Será alto también en términos de explicaciones. Lo que pasa es que es importante. Mucho más de lo que él cree. Quizá mucho más de lo que le gustaría. Cuando hablas de una persona más de cinco minutos seguidos es que es importante.

Y yo he hablado.


Me he repasado entera la discografía de REM durante la mañana (maravilla de las maravillas, veo que Guille ha estado haciendo lo mismo) y no he ordenado nada. Sólo me he comprado el cielo, he vendido el cielo, el cielo ha sangrado y se lo he contado, al cielo, claro.

El título del post… es una línea de una canción de REM, a la que corresponde este vídeo. Se llama Fall On Me y es de su disco Life’s Rich Pageant.





4 comentarios:

men dijo...

Toca Do...

Kika... dijo...

:)

(cuánto tiempo)

[y que conste que la hermaníssima te habría contestado... "mientras no estés hundi-do..."]

muchos besos, darling!
K

síl dijo...

Kika! el tocado es precioso!! creo que me vendría genial vestirme un día de mujer fatal, aunque el cuerpo no creo que me aguantara... menuda artistaza estás echa, muchacha! haces de todo... y bien!
un beso(TE)

Kika... dijo...

Síl... yo te hago uno personalizado cuando quieras. Para ir de mujer fatal, o de aquello que más te apetezca.

muchos besos y mucha magia,
K