20 junio, 2008

Que no me duela


Que no me duela.


Que no me duela, por favor.


Es la voz implorante que me desaconseja volver a mirar hacia donde estás.


Sentada en el metafórico sillón del dentista, miro y pregunto:

- Doctor, ¿me dolerá?


Ya lo sé. Que lo peor no es el pinchazo. Eso molesta, pero no llega a producir dolor. Se percibe perfectamente el metal frío en la encía, pero el infierno viene con la anestesia del alma, esa que duele mientras penetra en los huecos que hay entre las raíces de los dientes.


Muchas veces he deseado no sentir nada. Ser capaz de apartar la membrana de la confusión para poder caminar sobre cristales sin que duela.


Que no me duela.


Arrancar las tiritas pegadas con el mismo placer que se arrancan las postillas y las costras, que también duelen, que dejan marca si se tocan, pero que no son grises. Grises como los deseados tiempos sin dolor, grises pero atrayentes por calmos. Atrayentes por anodinos. Atrayentes por muertos.


El dolor nunca me ha traído la paz. Ni el dolor ni el post-dolor, ni la racionalización del dolor, ni el deseo de venganza, ni las ganas de matar. Y no puedo evitar que me duela, aunque por dentro pida que no lo haga, que pare, que pare, que deje de repiquetear como tus uñas sobre el velador del bar. Como la lluvia en el parabrisas.


Que no me duela.


Toda la vida pensando en cómo hacer las cosas para no hacer daño. Tan poco tiempo pensando en cómo no hacerme daño yo. Nunca lo he pensado demasiado en serio. Transitando con los pies descalzos, pies de pluma que acarician los suelos ajenos. El resto, pies disfrazados de botas de ejército llenas de barro.


No siempre lo he hecho bien. No siempre he podido evitar hacer daño. Pero al menos me he preocupado por tratar de no producirlo.


Miro hacia el foco de la consulta. No veo nada.


- Ya estás anestesiada. ¿Ves? No ha sido para tanto.


Noche del viernes… os recomiendo, igual que Odisea…


7 comentarios:

Queens dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Expresa bastante bien como me siento ahora. Dolor...

Besos

Q

Marian dijo...

Yo me paso media vida pensando eso de ¡Que no me duela!..

Precioso post y preciosa foto.

Besos luminosos

Anónimo dijo...

"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
que no te duela!!!
carlos

NáN dijo...

Tú no puedes ser blandita, corazón, unirte a esa caterva de gente insensata que vive procurando "estar a gusto", en un hedonismo hortera de bajo nivel.

Por si te sirve, te dejo 4 magníficos versos de Auden.

But should you fail to keep your kingdom
And like your father before you, come
Where thought accuses and feeling mocks,
Believe your pain

Kika... dijo...

Queens... que no te duela, que no te duela. Estoy contigo, ya lo sabes...

Marian... que no nos duela, pero no nos antestesiemos tampoco, no sé...

Carlos... y yo, emitiendo alaridos silenciosos que nadie escucha...

Nano... adoro a Auden (qué cita más bien traída)... y tú sabes perfectamente que si no me duele, no vivo, supongo... y es verdad. El hedonismo hortera, el silencio acomodaticio no me pegan nada. Nada de nada. Si se me olvida, me lo recuerdas, ¿vale?

besos y magia,
K

elchicoquequeriaserbreteastonellis dijo...

Ray Loriga. Héroes. "La chica quiere saber cuándo deja de doler." Creo recordar que la respuesta es "nunca". Supongo que es una mala noticia, pero es así. Paciencia y antiinflamatorios. Besos, G.

Kika... dijo...

Si lo dice Ray Loriga, será verdad. No, si yo lo tengo asumido.

Pero muchas veces deseo que no me duela. Que por favor no me duela.

Así que es una mala noticia a medias, supongo.

besos y magia,
K