18 junio, 2008

Mejor sin ti

Para mi guitarrista favorito.
Porque las rubias también sabemos tocarla
(la guitarra, no me seas...)


La guitarra nueva llegó por fin el viernes. Me encontré la caja en la cocina cuando vine a comer entre un examen y el siguiente, la abrí como una niña pequeña la mañana de Reyes, y no pude por menos que tocar un Re, quiero decir un acorde de Re mayor, que es lo que toco siempre en una guitarra nueva. Fue el primer acorde que aprendí a tocar en aquella clase de guitarra donde todos eran diestros y yo la única zurda, allí donde me sentía un poco idiota, torpe, con el pie cambiado y dos manos derechas. Dos manos derechas. Blasfemia para una zurda como yo, zurda del todo y de todo.


Recuerdo que cuando fui a comprar a Babe, mi primera guitarra, el tipo de la tienda me dijo que por qué no aprendía a tocar al derecho, que así no necesitaría una guitarra especial. Si las miradas matasen, el tío habría caído fulminado, se habría abierto una grieta en el suelo que se lo habría tragado entre humos de azufre.


Me encanta ser zurda. Tener una guitarra de zurdos. Aunque sean más caras, más complicadas de encontrar, y aunque todo el mundo te mire raro. Me fastidian especialmente (bueno, no tanto, pero me joroban) los zurdos traidores que deciden tocar la guitarra o el bajo a la diestra. ¡Así no reivindicamos nada!


La verdadera prueba de fuego de un guitarrista aficionado – yo no he superado eso de ser una aficionada, y a mucha honra – es tocar en público. Soy un desastre. Quien crea que puedo emular a Hendrix, Slash o a la DiFranco, se equivoca. No practico lo suficiente, y desde que estudio la oposición, menos aún. Creo que nunca llegué a entender demasiado bien la teoría guitarreril. Además, en cuanto supe cuatro acordes, empecé a escribir unos engendros que no sé si eran canciones o poemas con música de fondo. Caí en la trampa, porque no hay nada peor que lanzarte al mundo autodidacta sin afrontar que no tienes ni idea.


Sobre todo porque la gente que no toca la guitarra tiende a pensar que tienes un repertorio infinito, en plan banda de fiestas de pueblo, o que eres capaz de transcribir cualquier canción. Pues no. No tengo mal oído, pero no llego a tanto. Y antes, menos.


Verano de 1997. Creo. Residencia en lo más profundo de la Inglaterra rural. Eso es ir muy profundo. Yo soy la monitora del grupo, la hermaníssima y Lady K están entre mis estudiantes. Cuando se está un poco lejos de casa y se es muy joven, todo se transforma en una amalgama efervescente de amistad, descubrimientos, experiencias nuevas y amor. Sí, amor. O algo similar.


Aquel año fue el de los triángulos de amor bizarros, las rupturas, las decepciones y las penas. Había un grupo de chicas que habían visto cómo sus novios – qué graciosa la palabra utilizada para definir lo que no era más que un rollo de verano, bendita terminología inocente – se habían marchado con otras. Todo la semana del Talent Show, momento aciago, una especie de espectáculo en el que cada clase, cada grupo o cada persona que quisiera podía hacer aquello que se le diera mejor. Los españoles, las sevillanas de rigor.


De pronto, las chicas que habían sido dejadas, o habían perdido a lo que creían que era el amor de su vida, aparecieron en mi habitación...


- Kika, somos el Club de las Primeras Esposas.

- Madre mía, qué nombre más propio os habéis puesto.

- Queremos cantar el día del Talent Show. Una canción de venganza para ellos. Como tocas la guitarra, hemos pensado que podrías acompañarnos.

- Mirad, yo no sé tocar tanto, sólo me he traído la guitarra para ensayar un poco aquí, pero apenas tengo tiempo para ensayar nada…

- Tienes que ayudarnos, Kika, no podemos cantar solas…


Claro. Yo, que si un día hay un bombardeo seguro que me apunto, pues allá que fui. La canción elegida: Mejor sin ti, de Ella Baila Sola. Seguro que ese grupo ahora nos parece que no escribía más que niñerías. Pues yo les tengo mucho respeto: gracias a ellas entré en esto de la canción de autor y fue en uno de sus conciertos cuando escuché por primera vez a Kiko Tovar…


El caso es que escuché la cancioncilla de marras un millón de veces en el walkman (hace tiempo no había Ipod ni nada por el estilo) y no sé cuánto recé para que el tema fuera sencillo y pudiera tocarlo con los acordes que me sabía. Y que no tuviera acordes de esos en los que me fallaba la fuerza de los dedos, porque si así era, no podría tocarla. Hasta que al final, me puse a ensayar y poseída a saber por qué espíritu (algún día contaré que la Inglaterra rural está llena de fantasmas), di con los acordes.

Salimos al escenario y cantamos. Aquello tan triste de…


… y sé que estoy mejor

que cuando estabas tú

mejor que antes, mejor sin ti

con más, más de todo y nada de ti…


Ellas cantaron como los ángeles. Y yo toqué como nunca. Menos mal que tenía experiencia acompañando a un coro. Se lo dedicaron a esos que ya saben quiénes son.


Hoy, que estoy ensayando con mi guitarra nueva me he encontrado a mí misma tocando esos acordes y cantando Mejor sin ti. No sé qué habrá sido del Club de las Primeras Esposas, pero sé que me dieron mi mejor actuación en público. Bueno, no sé si la mejor. Pero sí que recuerdo que tuve que reprimir las lágrimas mientras tocaba porque la humedad les sienta fatal a las guitarras.


4 comentarios:

cerillasGaribaldi dijo...

Guitarras y amores rotos de verano...

A mi también me encantó el disco de Ella Baila Sola. Lástima que desaparecieran, al menos yo las perdí la pista...

Los amores veraniegos perduran toda la vida en nuestras cabezas como brechas profundas de nuestros corazones. Un amor de verano siempre es especial, único y, sobre todo, irrepetible, porque son breves, intensos y sin retorno...

Y si encima es en Inglaterra, o Francia o cualquier lugar que hace sentirte conquistador y singular, para que queremos más.

Yo me acuerdo y añoro mucho más amores de 7 días sin futuro alguno en un entorno lejano, que relaciones estables con ilusiones de proyecto de vida.

Y guitarras: un día se presentó en nuestra casa, tendría 14 o 15 años, un señor encorbatado con una guitarra, unos libros y unos recibos para mis padres. Me llamaron al salón, me presentaron al señor y en ese momento me dí cuenta para que servía enviar un cupón con tus datos a CCC interesándote por el curso básico de guitarra. Mis benditos padres salieron del atolladero como pudieron, supongo que igual que nuestras vecinas cuando les pedíamos a su nombre maravillosos productos que aumentaban el pecho o la solución definitiva para los regalos de los Reyes Magos: 100 muñecas por 100 pesetas ("con su boquita, su nariz y hasta sus deditos"). No deberían medir más de 3 cm. En fin, que si les dolía la cabeza cuando jugábamos al bote en la calle, que no fuera por nuestros gritos, sino por los vendedores que se les presentaran al reclamo de los cupones que escribíamos con dedicación.

Al final me compré una guitarra eléctrica con su ampli, Baby, pero tuve que tirar del mercado negro del barrio. Era un aguitarra homemade, preciosa, técnicamente inútil, pero dió igual, era incapaz de tocarla, dado que las artes nunca me fueron otorgadas. Nunca supe que pasó de ella, no la vendí pero supongo que en alguna nebulosa alguien se aprovechó de ella.

Muchos besos Kika, Suze.

P.D. Cuéntanos algo de tu oposición: notas, futuros exámenes...qué algunos nos enganchamos justo en tu último cate y no nos enteramos de nada.

men dijo...

Si tocas de forma "opuesta" (no me fulmines) ¿es para conseguir así mejores notas en la oposición?

besos

santa teresa de ávila ;-) dijo...

A mí también me gustaba Ella baila sola. (Por cierto, disolvieron el dúo, Cerillasgaribaldi. Debían de llevarse mal entre ellas, porque profesionalmente no las iba nada mal en conciertos, ventas y todo eso. Yo esperaba que alguna iba a lanzar carrera en solitario pero...).

O sea, hada Kika, ¿que tocas la guitarra y cantas? Me parece que entre los/as amigos/as de Henar, el que no ha dirigido una peli, no tiene un programa en la radio o no se ha subido a cantar a un escenario, hace el ridículo...

Kika... dijo...

Bob (Dylan-Ignacio)... ¡los de CCC contestaban! Madre mía... Pero tienes razón, los amores de verano salpicados de cuerdas de guitarra, sus desamores correspondientes... Siempre digo que si no existieran los amores de verano, los seres humanos nunca aprenderíamos a despedirnos.

besos desde el bulevar...
Suze

PS El viernes sabré algo de este examen, que es el primero de una oposición muy larga... ya iré contando... y yo era compañera de colegio de Marilia (la morena de EBS), terminaron disolviendo el grupo porque por lo visto se llevaban fatal, pero a mí me gustaban un poco sus cancioncillas...


men!!!!! (eso de men suena a azafato cachas de concurso televisivo, que lo sepas)
... ya sabes que lo mío es oponerme... pero de tanto oponerme no saco más nota en la oposición ja ja ja ja... un tragedia, esto de ser zurda. Y guitarrista zurda, para tirarme a la basura...

(hablando de guitarras contigo, qué fuerrrrrteeeeeeeeee, esto es un honorrrrrrrrr)

besos sin fulminar,
K

Santa Teresa ;)... yo me dedico más a escribir, que puesta a ser artista, o algo, prefiero la poesía. Aunque no descarto formar un grupo con Henar y Lady K, porque estamos progresando mucho desde que Henarcita tiene el SingStar...

miles de besos (ya que eres de Ávila, traete una cajita de yemas... ji ji ji)
K