05 junio, 2008

Carambola de canicas

Este post es sobre música y no es sobre música.


No hay paz en las barras de los bares. El martes por la noche encontré la armonía suficiente como para seguir adelante en el concierto de Leo Minax. Y era una armonía anhelada, deseada, tan necesaria como respirar.


Al Búho Real con mi madre. Por el camino, ella le pide fuego a Pablo Sicuto, cantautor uruguayo, que baja por la misma calle por la que venimos nosostras. Me gusta ir a conciertos con mi madre. Es la mejor. Demostrable. Y dice que se ríe mucho conmigo, pero es que claro, yo digo cada cosa…

El espectáculo se llama Electrones y Canicas. Leo y Suso Saiz, su productor, tejen atmósferas eléctricas a ratos, de pronto, todo vira y son un pandero y una guitarra española, como quien habla en portugués e inopinadamente comienza a arrastrar las letras y a emplear el argot de las favelas, ese deje brasileiro de arrabal. Leo canta sobre bocas que llaman la atención, y dice que sólo desafina da boca p’ra fora. No desafina. Nada. El nuevo disco de Minax se llamará así, Da boca p’ra fora, y promete. Muchos temas nuevos, muchos en portugués, pero con esa cualidad que tiene Leo, esa facilidad de comunicación que hace que con la intención, con el tono de voz, los fraseos, sea capaz de decir lo que quiere. Esa es una capacidad muy poco común, que no sé si se puede aprender, y que probablemente sea el motivo por el que el público de los conciertos del cantautor de Belo Horizonte esté normalmente trufado de otros cantautores.


Yo había ido a escuchar las hipnóticas guitarras de Suso en las más hipnóticas aún canciones de Leo. Pero además, la música, los temas nuevos y los antiguos de Aulanalua y Stereo 13, me reconcilió con el mundo. Con el mundo entero, porque estaba un poco cruzadita, la verdad.


La música, la noche de martes, ir por la calle con mi madre, ver a Mar, hablar con Pablo de lo importantes que son las madres, que Leo Minax (¡Leo Minax!) me diga que le parece que escribo bien, pasear por el desierto urbano a las doce y media… todo parecían ser canicas que chocaban aleatoriamente. Pero no, porque los procesos estocásticos están abandonando mi vida. O quizá he decidido que lo que no se puede explicar, no merece la pena dejar de vivirlo. Lo que pasa es que hay que vivirlo sin tratar de comprenderlo. Y al final, como si fuera una canción de Leo Minax cantada en un idioma extraño, sonrío y me llega dentro. Capto el mensaje, me trago la intención.


Porque yo desafino, pero es da boca p’ra fora.


Y por eso te escribo, aunque a veces preferiría torturarte.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Kika!

Te seguimos! Con mucha ilusión!...
Beeeesos!

Arrigo Zando.

Kika... dijo...

Señor Arrigo!

Es un honor tenerle por aquí!!!!!

Miles de besos y mucha magia!
K

Sibila dijo...

me E-N-C-A-N-T-A
Leo Minax!!!
su disco 'aunalalua'
me acompañó en mis últimas escapadas de Madrid (y amo la canción que canta con Iván Ferreiro)


con canicas y todo! parece que fue una noche bonita,
me alegro ;)


mil besos!

[gracias por los comments que vas dejándome]


pd: te has dado cuenta de que torturarte es una palabra curiosa??? lo digo por torturARTE
(me voy a que me lo miren... estoy fatal de lo mío)

Kika... dijo...

Sibi!!!!! Al próximo venteeeeeeeeeee!!!!!

Y gracias a ti por tus fotos!

besos y magia!
K

Kika... dijo...

Ah! Y tortura es una palabra que suena tan terrible como o que es, pero es cierto que torturarte suena mejor, tiene algo de caos creativo...

(dime dónde vas a ir a que te miren lo tuyo, que yo voy detrás)

besos y magia,
K