23 mayo, 2008

Una de cine negro


Walter Neff (Fred MacMurray): ¿Por qué no has disparado? No me digas que has estado enamorada de mí todo este tiempo...

Phyllis Dietrichson (Barbara Stanwyck): No. Jamás te amé. Ni a ti ni a nadie. Estoy podrida por dentro. Como dijiste, te he utilizado. No significabas nada, hasta hace un momento, que no pude disparar. Jamás lo habría imaginado.

Neff: Lo siento, no te creo.

Phyllis: No me importa, abrázame.

Neff: Adiós, nena.


Diálogo de Perdición (Billy Wilder, 1944)


CharonEstone miró la hora. Las 22:22. Perfecto.


Se afiló las uñas mientras pensaba qué escribir. Un post con tintes de novela negra o un ensayo sobre las implicaciones del deporte en las relaciones internacionales. Mejor las dos cosas. Esta hora con tanto dos tenía que ser una señal. Dos cosas, dos momentos triunfales de escritura.


A CharonEstone no le falta autoestima. Todo lo que hace es, como mínimo muy mínimo, triunfal.


No sabía cómo comenzar la vendetta. Porque la venganza no es el fuerte de Kika, así que CharonEstone, una de sus más malvadas personalidades, no era una especialista. Así que se encendió un cigarro y se lo fumó entre enormes volutas de humo como las divas de las películas en blanco y negro. Para darse ánimos y fuerza, repetía…


… soy Barbara Stanwyck en Perdición (esa sí que era mala), soy Linda Florentino en La última seducción… soy Kathleen Turner en Fuego en el cuerpo… soy perversa, perversa como Bette Davis en ¿Qué fue de Baby Jane?, como Anne Baxter, soy Angela Channing, soy Condoleezza Rice…


Una vez se sintió lo suficientemente mala persona, comenzó a teclear. No era tan rápida como Kika, pero sí tenía el verbo más afilado. Se controlaba menos que Kika, CharonEstone.


… no soy esa maldita Madre Kika de KiKalcuta. Se va a enterar…


Primer paso. Clic. Clic. Clic.


Ya está.


La estrategia, por escrito. El plan, perfilado. CharonEstone se miró en el cristal de la ventana.


Sonrió, pero su reflejo le devolvió una especie de mueca.



(CharonEstone es una de mis catorce personalidades. Se ha colado aquí, no sé exactamente qué es lo que le pasa. No es lo que me ocurre a mí. Ni lo enfoca como lo haría yo. Pero ella tiene un picahielos y no es cuestión de contradecirle… Sólo diría que Perdición - Double Indemnity - fue una película revolucionaria porque, casi por primera vez en la historia del cine, los criminales no eran profesionales, sino personas normales, arrastradas por la ambición y la pasión sexual. Dicen que cuando Hitchcock vio la película en un preestreno telegrafió a Wilder: Desde Perdición, las dos palabras más importantes en el mundo del cine son Billy Wilder.)


2 comentarios:

Peter dijo...

Que miedo con la la CharonEstone.. el que la haya enfadado que se compre una chaqueta anti-picahielos de Kevlar..

Como dijo Trueba, "“Yo no creo en Dios, pero creo en Billy Wilder”

Kika... dijo...

Con CharonEstone no se juega. Es demasiado mala...

besos y magia,
K