02 abril, 2008

Taller/Tú en tercera persona

Hoy hay taller literario. Y las cosas andan un poco revueltas, por motivos que serían largos de detallar aquí. Así que a modo de homenaje a Lara y Rebeca (y al resto del barco de letras) voy a publicar por primera vez un texto que escribí con motivo del taller. Fue hace cosa de un mes más o menos, y el tema que estudiábamos era el narrador.

Yo escribí este texto en el coche, durante los semáforos, mientras iba hacia nuestro lugar de reunión, ante la mirada atónita de los pasajeros de un autobús que gracias a su posición privilegiada veían perfectamente lo que estaba haciendo. La foto corresponde también a ese momento, es la hoja sobre el asiento del acompañante.

Iba a explicar lo que escribí, pero creo que no es necesario.


Tú en tercera persona



- No irás a ponerte a hablar ahora, ¿no? Estoy cansado. Shhhhh…

Te escribí entero con la ansiedad de quien cree, de pronto, conocer todos tus tumores de falta de cariño y tus miedos enquistados.

Describí tus amaneceres con la falsa seguridad de conocerte.

Te soñé sin boca.

De la tercera persona a la segunda. De él, incluso de ese, a . Al tú absoluto. Sólo tú.

Ni siquiera tú y yo.

Me gusta escribir en términos de tú y yo. Tú y yo no tienen sexo (ah, no, esos somos tú y yo). Reescribo.

Tú y yo tienen género, me prestan las pieles y las vidas ajenas con mayor facilidad que él o ella. La tercera persona sólo me habla mediante coacción, u obligándome a la concreción absoluta. Yo no escribo con tabiques y ellos, él y ella, él y él, me los imponen. O me los impongo yo.

Todas las parejas del mundo son tú y yo. Quizá toda mi colección de yoes y tu nuevo tú cada dos minutos constituyen todos los túes y yoes posibles.

El dolor. Tú me dueles, en segunda persona. Terrible. Peor aún si le añado tu nombre como vocativo.

Él me duele duele mucho menos.

Ahora que ya te hecho palabras, te he escrito, ahora, te olvido.

Pasas de la segunda persona al cajón de recuerdos informes de la tercera. Sólo se olvida bien en tercera persona. Sólo puedo hacerlo yo.

Y cuando no quedes ni tú como, ni él como él, ni tú como él, desaparecerá tu nombre. Ni lo voy a escribir con lápiz de labios sobre el alicatado. Ni tú, ni él, ni nombre.

Y adiós en un post-it.

Adiós en género neutro.

En ninguna persona.

8 comentarios:

Queens dijo...

Me gustó desde la primera vez que lo lei.

Besos con mucha magia

Kika... dijo...

Gracias. Tú sabes bien la historia de la creación de este texto.

Y aunque llegué al taller diciendo que sólo eran obviedades... ahora no las veo tan obvias. He avanzado algo.

Y tú conmigo.

besos y magia,
K

Anónimo dijo...

Es soberbio. Ya te lo dije la primera vez.
El que aúlla.

Ignacio dijo...

Me da rabia lo del Taller, aunque no lo conozco, siempre me pareció una bonita iniciativa.
Besos neutros, Ignacio

Lady K dijo...

Estoy con queens, me gustó desde la primera vez que me lo leiste. Doloroso pero magnífico.

Besos

Kika... dijo...

Lobo... gracias. Te espero en los semáforos en rojo...

Ignacio... tranquilo, que el río estaba revuelto pero las aguas estan de nuevo en su cauce. La reunión de ayer fue impresionante, y qué gente hay en ese taller...

Lady K... es verdad que tiene dolor dentro, dolor en vena... pero a veces narrar duele. Sobre todo las historias que están escritas en primera persona. Ahora que ya hablo en tercera, duele mucho menos. Gracias por ver todo lo que tiene detrás.

Besos y magia,
K

6alilea dijo...

Qué gran post...
Es precisamente un tema que viene rondándome la cabeza de unos meses a esta parte.
Es una gran verdad. Aunque a veces sea triste.

Un beso

Kika... dijo...

6alilea... ¿de verdad que has pensado en esto? Ya sabes que me interesan mucho los mecanismos del recuerdo y del olvido, así como la escritura en primera persona.

Y es triste. Tiene, de hecho, la belleza de lo triste...

besos y magia!
K