06 abril, 2008

La envidia del pecho derecho

Este fin de semana he escrito mucho.

Porque ha pasado de todo, bueno, no tanto como para no tener tiempo de escribir, pero lo suficiente como para tener algo que contar.

He parido un poema que hasta rimaba y todo. Aunque, como me dijeron el viernes por la noche, nada rime con lámpara. Es verdad. O yo no he dado aún con la palabra.

Recuerdo que a veces dormía con alguien que me pedía rimas, y yo me las escribía con lápiz de ojos en el brazo o en el pecho para recordarlas. Si todo iba bien, las palabras rimadas se transferían a las sábanas. Si la mañana era fría, sólo se marchaban con el agua de la ducha.

Mi pecho derecho ha tenido envidia del izquierdo.

Encontré el callejón de los besos.

He paseado por la calle con la cazadora vaquera. Y sin frío.

Descubrí que no todo es lo que parece. Otra vez.

Que reincidimos. Y que reincidir me encanta.

Balance del fin de semana: buenos besos, buenas cervezas, buena música. Un broche para la hermaníssima. Una camisa nueva.

Y una conversación muy larga que me ha dado el alivio que buscaba.

No está nada mal. Seguimos progresando.

3 comentarios:

Ignacio dijo...

Ha sido un buen fin de semana y me preocupa que en mi caso cuanto más intensa es la vida social más leve es la vida virtual bloggera.

Me alegro de los progresos, Ignacio

PD: Habría que prohibir el Explorer

Kika... dijo...

Sí, habria que prohibirlo... cuenta un poquito de tu fin de semana, que con siete dias por delante da tiempo...

besitos y magia,
K

Ignacio dijo...

Pues han sido días divertidos e intensos, pero lo más importante que que me han ayudado un poquito más a encontrar mi sitio, al que espero llegar pronto.
Besos, Ignacio