23 abril, 2008

Intersección (III): Ráfaga de fotos

Y Pablo quiso, claro.


Así que nos pusimos manos a la obra, porque la promoción, por desgracia, no se hace sola, sino que es una especie de cadena invisible en la que cada uno de los elementos tiene que funcionar como un reloj. Nosotras somos un reloj, pero en aquel momento trabajábamos las cuatro a tiempo completo, así que nuestros despachos se convirtieron en sedes temporales del staff ageriano. Mi compañera de despacho, PaquiPeña, miró por lo menos un millón de diseños de carteles y textos alternativos para los emails promocionales. Las dos nos devanábamos el cerebro buscando sinónimos de disco o canción. Eso, mientras trabajábamos. Lady K consiguió un evento gracias a superar su timidez. La hermaníssima comenzó a ensayar su mejor sonrisa de ventas. Queens nos enviaba correos electrónicos dando todo tipo de instrucciones. Y Pablo, en el centro del asunto, requerido para todo tipo de cosas.


Pero claro, como diría Risto Mejide, no había producto. Vamos, que no teníamos el disco.


Algo sabía yo acerca de cómo se hacen los discos. Pero no había visto casi nada del trabajo. El artista lo graba, hay que arreglarlo y masterizarlo… y ni por esas está terminado. No. De hecho, falta lo más espinoso… el libreto interior y ponerlo en fabricación.


Los artistas famosos contratan a fotógrafos de postín para que les hagan sesiones en las que están guapísimos y divinos. Pero eso vale un dineral, y no tengo que recordar el presupuesto del que disponíamos. Cero. Así que Pablo se las ingenió para contratar a solventes profesionales de la fotografía, entre los que se contaba él mismo. Y Lady K y yo.


¿Cómo cuernos se fotografía una canción? ¿A que nadie se lo había preguntado? Nosotras tampoco. Y teníamos que hacer dos fotos, nada menos. Escogimos el miércoles con el peor tiempo de la década. No exagero. Mi casa se convirtió en un improvisado estudio fotográfico, los flexos fueron ascendidos a la categoría de focos… y después, a la calle. Yo había localizado un lugar maravilloso que hay en mi barrio, lleno de graffitis dignos del mejor disco del mercado… y la malvada de Lady K me hizo posar… ¡sin abrigo! Hacía un frío considerable, la verdad. Y yo igual correteaba por la zona que me quedaba quieta, que imitaba las posturas de los dibujos o sacaba la lengua. Y sin maquillar, que no caímos en eso.


¿Parece una tortura? ¿A que sí?


Pues no. Creo que en la vida nos lo habíamos pasado mejor. Nuestras carcajadas aún resuenan por las calles de mi barrio. Después, nos tuvimos que tomar un descafeinado calentito para recuperarnos, pero valió la pena. Hicimos muchísimas fotos, preciosas todas ellas, especialmente las que Lady K me sacó cuando no me daba cuenta, y las que le saqué yo a ella posando en plan profesional.


Ya, ya me imagino la pregunta. ¿Hay alguna foto vuestra en el disco? Pues sí. La más frikiconceptual, la más inverosímil… la verdad es que es preciosa…


… y no es esta, esta imagen forma parte del making of…

3 comentarios:

síl dijo...

vaya, aún hay más ganas de escuchar y ver ese nuevo disco de Pablo! seguro que está lleno de magia...
un abrazo

Kika... dijo...

Síl, es un disco estupendo!

besitos y mucha magia para ti,
K

Odisea dijo...

�Una foto preciosa!
Seguro que si las fotos hubiesen salido de mi c�mara, lo dif�cil hubiese sido averiguar cual era la menos mala ;). Puede dar fe de ello un seguidor ageriano badalon�s que no falla jam�s en los conciertos por las catalu�as.

Sil, tiene raz�n Kika : �es un estupendo disco!

Un beso fotografico