04 abril, 2008

Braille

Hoy,

más que nunca,

como todos los días pares,

necesito a alguien que me lea por dentro. Y por fuera.

El cuento escrito sobre piel y huesos, curvas y contornos.


Que me lea

el cuerpo en Braille

como lo hice en vacaciones,

empezando por el principio de la historia,

en la cresta iliaca de la cadera derecha. O en el pie izquierdo.


Después,

recorrer el nudo

de la historia con el dedo índice

rozando un pecho casi dormido cerca del ángulo muerto

del colchón, los tres lunares constelados de la escápula alada.


El desenlace,

que puede estar en la base del cuello,

escrito con puntos suaves muy levemente elevados

lo cuentan las voces que anidan bajo la tráquea, gran idea

esta de dejarte leer lo escrito, retoma, he cambiado el final del cuento.


...de Mañana empieza en ti (diciembre 2007 – marzo 2008).

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