07 marzo, 2008

Zapatos y parejas (de baile)

Dice la hermaníssima que para bailar bien hace falta, además de gracia, ritmo y un poco de cara dura… una buena pareja y un buen par de zapatos. Esta mañana quise preguntarle cuál de los dos elementos es más importante, pero preferí no hacerlo y decidirlo yo misma.

Hoy soy Kika sin conservantes. Con la melena sin alisar (en realidad mi pelo está entre crespo y ondulado) porque me la tuve que secar a las doce de la noche y decidí no torturar a mis vecinos con el ruido del secador a horas intempestivas. Con la falda vaquera larga, esa que no puedo decidir si es hortera o bonita y una camiseta nueva, de tirantes, porque en mi despacho a partir de las doce el aire se vuelve irrespirable de caliente, y parece que voy a sufrir un caso de esos de combustión humana espontánea de los que hablan en Milenio 3.

Hay que saber bailar, dice la hermaníssima. Porque así las endorfinas se mueven por el cuerpo, porque se puede volar y exponer los deseos de manera bella y elegante. Ayer mismo descubrí que en la vida se baila también. Como en una especie de rueda eterna, vamos cambiando de parejas, nos encontramos con otros bailarines, mejores o peores. Y cuando se nos gastan los zapatos – las suelas de los zapatos de baile son demasiado delicadas para el pavimento de las calles y las aceras – hay que buscar unos nuevos.

Son bailes distintos. El de la hermaníssima sobre los escenarios y el mío por la calle. Bailo con cuidado de no pisar a nadie. Porque no sirve de nada pedir perdón en mitad del número: el callo ya le duele a nuestra pareja de baile. Pobre. Mejor seguir bailando mirando a los ojos sin dudar, manteniendo el pulso y la espalda bien recta (eso es muy importante), aparentando fragilidad y gracia pero con un hilo de acero por dentro, porque para bailar bien hace falta mucha fuerza física. Hace falta. Aunque seas la chica y tengas que dejate llevar. Aunque seas Kika y como decía el Caballero Llerai, no te dejes llevar ni de coña porque te gusta sincopar, incluso sin deber hacerlo, metiendo una corchea de sonrisa o una semicorchea de llanto, o un puntillo de golpe de melena y movimiento de caderas.

Con todo y con ello, creo que no bailo mal del todo. La discoteca de la vida y la gente no se me da mal. Quizá sea porque bailo en los márgenes, en los contornos (outsider de nuevo) pero siempre intentando ver lo bueno de las cosas, incluso aunque parezca que no hay nada bueno que ver. Bailo, bailo, sin perder el ritmo, dando palmas, cantando aunque venga la policía a detenerme porque no se puede bailar en las estaciones ni en las azoteas.

Supongo que cuando no se baila igual, ver que alguien que ni siquiera lleva bien el paso – es decir, yo – lo lleva mejor debe ser complicado. Pero yo sigo bailando y si te dejas llevar, bien. Si quieres que me deje llevar, pídemelo claramente, porque mi cuerpo es equívoco y se comunica mal con mi cerebro. Pero no me pises, que me duele, como a todos los bailarines del mundo, por otra parte, aunque tengan los pies tan encallecidos que su piel parece de esparadrapo de papel.

Ayer morí metafóricamente un millón de veces.

Primero me sentí un campo quemado por los rusos para evitar el aprovisionamiento del ejército napoleónico.

Después – al más puro estilo de El Santo – un campo quemado por los rusos para evitar la invasión alemana.

Y más tarde – ahí terminó el proceso, menos mal – la selva de Vietnam bajo las bombas de napalm.

Y días así sólo pueden terminar cuando se deja de morir metafóricamente y algo muere de verdad. O cuando una voz – la del Lobo – me dijo que había vuelto a casa. Estás en casa, Kika, con los zapatos de baile un tanto chamuscados, pero en casa. Ahora, a regar tus geranios.

Y a seguir bailando.

Esta mañana sonaba eso de…

Taxi, pare
Mire, yo soy Piscis
y estoy bajo el dominio de Saturno
y como hoy es cuarto menguante,
sexto izquierda,
pues me convierto en el silencio del cordero…
Cuidao… que muerdo…

Pare taxi, Paco Bello


La foto… Flan y la hermaníssima bailando por una buena causa…

7 comentarios:

Queens dijo...

Seguiremos bailando por la vida por que merece la pena, porque es mejor arrepentirse de lo hecho que de lo que no has hecho, asi que bailemos!!

Besos

PD: Y como digo siempre cuidando de no pisar al resto.

Kika... dijo...

Tú siempre bailas sin pisar callos, riendo, riendo, riendo, y dando tantas vueltas como yo... porque tenemos gracia hasta cuando nos caemos...

... vida, vida, vida, y baile, Queens...

--- y gracias, tantas gracias ---

besos y magia,
K

:)

Queens dijo...

Muchas gracias a ti

Besos

R

La hermaníssima dijo...

Además de fuerza, destreza y agilidad, cuando se baila hay que sonreir constantemente, según Menchu para que parezca fácil y dar sensación de seguridad al público que te observa.
La danza consiste en engañar un poco al público, como hipnotizarlos para que se animen a entrar en tu mundo: se exageran movimientos y se pinta una la raya del ojo hasta lugares insospechados. Todo sin mala fe, of course.

Kika... dijo...

Yo siempre sonrío. Es verdad que así parece que no cuesta nada, con el esfuerzo que supone bailar bien...

... pero con una sonrisa plastificada en la cara, todo es mejor...

bravo, bailarina!

besos y magia
K

Anónimo dijo...

k, ánimo, besos, abrazos y demás
y el "llorar"...se va a acabar
y el poema...ya sabes que genial de genio, hada!
L

Kika... dijo...

Gracias!

El napalm se va a acabar!!!!!!!!!!!!


besitos
K