05 marzo, 2008

Viaje de vuelta

Siempre se dice de los artistas que lo más complicado no es llegar, sino mantenerse. Pero lo que realmente es difícil, o al menos eso creo, es volver.

Y era una vuelta en toda regla. Casi un revival. Después de algo menos de un año de sequía de conciertos, los 5 Tristes Tigres celebraban su tercer aniversario. Volvían a casa, a Galileo Galilei, a su sofá y su mesita, pero les faltaba saber si volverían a su público.

Confieso que yo veía todo el proceso con un cierto escepticismo. ¿Y qué cosas nuevas podrán hacer? ¿Cómo se devuelve la ilusión al público? ¿O los habituales sólo están latentes, en letargo musical, y volverán al escuchar cualquier tema tigrés? La cosa se auguraba complicada. Se multiplicaban los rumores y las defecciones. Incluso una parte del Circo Ambulante Musical se había escindido para irse con la música a otra parte. Y encima, en lunes. Día de del-water electoral. Menos mal que era principio de mes, porque llega a caer en veintitantos y eso habría sido luchar contra todos los elementos.

¿Qué fórmula escogerían? ¿Habría invitados? ¿Qué sería de la banda? Las preguntas se agolpaban, con muy pocas respuestas. Pero había que ir, al menos a verlo, al menos para hablar con conocimiento de causa. Entre el escepticismo, una esperanza: los 5 Tristes Tigres siempre han tenido un espacio preferente en estas páginas electrónicas: tenía que estar para contarlo. Pero qué tensión, me llegué a preguntar qué escribiría si no me gustaba el concierto…

Armada con dos cámaras (una de ellas se la dejé a Lady K para que desarrollara su siempre interesante punto de vista) para inmortalizar el concierto, me temblaba el pulso cuando Cifuentes, Dantart, Manzanero, Martínez y Tovar (acompañados por Txarlie Solano al bajo y Jorge Canario a la batería) pisaron el escenario. Lady K pensaba que casi estaba más nerviosa yo que ellos. Y al instante, o casi, rostro de alivio. Comenzaron con el que será el single del nuevo disco de Alejandro Martínez, Orgasmos Modernos (que por cierto puede escucharse a partir de hoy en el blog de Víctor Alfaro). Sonido contundente, unidad a la hora de cantar… los Tigres pisando fuerte y volviendo por sus fueros. Rugiendo como en los mejores tiempos (para mi gusto, mejor con banda que sin ella).

Era importante renovar el repertorio. Y se hizo. Se quedaron las canciones más movidas, como Platos rotos y Cuando todo esto era campo, y se sumaron Carne y hueso (con una versión que equiparó a la mítica de las Vistillas) y Curado de espanto, uno de los momentos álgidos de la noche. Temazo, ya lo digo, y poco dantartiano, ya lo he dicho también, pero impresionante en la voz de los Tigres. Kiko Tovar aportó Imbécil, una canción que habíamos escuchado Lady K y yo hace poco en Nuevas Tendencias, y que se va a convertir en uno de sus nuevos himnos, a juzgar por las sonrisas del público.

Hubo invitados. Tres, nada menos. Porque Tovar y Dantart se invitaron el uno al otro a cantar El astronauta, pero eso no cuenta... El primero fue el cantautor gallego Andrés Suárez, que hizo un dueto con Paco Cifuentes a imagen y semejanza del contenido en su disco. La verdad es que era la segunda vez en cuatro días que escuchaba Aún te recuerdo y no por ser así fue menos emocionante. Andrés se confirma como una de las mejores voces del circuito, un intérprete de la vida con la dosis justa de salitre.

José Luis Manzanero invitó a mensO, con mi consiguiente ataque de felicidad. Qué pena que la hermaníssima no hubiera venido. Tras una presentación-explicación del contenido de Sonrisa, tuvimos tupper, piscina, solo de guitarra y a Miguel y Paco haciendo el acompañamiento rítmico en una esquinita del escenario. Sólo habría faltado, en plan puestos-a-pedir-porque-somos-un-público-propinero, Seguirás conmigo, que le pegaba todo a la vibración festiva del concierto.

Alejandro Martínez llamó al escenario a Patricio, que vino casi vestido de tigre (mostraré las fotos, tenedlo por seguro) e interpretó Perdón, tema que se incluye en su nuevo disco, Murciélagos. Impagable ver a Alejandro y Patricio cantando eso de “no he bebido / traigo flores / y quiero tu perdón”…

Para finalizar, dos bises que incluyeron las ya tradicionales Belle de Jour y Verbo triste: terminé bailando con Raúl y cantando a grito pelado (pero entonado, ¿eh? Ja j aja jaaaaa)…

Pues eso, que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Que no, que no, que lo verdaderamente complicado es volver.

Y han vuelto. Que dure.

Porque el arte es arte, pero el público… es público soberano.

(sonrisa grande)



Faltan… más fotos, que llegarán. Tengo tantas que podría hacer un videoclip… Por cierto, las fotos no pueden descargarse, pero si alguien está interesado en alguna (de las que he colgado ahora o de las que subiré esta tarde), que me escriba y yo se la facilitaré encantada…

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