02 marzo, 2008

Turgencias, urgencias y otras cuestiones (in)conexas del fin de semana

Según el relojito del ordenador, tengo treinta minutos exactos para publicar esto antes de que termine el fin de semana. O de que empiece el lunes, que es lo mismo y suena exactamente igual de mal, especialmente cuando una tiene que ir a currar mañana. Y encima cualquier lector avispado podría acusarme de cebar los textos como el extinto Aquí hay tomate, después de afirmar insistentemente que me iba a investigar acerca de la condición humana – nocturna – en una noche que sólo acontece una vez cada cuatro años.

Antes de la noche de febrero, la tarde de febrero. Telegráfica, que no me da tiempo. Explicaciones sobre cómo hacer un tocado en la cola de la sección de tejidos en Pontejos. Escuchar a Alejandro Filio mientras hacemos meditación. Duerme diez minutos, Lady K, que yo te despierto. Me peino y nos vamos.

La noche de febrero empezó con treinta mil vueltas tratando de aparcar. Al principio, se busca sitio con más o menos buen rollo, es viernes y no nos vamos a sulfurar por no encontrar dónde meter el coche. Media hora más tarde (que podía haber sido media hora o medio siglo) lo que te dan ganas es de (a) tirar el coche en mitad de la calle (b) volverte a casa (c) cagarte en tu puñetera costumbre de llevar el coche a todas partes (d) cultivar las ganas de comprarte una motocicleta, o como se diría en Almería, una motillo o una mobilete (mobylette para los más cultivados).

Un hueco. Lady K y yo salimos a escape hacia Clamores, donde hemos quedado con El Santo. El Santo tiene la colección de expresiones más florida del español menos corriente y es capaz de recitar a Virgilio en latín. Salpica las conversaciones de todo lo más erudito, y se ríe con cualquier chiste… de temas de oposición. Él no está cerca de un sitio, se encuentra en las inmediaciones. Por ejemplo.

Peces en el agua literaria del concierto de Paco Cifuentes. Mucho escritor entre el público: Robel, Lara, Vega… como si la poesía PacoCifuentista tuviera más que ver con la letra que con la música. Acompañado por Joaquín Calderón (violín, guitarra y melódica… sí, sí, melódica, que una es una erudita cuando se junta con El Santo), Alejandro Martínez (imprescindible piano) y con invitados como José Luis Manzanero y un impresionante Andrés Suárez. Hubo nuevos temas, bailes al lado de la barra y el concierto terminó con la misma canción con la que había comenzado.

Por fin conocí a Vanessa y a Marian. Qué guapas. Qué majas.

De ahí, la copa de rigor. Al Búho, donde habíamos quedado con Pablo Ager, y mi móvil que no deja de sonar, y la confusión de Pacos (Cifuentes en Clamores, Bello en el Búho Real). La palabra más utilizada durante la noche: turgente. El motivo: este.

No sabemos si queremos copas, o qué queremos, porque en unas horas El Santo y yo tenemos que estar en la academia haciendo un simulacro de examen. Tenemos que irnos, es urgente, es urgente.

Y yo, que em flagrante delitro (como en la foto de Pessoa), dije que sería sobre Kosovo. ¿Te sabes la posición oficial, Santo?

Pessoa


Y El Santo que dice que no, aunque no le creo, y Lady K que terminó necesitando que la remolcáramos por problemas con la marcha atrás (avería de automóvil, nada de rollo sesuarrrrlll).

Sabado. Las diez.

El simulacro era sobre Kosovo.

Compras por una vez en mucho tiempo, hablamos del amor, aunque esté manido. Y pienso en el Arquero, subido en el Continental 62, o en otro, porque no soy tan fan de la Rosenvinge como para saber si era el vuelo de ida o el de vuelta (creo que el de vuelta), suena Tok Tok y le doy al pause a la noche de sábado que ya está aquí y no me he dado cuenta.

Una conversación y algo muy grande en común que me deja una deuda de tres besos. Deudas así… estoy encantada de pagarlas.

Febreromarzo no se está dando mal. Seguimos dentro de la gravedad. Pronóstico reservado, pero con una sonrisa en la cara. No está demasiado mal.


La foto… Em flagrante delitro, escribió Pessoa bajo la imagen que se encuentra – creo – en un restaurante lisboeta, Martinho da arcada... dice el pie de foto de la web donde la he encontrado (traduzco) que
tras una vida solitaria, Pessoa, quien muy probablemente murió virgen, falleció en 1935 de una hepatitis aguda provocada por su elevado consumo de alcohol…

Las doce. Se acabó. Lo que no cabe en este post tendrá que ir otro día.

5 comentarios:

Queens dijo...

Hola!!

Por las nuevas noches de marzo que darán que hablar aún más si cabe que las de febrero.

Mil besos

Marian dijo...

Lo mío si que ha sido un finde intenso... ains... Madrid :)

Un placer haberte conocido, Kika!!!

Muá

La hermaníssima dijo...

lo que no ha cabido en este post he sido yo!!!!!
Perri!!!!

acróbatas dijo...

Un placerrrrrrrrrr conocerte!!!!

Un beso enorme.

elchicoquequeriaserbreteastonellis dijo...

"Turgente" es una palabra preciosa y sale en una de las mejores películas de todos los tiempos: "Amanece que no es poco", así que no entiendo las quejas... :-p

Besos!

G.