30 marzo, 2008

Triunfando en fin de semana

Anoche hablaba con un amigo sobre el triunfo. Sobre qué es triunfar, hasta qué punto algo puede simbolizar la victoria personal, sobre cómo hay personas que están obsesionadas con el triunfo. Es curioso, porque esa conversación me lanzó hacia atrás en el tiempo como si fuera un tirachinas emocional.

Supongo que el fin de semana ha sido una demostración de lo que creo que podría ser triunfar. Un concierto que se nos hizo muy corto a pesar del calor que hacía en la sala, bailando con Mr. Kilombo
, sintiéndonos vándalos profesionales.

Ajustar los deseos a las posibilidades. Y viceversa. Triunfar tiene algo de eso.

A mí me van más los triunfos pequeños. Y sobre todo aquellos en los que lucho contra mí misma. La resolución de asignaturas pendientes. La mía era echar de menos, pero no echar de menos con carácter general, sino hacerlo en lo referente a cuestiones concretas. Si le extraño a todas horas, malo. Son nudos sin deshacer. Pero si deseo que estuviera aquí, ahora, en este momento precisamente y por algo, es que voy a mejor. Es la paradójica prueba definitiva de que estoy empezando a olvidar. Porque ya hablo de él en tercera persona y porque sólo echo de menos cosas, retazos, momentos. Aunque es cierto que en esos instantes – que a veces duran horas – se me eriza el pelo y soy capaz de llorar como una niña.

Vale. Será un triunfo pequeño. Lo de la tercera persona. Y lo de echar menos de menos. Pero ahora mismo no estoy para mucho más. Sinceramente. Me ha costado mucho. Me está costando mucho.

Al final llegué a la conclusión de que el triunfo tiene, quizá, algo que ver con que te quieran. Y con querer. No se trata tanto de una especie de juego de suma cero en el que tienes que robar significado a alguien para tener más tú. Puede que sea más bien una cuestión de estar donde se quiere estar, como se quiere estar y con quien se prefiera estar. Y eso, cuidado, es mucho más difícil que el bigger, better, faster, more que es el triunfo para muchos.

Creo.

4 comentarios:

Ignacio dijo...

Joooooder...que se me complica la cosa:

Triunfar no es ser ni tener, eso lo tengo clarísimo.

Triunfar es ser feliz y ser feliz es querer y que te quieran, el amor tiene que ser conmutativo, todo lo demás es sufrimiento.

Y todo lo que no sea ser feliz no es triunfar.

Y se ama estando, no hay otra forma, hay que estar para vivir, para disfrutar, para triunfar... así les va los anglosajones que con el 'to be' no saben discernir.

Besos filosóficos, Ignacio

Jaco dijo...

Sobre lo de triunfar:
En algún lugar que no recuerdo leí una frase de Tolstoi que tengo aquí apuntada y dice tal que así:
"El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace."
Me parece que está muy ligado al "donde, como y con quien estar" del que hablas.


Sobre lo de tus triunfos:
No me parecen pequeños. Nunca es fácil olvidar. Nunca es fácil ese paso en el que sabes que debes echar menos de menos pero no lo consigues. Y cuando te das cuenta de que has avanzado, por poco que sea, es una gran satisfacción personal.

Lo mejor es cuando lo consigues sin darte apenas cuenta. Sin haber forzado la situación. Cuando lo consigues tú y no tu cabeza...porque ese ya es el triunfo final

Kika... dijo...

Gracias, chicos. Qué difíl es triunfar. Pero me hace feliz intentarlo. Y entonces, si soy feliz, triunfo. Y no hay triunfo pequeño.

Y hay mucha gente que me (os) quiere.

Así que hemos triunfado, y nosotros sin darnos cuenta...

:)

besos y magia,
K

Jaco dijo...

Anda, mira que optimista y alegre pareces hoy. :-D
Me alegro mucho.

Un beso