27 marzo, 2008

Cristal de bohemia

Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
Luces de bohemia, Ramón María del Valle-Inclán

clic
(la banda sonora)


Esta mañana las motos volaban entre los coches más deprisa que nunca. Es por la amenaza de lluvia: es peligroso conducir una motocicleta cuando llueve, así que todos los motoristas intentan llegar al trabajo antes de que las nubes descarguen, los pasos de cebra se vuelvan brillantes y resbaladizas trampas mortales y a ellos sólo les quede seco el pelo, porque el resto de la ropa se les habrá encharcado.

Trato de relajarme mirando la vista desde el rascacielos en el que trabajo. No sé si un edificio de veintidós plantas puede ser considerado un edificio digno del remedo de Manhattan que algún iluminado construyó a ambos lados del Paseo de la Castellana.

Las casas bajas de Tetuán brillan levemente bajo una manta de niebla gris que parece a ratos agua pulverizada y a ratos una colección de hilitos de nube hecha jirones. Miro hacia allá porque me gusta más el maremágnum de edificios pequeños que las espiras de las catedrales financieras que tengo delante, que parecen malherir el aire.

Y hoy me siento más deformada que nunca ante los espejos deformantes, tengo nostalgia de Madrid aunque estoy dentro, recuerdo las vacaciones que pasé aquí, cerca o lejos de este punto, no lo recuerdo con exactitud. Soy oxígeno, inspiración, liberación y dolor, porque quizá inspirar y oxigenar duele, aunque se haga sin coste emocional. O eso se cree. Porque estoy descubriendo que en casi todas partes se esconden las facturas que detesto, pero que existen.

No quiero que nadie me diga qué tengo que sentir. Sobre todo cuando soy una avalancha sin fin ni principio, una cascada interminable de palabras que se me agolpan en la boca con ganas de bailar. Soy más espejo del callejón del Gato que nunca, espejo convexo hasta el pecho, cóncavo de nuevo, casi un reflejo grotesco de una realidad con la que no estoy de acuerdo, que lucho por modificar desde esta ventana que trata de darme calma, o que no me la da porque hago mal en presuponerle esa intención.

Sólo quiero irme de vacaciones a una ducha ajena, si alguien me deja. Observaré la vida desde las inmediaciones del sumidero y me aseguraré así una lluvia diaria. Agua hirviendo que cae del cielo alicatado. Justo lo contrario que hoy.

Supongo que hoy soy bohemia de los espejos. Cristal de bohemia, bohemia con minúscula. Cristal de bohemios.

Esta mañana las motos iban tan deprisa que los cascos de sus conductores sólo eran breves destellos mortecinos bajo las promesas de lluvia.


La banda sonora… Tear in Your Hand, de Tori Amos… con su esperpéntica letra…
By the way,
I don't believe you're leaving
‘Cause me and Charles Manson like the same ice cream
I think it's that girl
And I think they're pieces of me you've never seen
Maybe she's just pieces of me you've never seen well…


La foto… del blog
de Conde- Duque… una lectura más que recomendable…

2 comentarios:

Ignacio dijo...

Tetuán siempre ha sido un barrio maravilloso.

Hace unos años los patios y corralas de sus humildes casas escondieron a muchos artistas anónimos que los alquilaban para poder crear libremente.

Ahora es un crisol de razas y culturas que le da una vida, si cabe, más rica.

Lamentablemente destrozaron su particular Rastro y lo han transformado en un horrible mercadillo como tantos.

Si te dejan los del rascacielos, escápate de vez en cuando.

Besos especulares, Ignacio

Kika... dijo...

Yo digo que me voy al banco, y si cuela, me doy un paseito. Y por las noches, Lady K y yo nos vamos por los bares de Tetuán, Estrecho y Alvarado... para terminar dando una buena serenata a algún amigo que vive por ahí...

... besos y magia,
K