25 febrero, 2008

El tiro por la culata

Podría haberle puesto un título mucho más poético a este post, acorde con el hecho de que la idea me ronda por la cabeza desde hace días, y una idea tan largamente madurada se merece un título menos refranero. O al menos de mayor altura intelectual. Pero no.

No se trata de los errores de cálculo. Esos son frecuentes en la vida, básicamente porque somos humanos y siempre tratamos de pensar cómo reaccionarán los demás ante una determinada situación. Según el grado de empatía y conocimiento del otro que se tenga, pues se acierta más o menos. No es eso.

Se trata más bien de esas veces en las que pensamos o hacemos algo y el efecto es el inverso. Se me ocurren miles de ejemplos. Y uno de ellos me ocurrió este fin de semana.

Que mi autoestima esté maltrecha por algún extraño motivo es relativamente habitual. Y alguien, o eso me parecía, había dedicado sus esfuerzos a dejármela en niveles que no superarían ni a la de Kafka. Por mi bien, decía la persona.

No hay nada que me fastidie más que el hecho de que alguien haga daño y encima me diga que es por mi bien.

¿Por mi bien? ¿No será por el suyo?

Directamente, yo no empleo esa expresión.

En un momento dado, justo cuando pensaba que nada podía ir a peor, que mi imagen de mí misma se iba al garete definitivamente, ocurrió algo, vi algo, no sabría explicarlo, pero empecé a sentirme superior, a notar cómo crecía en mí una cierta seguridad de estar haciendo las cosas más o menos bien. No era superioridad moral, sino, como después me dijo la hermaníssima, superioridad real. General.

Claro que superioridad es una palabra que suena fatal. Y por eso, el momento me creó sentimientos encontrados: me sentía mejor porque me sentía superior, y me sentía mal por sentirme superior. Menudo lío.

De ese incidente extraje una idea. La del tiro por la culata.

En algunas ocasiones, creemos que nuestra manera de ser o hacer las cosas tendrán un efecto concreto sobre los demás. Puede ser que pensemos que nuestra estabilidad puede crear estabilidad en otro. O que nuestra paz interior se extenderá entre nuestros allegados.

Pues no. Muchas veces ocurre justo lo contrario. No sé por qué, pero pasa. A veces el amor no engendra amor, sino desapego. El sosiego termina por desasosegar, o el dinero por hacer al otro aún más inestable. Pasamos de ser lo mejor que te podía pasar a lo peor que te podía ocurrir.

Como en todo suceso aleatorio sometido a la ley de los grandes números, supongo que los efectos finales en estos casos de tiro por la culata son buenos o malos al 50%. Y eso me deja con un sabor de boca extraño. Nosotros nos creemos muy listos – al menos a veces – pero nos olvidamos de que en el negocio de la vida, el material son las personas.

Así, muchas veces disparamos pensando conocer el destino de la bala y hasta el color y la cantidad del humo, y al final el tiro sale por la culata.

Pufff.

Y encima no sé si me he explicado.


El cuadro… Varoom! De Roy Lichtenstein…

6 comentarios:

Ignacio dijo...

Te has explicado y creo que lo he entendido, pero no me pongo en situación.

En cualquier caso, como muy bien dices, el negocio de la vida son las personas con sus individualidades y no sirve trasladar la estabilidad, el sosiego o el amor al otro, ya que cada persona tiene sus circunstancias y las relaciones personales no son vasos comunicantes.

Tampoco sé si me he explicado, pero lo intento.

Te envié al Capitán Trueno para subirte la autoestima, pero a lo mejor salió el tiro por la culata,
Saludos, Ignacio

Anónimo dijo...

"A veces el amor no engendra amor, sino desapego"

Me quedo con esto, totalmente acertado... Últimamente he llegado a esa conclusión (tristemente).

Y cuanto más empeño pones, peor...

Qué se le va a hacer.

Bueno, ya sabes quien soy.

Un besito!

jaimegti16v dijo...

no sé si te has explicado, nadie mejor que tú para saberlo, pero desde luego el texto mola un huevo.

Kika... dijo...

Ignacio... muchas gracias por enviarme al Capitán Trueno, KikaPop está encantada...

Anónimo... ya lo sé... pues eso...

Jaime... gracias! :) Ahora que veo lo que me habeis escrito (y algún mail que me ha llegado referente al texto también) creo que me he explicado...

besos y magia
K

vega dijo...

yo creo que te has explicado perfectamente. y me alegro de que, a quien fuese le saliese el tiro por la culata.
ya sabes q yo no creo en el "por tu bien" que duele...

muchos besos

Kika... dijo...

No sé, pero de algún modo esperaba tu comentario... y yo también me alegro de que el tiro le saliera por la culata, mira tú (es mi nuevo estado autoestimoso)...

... sabía que vendrías porque no crees en el "por tu bien que duele"... muy bien definido...

muchos besos y magia!
K