06 febrero, 2008

Curada de nada

El más difícil todavía. Lunes. Después de mi primer día de trabajo, clase de francés. Y después de eso, concierto.

Nada iba sobre lo planeado. MP que llama a mi coche y espera hablar conmigo, pero le sale Queens. Cuándo quedamos, dónde aparcamos. Quién llega primero.

Lunes y no faltó nadie. Al menos nadie en la mesa en la que brindábamos por todo. Menudo mes el de enero en materia laboral… aunque si nos descuidamos, terminamos brindando por cualquier cosa. El caso era brindar, la verdad. Porque los lunes tienen noche de lunes, y todos teníamos que trabajar, pero claro que vamos, claro que nos tomamos otra, claro, claro… Una lista de correo a prueba de bombas. Una lista de buena gente.

Dantart prometía nuevas canciones, nuevas ideas, y así fue. Desde sus célebres autoversiones hasta temas recién salidos del horno. Pudimos escuchar Mil caras, Yo no sería igual o Cuarenta nubes, pero también una bellísima Ainda, especialmente para los aficionados a meter el mar en vasos, tazas y otros receptáculos.

La vida cotidiana y lo que esta tiene de sencillo y de complicado quedaron reflejadas en Curados de espanto, una canción mutante avant la lettre, porque ya tuvimos ocasión de escucharla hace un tiempo y ha sufrido una enorme transformación. Creo – lo comentaba ayer – que aunque quizá es la canción menos dantartiana de las que tiene, es un temazo que le va a acompañar mucho tiempo. Un puente con gancho y una melodía que cala dentro. Fantástica.

No me afecta el roce de tus labios
Ni la sangre en los telediarios
Ni tu foto en la pared…


Puro ketoprofeno virtual, que diría el Arquero.

Aunque, bien pensado, en lugar de anestesiar el alma, este tema probablemente consigue lo contrario…

Además, tuvimos special guest star, que dirían en los culebrones americanos: Kiko Tovar, que trajo su Astronauta en una versión a dos de lo más emocionante.



No podían faltar Poltergeist, con unos efectos sonoros cortesía también de Kiko Tovar ni Calle Segovia. Pero no puedo dejar de recordar dos principios de canción que fueron momentos álgidos del concierto. El de Ya no me basta quererte, que incluía una referencia a El viaje de Chihiro (la hermaníssima y yo adoramos esa peli). Y el otro principio épico fue el de mi favoritísima Não sei, con todo el mar dentro, con todo el mar… y con ese poema de Castro Alves que dice…

'Stamos em pleno mar... Dois infinitos
Ali se estreitam num abraço insano,
Azuis, dourados, plácidos, sublimes...
Qual dos dous é o céu? qual o oceano?...

Abriendo velas. Abrazos de mar en lunes.

Cena a las mil (y media). Sonrisa, pero poca.

Y sin ganas de curarme de nada. Ni siquiera de espanto.



Ya sé… que la crónica llega con un poco de retraso… pero es un efecto secundario de trabajo, oposición… y de ese Madrid que se mueve. O que muevo con el hombro izquierdo. Lo bueno es que tengo mucho que contar, porque ese hombro está adquiriendo la mala costumbre de removerlo todo como si fuera una taza de café…

Así que… tengo emails por contestar, tengo comentarios por contestar… todo llegará. Entretanto, besos.

3 comentarios:

Ignacio dijo...

Sigue moviendo Madrid y muévete por los comentarios, porque si no, no sé por donde te voy a ver.
No curres mucho, Ignacio

Marian dijo...

Tardé mucho en descubrir que las noches de los lunes son especiales... pero ahora son casi casi mis favoritas.

Un besote, Kika

Kika... dijo...

Tranqui, Ignacio, que sigo por aquí... besos de KikaPop...

Marian... pues ya me contarás alguna noche de lunes, mágica como la mía... más besos y magia...