17 diciembre, 2007

La noche en la que bailamos peligrosamente

No sabíamos que bailar estaba prohibido. Y casi nos cuesta un pollo policial el viernes.

Resulta que la hermaníssima y su escuela de baile (concretamente, su escuela de profesores de baile) actuaban en una discoteca de Madrid. Pero la organización del evento brillaba por su ausencia. Que si veniros a las once, que si pasad a ensayar, que no, que no, que no podéis pasar… Todo eso con un frío impresionante: el viernes cayó la primera helada del invierno y los bailarines, la familia y amigos… a cuerpo gentil en mitad de la estación de Atocha.

¿Qué hacemos? Cagarnos en la leche. Pero después, el profesor de la hermaníssima dijo que lo mejor sería ensayar donde pudiéramos. En pleno hall de Atocha-Cercanías, por ejemplo.

Parece peor de lo que es. En serio. A esas horas casi no quedaba nadie en la estación, no había aglomeración alguna ni peligro para los viandantes. Tampoco pedíamos dinero ni nada. Sólo bailaban. Y muy bien, por cierto.

Hasta que apareció un segurata de RENFE y nos dijo que tenían que parar. Los que bailaban, ni caso. Y nosotros, el público, los amigos y familiares le decíamos, primero de buen rollo y más tarde con más nervios, que qué le importaba, que no molestaban a nadie, que se fuera a evitar que le robaran el monedero a la gente… Y el guardia de seguridad nos decía que allí no se podía bailar. Que era una estación.

Ya. Nos habíamos dado cuenta de que era una estación. Sobre todo por las evidentes diferencias con el salón de baile del Palacio Imperial en Viena.

Al final, el tipo dijo que iba a llamar a la policía, y se puso a hablar por el walkie-talkie. Digno de verse, el momento. Porque claro, imaginaros el diálogo:
- Aquí R-22, desde el vestíbulo.
- Policía Nacional, adelante R-22.
- Sí, bueno, es que necesito una patrulla en el hall de Atocha-Cercanías. Hay un grupo de gente bailando.
-
R-22, repita, por favor. ¿Qué están haciendo?
- Bailando. Algo de bailes de salón, creo. O salsa.
- ¿Bailando, R-22?
- Sí, sí, bailando.

Me imagino que decidieron enviar a alguien para ver si el guardia estaba en sus cabales.

Claro que para cuando llegó la policía (en España la policía siempre llega tarde), los dos agentes pasaron de largo porque los bailarines ya habían terminado de ensayar.

Así que… nada de balancearse de un lado para otro mientras viene el tren. Que eso es bailar y se puede terminar en el calabozo. En fin…

8 comentarios:

Irene dijo...

Joooo... Y perderse una estas cosas!! Qué situación Almodovar, no?
Qué bueno, digno de contar a los nietos!!

Besos bailarines!!

Lilith dijo...

La pregunta es; ¿qué hubiera pasado si cuando llegó la policía, hubieran estado todavía bailando??
Los hubiera detenido por... alegría impúdica? Ejercicio de deporte en espacio público? O le hubiera pegado una patada en el culo al segurata, por idiotez congénita?

vega dijo...

hay q ver cómo es la autoridad competente... que idiotez... el baile como actividad subversiva... en fin... por las fotos intuyo que les quedó perfecto
(me hubiera gustado estar ahí)

Kika... dijo...

Irene: No, si ya lo digo yo, que si me pilla Almodóvar, de mi vida no sale una película, sino... ¡una trilogía! Besos cinematográficos...

Lilith: Toda la razón... aunque ya sabes que a veces con la policía es mejor no discutir... Besos resistentes a la autoridad...

Vega: Pues la próxima vez te aviso. Quedó muy bien el evento una vez en la disco fashion. Besos bailarines...

Marian dijo...

Vaya momentazo!! ;)

Un besote, compañera de "grupete curioso" en el blog de Ignacio

acróbatas dijo...

Jejejeje, esooo, vaya momentazo!!!

No podía parar de reír interpretándo cómo el de seguridad le decía a la policía que estaban... "¿bailando?"...jeje

Besito.

albert dijo...

apártate un segundo de lo que está estipulado, y vendrá alguien a señalarte, aunque no sea hagas nada malo
por cierto, la culpa no es de los seguratas, si tuvieran estudios estarían haciendo algo mejor

Kika... dijo...

Marian, me encanta lo de grupete curioso... y también tu blog, así que te añado en el sidebar...

Vanessa... momentazo, ojala lo hubieras visto, porque no tuvo desperdicio. Imagínate la policía (además lo estaban viendo todo por las cámaras...)

No lo dudo, Albert, no lo dudo. No le echo la culpa al segurata, únicamente constato lo que pasó... y sé bien lo que es porque llevo toda la vida apartándome de lo establecido (ji ji ji)

Besos y magia a los tres...
K