24 noviembre, 2007

Tragando sapos

La Lara que sale en este texto es una Lara inventada, la de verdad es mucho mejor. Aquí guarda su amor humano. Este texto es para ella y por todos los que a veces son capaces de ver que me trago los sapos. Para Lady K y brightpegasus. Y para quien me dijo ayer que hablar conmigo le hacía feliz…

Sapo minero (Venezuela)



Hay días en los que siento que me salen los sapos por la boca.

Hastiada de tragarme batracios. De esos que Lara – estoy segura – me diría que desaguara por las bocas de alcantarilla y en los sumideros de las bañeras de mi casa. En mi casa hay bañeras, en plural. Muchos agujeros a los que exportar esos anfibios.

Pero me los trago, desoyendo su hipotético consejo, que no es más que eso: algo inventado, supuesto, de una Lara inventada y supuesta, tan real en mis imágenes internas. Soy incapaz de cebar el mate, aspirar por la bombilla, escupir la infusión amarga. Por eso la única manera de hacer desaparecer el sabor ofensivo, el matiz pútrido y baboso sea metiéndomelo en la boca, masticando valientemente, como quien come una golosina mexicana sin querer admitir que es picante. Así se van.

Lo que no sabía es que siguen viviendo en mi interior. Crecen, regurgitan agua cenagosa, se beben la luz que me afano por tragar. Toman la forma de lo que me ofende, lo que me duele, lo que no quiero que exista, lo que me fastidia irremisiblemente.

Son sapos esculpidos como posturas iconoclastas fingidas, maximalismos patéticos, chantajes emocionales y psicologías baratas de todo orden. Cada día en las noticias, en los blogs, en los anuncios de la tele, en los temas de oposición. Crecen los anfibios, las ranas y los sapos previamente desaparecidos – sistema tragármelos – transformados en desprecio.

Ellos sólo se mueren cuando se hacen palabras. Muchas veces soy incapaz de transformarlos. Pero viene alguien con sus propias babas, con sus anfibios de cabecera, llama a la puerta, habla y entonces yo, que soy buena escuchando pero no tanto poniendo nombre a las cosas, me aplico, estiro las neuronas y lo nombro. Hasta parece fácil. El contacto con las palabras hace que los sapos se retuerzan, pierdan el impulso vital y comiencen a desaparecer.

Entonces digo: por fin hice algo productivo hoy.

Hay días en los que suspiro. No pienso dejarlos crecer más.

Haré caso a mi Lara inventada y los tiraré por ahí. Girarán gritando y se marcharán por el sumidero.



Hold Me Tight, Marlango

6 comentarios:

NáN dijo...

No hay nada tan heroico, tan valiente y tan útil para remontar como lo que haces.
Envidio tu capacidad, porque yo nunca me quedaré preñado de luz. Y a lo mejor, tú sí.

Aunque el riesgo sea grande.

Kika... dijo...

Estoy enamorada de este comentario.

Gracias, gracias, gracias (y besos).

K

Brightpegasus dijo...

Merci pour notre conversation de l'autre jour.

Je continuerai à frapper à ta porte.

How sweet, how warm, how lovely you are...(sin preguntas ni interrogaciones como Marlango :-D)

Kika... dijo...

Merci beaucoup.

Ma porte restera toujours ouverte pour toi et tes crapauds.

(y gracias por el marlanguismo... me siento un poco Watling)

Besos y magia,
K

Lara dijo...

Yo entro aquí un día y veo los nervios y la duda del dichoso examen y tú que pides una tregua y todo aquello de abajo. Un par de veces más entré y vi que todo seguía igual: era obvio, habías advertido, qué quería yo, encima. Y de pronto, casi a las dos de la mañana, pulso.
Además de mi nombre, encuentro tantas otras cosas. Es decir, lo que esperaba que fuera un momento seco y tenso está lleno de colores, de explosiones, de caballitos, de Leonores, de sapos, de brillo anfibio, de gritos y desagües y marchas hacia adelante y gases venenosos y deliciosos y bueno, Kika.
Hipnótico.
Qué ganas me han dado de verte.
Que alguien muerda ese sapo, que ha dejado tu boca tan limpia y tan boca.

Kika... dijo...

Es curioso porque las condiciones objetivas no han variado: o lo han hecho muy poco. Vamos, que sigo esperando el examen, sigo con la cabeza medio desconectada, sigo tragándome sapos. Pero en lugar de ser deprimente, es todo lo contrario.

Así que voy a seguir masticando valientemente por lo que pueda ocurrir: me subo en los caballitos, soplo los vilanos...

Tengo ganas de verte yo también.

Besos y magia,
K