16 noviembre, 2007

La monodieta causa depresión

Hidden_angel decía el otro día que la culpa de que algunos hombres tengan la libido por los suelos la tiene el pollo. Sí, sí, el pollo. Y no es por la inflación, aunque bien pensado la subida de los precios bien podría causar una bajada de deseo sexual. No. El Ángel dice que los filetes, los muslitos y las pechugas están llenos de hormonas femeninas que tienen al personal masculino hecho un verdadero lío. Así que… a los novios, rollitos, amigos con derecho a roce y otros prospectivos (el prospectivo es un tío al que se tiene en cartera, o que te gusta, o lo que sea), nada de llevarlos al Kentucky Fried Chicken. Tofu es lo que hay que darles. Si no, te arriesgas a estar en su casa, con un vestido (con lo que cuesta ponerse vestido) y las ingles brasileñas (con lo que duele eso) y que no pase nada. Nada de nada.

Pues mi querido Ángel, veo tu apuesta y subo treinta eurillos más. Algo le echan al pollo, estoy segura. Porque mi madre descongeló una bandeja familiar de filetes de pechuga el domingo, pero ha coincidido que esta semana nadie ha venido a comer. Y como los alimentos descongelados no se pueden volver a congelar (dice la hermaníssima que les crecen las bacterias o no sé qué), pues me he tirado toda la semana comiendo filetes de pollo. Variando, eso sí, un día con verduras, otro día con patatas, otro día con un tupper de crema de verduras que descongelé… Se me había olvidado que comer siempre lo mismo me deprime. Mucho. Además, sospecho que al pollo le echan unos productos químicos que bajan el estado de ánimo de la población. En serio: todo el mundo come pollo… y qué mejor manera de controlar a la gente. Le echas unas sustancias deprimentes, todo el mundo se queda en casa, pachucho, sin ganas de nada y así no se le ocurre criticar la labor del gobierno ni de la oposición.

Claro que también podría ser la piña en almíbar. Porque el postre de esta semana ha sido monotemático también. El lunes, llevada por una necesidad imperiosa de azúcar, abrí una lata. Lo que pasa es que era muy grande y me he tirado toda la semana comiendo piña. Al principio me encantaba, pero luego… me daba una pereza…

Es el pollo. O la piña. O la monodieta. Y así me he tirado una semanita de órdago.

La cosa empezó a arreglarse ayer. Justo cuando más me cagaba en todo, para qué engañarnos. Pero me llamó el Arquero para confirmarme (yo lo sabía y además lo profeticé en público) que había aprobado su examen. Es una máquina, el Arquero. Eso me hizo reflexionar. Entonces, releí una conversación de la noche anterior con Lady K. Está bien esto de guardar lo que se dice por el Messenger, más que nada porque ya no se necesita ni buena memoria para tener un dejà vu. Te lo lees y ves lo imbécil que resultas (tengo prohibido llamarme tonta a mí misma hasta que la cague tipo lo del Chad). Recapacitas y ya estás en la senda de la recuperación. Fantástico.

Pero la tarde aún no había terminado. Suena el móvil.
- Hola, Kika, guapa. Que tengo un problema, y pensaba que a ver si te podrías venir a cantar a las ocho en lugar de a las nueve.
(Mi preparador. Miro el reloj y son las 19:15. He quedado con Lady K en mi casa a las ocho para ir juntas a la academia. Y va este y me cambia la hora: llamándome guapa como si eso fuera a disminuir mi indignación).
- Hola. Pues estoy en casa, veré a ver si llego, porque vivo en la otra punta de Madrid.
(Excuso hacer mención a que tengo que cambiar mis planes, y estoy en mode psychokiller, ese en el que cambiar los planes me fastidia y me enerva. Excuso hacer mención a que menos mal que estoy vestida y puedo salir de casa, porque no pienso ir a cantar en chándal por mucha prisa que tenga ÉL).
- Bueno, pues vente para acá en cuanto puedas.

Da igual. Aunque eso suponga tener que llamar a Lady K (que paciencia tienes), cambiar los planes, sumergirme en el tráfico imposible de la hora punta, en el centro tomado por la policía por lo del 20-N. Bueno, pues lo hacemos. Y llegamos un poco tarde pero con perfecta sincronización: justo cuando la opositora anterior se iba de la academia. Triunfando como los Chichos (o en su defecto, Camela) en el expositor de casetes de una gasolinera.

Y Lady K no conoce a este preparador. Es friki de preocupar, el tío. Me encanta…

Haciendo un alarde de técnica literaria, lo que pasó… lo cuento mañana. La reina del suspense blogger, me van a llamar. Pero no comáis pollo, por si acaso. Ni piña en almíbar. Me voy ahora mismo a comprobar si la lata está abollada…

El pollo… es Chicken Little, de una película hiper-rollo que vi hace tiempo con Tato y LuLi…

Os dejo un vídeo… del Muchachada Nui de esta semana. Sólo hay que dedicarle ocho minutos y no veas lo que se ríe uno. Geniales los dibujos animados de la cinta VHS y sublime el momento en el que Maaaar-Ciaaaaal Ruiz Escribano (ex El gañán) explica lo que hay que hacer cuando te encuentras un famoso por la calle. Y el famoso es Fran Perea…

8 comentarios:

Henar dijo...

¿Llamas a nuestro presidente Moncho tú o lo llamo yo? Porque el viernes tuvimos arenga política, le explicamos a Rafa lo del PNPLP y han decidido predicar la palabra del señor allá donde vayan. "¿Qué les pasa a los chiquillos estos?" dijeron. Y si, encima el pollo va a acrecentar nuestros problemas...

mensO dijo...

Polló no noto na raro cuando como de eso oiga.

Quizá lo que te afecta es la piña. A mi sólo ver las rodajas en la lata ya me da un poco de mal pollo. Yo no hubiera podido hacerlo a diario.

albert dijo...

creo que voy a tener que incluir el pollo en mi dieta, que lo tengo un poco abandonado y a lo mejor me viene bien para andar un poco más tranquilo por la calle

sibila dijo...

miedito me está dando... que a mi me encanta el pollo!!!

lo mismo lo que le ponen para controlarnos es adictivo y cada vez quieres más y... (puedo afirmar que con la carne del Burguer king y esos sitios, fijo que lo hacen... si lo sabré yo)


un besote 'findesemanil'!

pd: Kika, guapa, còmo me gusta que nos cuentes esas cosas

pd2: ais, para mi siempre será el Gañán :)

hidden_angel dijo...

Es lo que tiene juntar durante tanto tiempo a unas mentes como las nuestras.
Querida Kika, el pollo es maligno (aunque es de lo poco de carne que me gusta) y la piña es que no me gusta. Supongo que eso compensa un poco. Pero vamos que las comidas monotemáticas siempre deprimen. Incluso me llega a deprimir el chocolate...
Podemos intentar buscar otra explicación pero mientras "muerte al pollo y a la piña!!"

Kika... dijo...

Henar... llama a Moncho, y me llama la atención (valga la rebuznancia) que hayas sido la única en hacer mención a la relación pollo-libido. El pollo es maligno. Seguro que nuestro presidente y Rafa (¿lo nombramos vicepresi?) no comen pollo. Ni piña. Aunque claro, ya lo decía Moncho: "a mí siempre me llamó la atención que las mujeres dijeran que cumplía..." He ahí un tío como Dios manda!!!!

VIVA EL PNPLP Y TODA SU EJECUTIVA!!!!

mensO... un honor leerte por aquí. No puedo competir con tu legendario ingenio, por lo que sólo te diré una cosa. No comas mucho pollo. Por si acaso. Aunque espero que tu sangre folk-punk-rockera te mantenga a salvo de esta alarmante tendencia...

albert... qué va... si lo que molan son los ataques de intranquilidad (siempre dentro de un orden... ¿comió el Rey pollo el día de la célebre frase?)...

sibila... la monodieta es deprimente... así que aunque me gusta el pollo, no lo pienso comer en una temporada. La cosa adictiva esa la echan, casi seguro, en la cocacola light sin cafeína. En serio, cuando no tengo me da el "mono"... (a mí también me alegra contar estas cosas, gracias, cielo)

hidden angel... Es que la otra explicación era peor... ¿hablaremos de las hormonas en el pollo cuando seamos asociación cultural? Eso sí que es un debate de altura (ay, no, que los pollos no vuelan...)

Besos a todos y mucha magia (estaremos en la AC Nuevas Tendencias viendo a Martínez y Manzanero)

K

La hermaníssima dijo...

Mamá: no hags pularda de ocho kilos esta Navidad, que luego nos toca la monodieta hasta Reyes (o hasta Semana Santa!)

Ignacio dijo...

Hola: soy nuevo por estos lares y sólo quería comentar que podéis comer pollo tranquilamente.
Pensad que toda la Humanidad estaría deprimida. Todos comemos pollo, todas las sociedades, religiones o culturas. Os podría dar argumentos científicos o técnicos, pero creo que la mejor prueba es que los mayores productores y consumidores de pollo son los brasileños y no son famosos por su deprimente estilo de vida.
Por supuesto, ni tengo granja de pollos ni vendo "suplementos alimenticios" para los polleros.
En casa, hacen capón por Navidad, en vez de pularda, y nos sale el capón por las orejas ... por lo menos dura hasta pasado Reyes.

La verdad es que es placer aparecer por sitios como éste. Se agradece y veo que hay mucha retranca con los comentarios. Espero poder leeros a todos en breve.
Saluditos novicieros, Ignacio