24 octubre, 2007

Rue St. Honoré, après-midi, effet de pluie

Buscando el paraíso me encontré contigo. A primera hora de la tarde, quizá las cuatro y media.

Sentado ante el cuadro en la luz gris del museo.

Brillabas con la claridad esquiva del doce de noviembre, de los días de lluvia, de las mañanas nubladas de domingo. Me pareció imposible que estuviéramos parados ante el mismo cuadro: parados, sí, estrictamente inmóviles, congelados.

Esto no es París.

Y hoy ni siquiera llueve.

Tendré que conformarme con lanzarte frases a bocajarro, tan de cerca que no calculo sus efectos, a quemarropa. Decirte que me devuelves la magia, que no te das cuenta pero tú estás lleno. Que no soy modelo de nada aunque a veces te sirva.

Sólo te pido una cosa.

Sueña conmigo, pero no como ellos. Suéñame ligera, apenas viva e incorpórea, con aliento de cristal. No me retrates sólo para tenerme como trofeo (sé que nunca serías capaz). Sueña que soy a la vez el problema, la advertencia y la solución. Eres el único que puede tenerme así en sus sueños y no morir de adicción.

Te espero en París. St. Honoré, en el hotel de Pisarro, una tarde de lluvia.



Arquero... buena suerte (ya sé que no es hoy...)


El cuadro... Rue St. Honoré, après-midi, effet de pluie, de Camille Pisarro. El cuadro maldito del Museo Thyssen-Bornemisza: tiene pendiente una reclamación por parte de una familia judía alemana por haber sido presuntamente objeto de expolio por los nazis. En principio, les dijeron que no tenían derecho a la devolución porque el delito había prescrito. Pero el delito de genocidio es imprescriptible...

11 comentarios:

Henar dijo...

Y, además, en la Rue de St. Honoré de París, están casi todas las embajadas... (también muchas firmas de ropa) ¿Será una señal? Precioso texto otra vez, chiquitina.

Un beso,

Henar

Kika... dijo...

Es una señal.

Gracias, eres un cielo.

Besos,
K

acróbatas dijo...

Ufff, ¿qué habéis desayunado estos días? Estáis más inspirados que nunca, creo que me voy a dedicar a leeros y no hacer nada más, con eso ya soy feliz.

Muchas gracias por llenarlo siempre todo de magia, de verdad, escribes increíblemente bien y bonito.

Kika... dijo...

Jooooo... gracias. Sabes que me encanta cómo escribes tú!!!!

(he desayunado cereales, raro en mí, que sólo suelo tomar un té... a ver si ha sido eso... voy a ver qué ingredientes llevan...)

Besos y más magia,
K

La hermaníssima dijo...

Y el cielo de Paris se coló por la ventana... creo que la adicción a la ciudad francesa nos la ha contagiado cierto cantautor...
Busca la tienda de bolas en Paris que ya sabes lo que te voy a traer.

Kika... dijo...

Yupiiiiiii!!!!!!!!

(tu hermánager, ah, no, que tú eres mi hermánager... ahhhhhhh)

Besos,
Kika

albert dijo...

parís, ciudad de mito y leyenda para mí. siempre me ha tirado para atrás ir a conocerte la dificultad del habla. cortázar me perdió entre tus calles, he derramado algunas lágrimas en las aceras que nunca he pisado, he perseguido en sueños el sombrero de mi amor eterno, al que acababa de conocer, empujado por el viento a la orilla del sena. parís, tan cerca y tan lejos. notre dame, el castillo de oscuridad que victor hugo me mostró como no se puede hacer. tantos sitios que me quedan por ver fuera de mi cabeza...

Anónimo dijo...

no hay nada mejor que pasear y pasear y perderse por las calles de parís...

baisers

Kika... dijo...

No, no hay nada mejor. Aunque la clave del tema es perderse. Tengo que ejercer grandes dosis de autodisciplina para perderme (la buena orientación me encadena a mi rumbo)...

... me pierdo por París, Estocolmo, Londres, Almería, Madrid, la campiña inglesa, Dublín de noche, Barcelona de mañana, mi barrio, mi calle... todo sea por perderme.

Anónimo dijo...

"la buena orientación me encadena a mi rumbo"
me pasa lo mismo!
la proxima vez que te vea, te saludo y te devuelvo el abrazo
mas besos, guapa

Anónimo dijo...

Te... deslizas. Sin tocar el suelo.
Me retiro a aullar a la luna.