29 octubre, 2007

Relaciones (mutaciones)

Hay relaciones personales que, llegado un momento, dejan de ser maravillosas para empezar a perder su sentido. Lo normal es que entren en barrena, caigan en picado, y por una serie de cuestiones (las cosas de la vida, como suele decirse) terminen por ser algo absolutamente estéril. Al final, termina por merecer la pena dejar la relación embarrancada tranquilamente sobre la arena de la playa y permitir a los elementos (y al paso del tiempo) que acaben con ella.

Si en la relación personal, sea del tipo que fuere (amistosa, amorosa, laboral, circunstancial, familiar…) ha mediado el dolor, normalmente la cosa está clara. No quedará nada aprovechable, y lo mejor es moverse (move on, que dicen los ingleses), adiós muy buenas, nos vemos y hasta luego.

Lo que pasa es que la vida da muchas vueltas, y puede que las cosas cambien, que las personas cambien o que lo hagan los términos de las relaciones mismas. Es curioso, pero me he dado cuenta de que las relaciones aparentemente estériles pueden terminar dando frutos absolutamente inesperados. Que puedes terminar teniendo un hijo/trabajando/casándote/viviendo/cantando canciones/o yo qué sé… con alguien que en otro momento ya no tenía cabida en tu vida.

La cosa no deja de tener su gracia, y no deja de inundarme de mi sentimiento favorito: la esperanza. Quizá no sea más que una realidad paralela de esas que me gustan, o una especie de bucle en el que la vida trae de vuelta en otro tiempo el final de la relación. Como si al final, nuestra existencia en relación con la de los demás fuera una especie de sucesión de fragmentos en los que todo termina por ocurrir, pero cuando le da la gana y no cuando nosotros queremos.

O puede – eso es lo más probable – que este post no tenga demasiado sentido. Aunque tampoco pasa nada, porque la idea de las relaciones mutantes me gusta y (quién sabe) con esta teoría acabo saliendo en la tele como el primo de Rajoy.

… me encorajino y decido,
"se que tú serás mi niña, que te casarás conmigo"
pesao, que eres un pesao,
otra vez te lo digo,
me voy cuando quiera y cuando quiera te olvido…
Amor temporero, Marea


PS... esto es lo que pasa cuando iba a contar una de diplomáticos, leo una cosa y me desvío… y acabo escribiendo un texto en el que casarse – concepto al que soy ligeramente alérgica, con todos los respetos – sale dos veces… leer para creer…

Para mi querida coach… ya sé que el texto no incluye superadjetivos, pero no es triste, ¿no? ¿Aceptamos barco como animal acuático?

6 comentarios:

albert dijo...

el universo es mutante y como parte del universo, las relaciones, las personas, las circunstancias que nos rodean, cambian. lo que permite que una relación dure, es que todo mute conforme a un plan que guste a los dos. es sólo una idea

la coach dijo...

A la coach le parece bien, un 9. No llegamos al 10 porque hay una mención a seres negativos, aunque luego se transformen en positivos. Ahora, de pronto, mi cabeza (que hoy está al 10%) se ha llenado de posibilidades extrañas con bodas extrañas y coros extraños (estoy pensando proponerle al obsoleto mayor que monte un coro con las que salimos de voluntarias en tu otro post).

Toma ladrillo.

Un besazo!!!!

Kika... dijo...

Supongo que te refieres al primo de Rajoy... pobrecillo, el tío va y suelta un rollo para vacilar a su familia ante la paella del domingo... y acaba en un post mío...

Y lo de las bodas extrañas y los coros extraños es uno de mis pasatiempos favoritos: un día que no haya programación, dile al Obsoleto Mayor que si montamos la Coral Obsolescente...

Besitos y gracias, pedazo de coach!!!!!!
K

sibila dijo...

me ha gustado el texto de hoy porque demuestra que las cosas pueden dar la vuelta (aunque no sé si eso es bueno o no)

un beso de lunes!

pd: claro que sí, guapa. yo te agrego ahora porque siempre entre unas cosas y otras nunca pongo el link en mi flog :)

[y pobrecito el primo de Rajoy... ]

david dijo...

Albert tiene toda la razón del mundo, esa cosa se llama entropía; el universo tiende al desorden, y el desorden implica movimiento, y el movimiento implica cambio. Todo cambia, panta rhei, fluyen los ríos bajo los puentes y nosotros vivimos y vivir es cambiar.

Respecto a las personas lo único que se puede esperar es tener la suerte de que los cambios lleven a las dos partes en la misma dirección, o parecida, y la capacidad de maniobra suficiente para evitar colisiones o distanciamientos que hagan que, a su vez, la relación cambie a algo que no valga la pena mantener. Asunto complicado ese de la navegación y metáfora recurrente que debería mandar a la mierda de una vez por todas.

En cualquier caso, es el tributo que se cobra el tiempo. Pero a cambio también nos trae cosas buenas. A mí me parece un trato justo. Un fair trade, por decirlo también en inglés. Aunque yo eso del move on siempre lo he escuchado y utilizado como "move the fuck on!", que gana en coloquialidad y entendido literalmente tiene muchísima gracia (al menos cuando uno sigue siendo como yo ese niñato bobalicón al que la palabra fuck le sigue haciendo una gracia inmensa).

Ánimo y paz (de la que no es aburrida).

Lilith dijo...

Hm, me ha gustado mucho el concepto de las relaciones mutantes... en algunos casos, las mutaciones son inútiles como el sexto dedo, en otros casos son letales (y pueden generar recuerdos más o menos dolorosos o nostálgicos), y en otros casos son positivas y evolucionan hasta darnos algo de paz interior. Al menos para mí, lo difícil es distinguir el tipo de mutación a simple vista, será porque soy miope perdida.