09 octubre, 2007

La energía libre de Kika

I want my old friends
I want my old face
I want my old mind
fuck this time and place
the butter melts out of habit
the toast isn’t even warm
Out of Habit, Ani DiFranco

Hay días en los que me apetece aumentar la entropía del sistema.

Acercar una cerilla y ver de qué color sale el humo.

No hacer nada por hábito ni por obligación. Me convenceré de que quiero hacer las cosas si hace falta.

A veces, parece que todo está tan ordenado, tan limpio, tan casimuerto que me asusto. Me gustan las alteraciones, las rarezas, los ritmos imperfectos que se alejan de la repetición de patrones estériles.

Claro que soy capaz, con esta mirada paralela que tengo sobre la vida, de aumentar la entropía de las cosas, de los momentos cotidianos, de colocar una traca de petardos bajo un día normal. Empujar la primera ficha, desencadenar un efecto dominó de grandes proporciones. O de proporciones pequeñas, que me sacuda, que me desoriente y desordene este sistema que en lugar de encaminarse hacia el orden o el caos no va a ninguna parte. Porque si fuera en alguna de las dos direcciones, sabría hacia dónde distorsionar. Qué modificar. Quizá el encanto de todo esto sea precisamente que, aunque sé que habrá humo, nunca sé de qué color será.

De sólido a líquido, de líquido a gas. De gas a líquido, de gas a sólido.

(Mientras tanto, las casualidades, esas que no existen, hacen que por lo menos me ría. Me reí mucho en el concierto de Marwan ayer. La verdad es que me hacía falta. Sabe-se lá o que va se passar. O que acontecerá. Evita el odio. La mesa de delante, historias del MySpace, la hermaníssima y su cámara. Todo lo demás no importa. Es insignificante. Hablamos a la vez. Enséñamela y no es lo que tú piensas. Te pongo cuerpo. No me cuentes nada, que a mí enseguida se me caen los mitos. Me importan las personas. Salitre en el coche. Una noche un efecto dominó del que nadie escapa. Del que nadie quiere escapar. Incrementando la entropía y mi convencimiento de que hay días en los que hay que ver de qué color sale el humo.)

Y esto viene a cuento de lo que le decía el otro día a Irene. Dicen los gallegos que hay dos tipos de personas. Las que van a Japón y lo cuentan como si hubiesen estado en Santiago de Compostela. Y las que van a Santiago de Compostela y lo cuentan como si hubiesen estado en Japón. No hace falta pensar mucho para saber en qué grupo me encuentro, sobre todo teniendo en cuenta que ayer hice un examen y fui a un concierto…


Las citas recurrentes… a Ani DiFranco se deben a que me ayuda a concentrarme, me hace mucha compañía mientras estudio… en fin…

5 comentarios:

Anónimo dijo...

me encanta

Kika... dijo...

Si?

Gracias (sonrojada).

Irene dijo...

Jo, pues la verdad es que yo creo que me encuentro dentro del primer grupo... De los que van a Japón y lo cuentan como si hubiesen estado en Santiago de Compostela... Y no sé si es bueno. Me parece que soy así porque temo generar falsas esperanzas, expectativas desorbitadas, ideas distorsionadas... Vamos, que prefiero quedarme corta... Tal vez lo mejor sería adecuarse al contexto y a las circunstancias e ir buscando el término medio, la medida precisa, el punto justo...

Bueno, bueno, ya he empezado con el "bla, bla, bla" made in Irene. Corto y cambio.

Espero que el examen haya ido bien... Los conciertos, conciertos son, y siempre (más o menos), salen bien, por lo menos te reíste, que es lo que necesitabas.

¡Besos japoneses!

isabella dijo...

Suerte para mañana. Un besito

Kika... dijo...

Irene, los gallego no dicen qué tipo es el bueno. Y no creo que ninguno sea mejor que el otro. Además, así nos complementamos, ¿no? (Y puedes escribir todo lo que quieras "made in Irene").

Isabella, gracias. Muchas.

Besos y magia...