11 octubre, 2007

La chica del coro

Anteayer volví a tocar la guitarra. Aprovechando que en mi casa no había nadie.

Hace tanto que no ensayo que me da vergüenza tocar con público.

Saqué la carpeta negra de los acordes, las letras, las partituras y treinta y ocho papelitos más.

Había principios de poemas, mensajes arrugados de esos que se pasan en clase. Uno en un papel amarillo con topos blancos, en el que Alex, guitarrista del grupo vocal y posteriormente acompañante mío en cualquier recital de poesía, me detallaba los ensayos de la semana. Recuerdo que mezclábamos a Lorca con Metallica en un intento fútil de hacer algo realmente avant-garde.

Siempre digo que hay pocas cosas más humanas y metafóricas que un coro. Sí, un coro. Parece mentira. Pero no. Estuve seis años en un coro bastante decente, hacíamos nuestros bolos por ahí, incluyendo fiestas de navidad y eventos similares. Después fui ascendida a la categoría de guitarrista, e incluso llegamos a actuar en el Palacio de Congresos de la Castellana. Como los artistas de verdad.

Me hacía ilusión ponerme la beca sobre el jersey del colegio, proponer canciones, innovar el repertorio (aprendimos pronto que si siempre cantas lo mismo, el público se aburre). Pasar al formato de grupo vocal, menos multitudinario (éramos realmente un coro enorme) y con otra orientación musical. Me gustaba pasar las horas muertas en los ensayos.

Decía que el coro es humano y metafórico. O quizá una metáfora de la utopía humana. Un equipo en el que cada uno tiene su papel y hay que escuchar al resto. Coordinación extrema, porque si no, el asunto no funciona. Colaboración para que el resultado del conjunto quede supeditado al lucimiento personal. Qué hay más utópico que eso.

Hay días en los que me pregunto dónde estará el resto de mi coro. Si seguirán cantando. Qué harán con su vida. Bueno, de una componente sí que lo sé, básicamente porque es la hermaníssima.

Pero claro, luego vino la película de “Los chicos del coro” y me fastidió el símil. Bueno, lo exportó y explotó comercialmente, que para el caso es lo mismo.

(Todo esto porque volví a sacar la guitarra y no sonaba mal del todo. Prometo ensayar, porque lo poco que sabía casi se me ha olvidado. Lady K, no querrás cantar, ¿verdad?)

10 comentarios:

acróbatas dijo...

Yo estuve en la coral de instituto. Me gustaba tanto, fue una experiencia increíble...

Acabas de despertar tantos recuerdos... maravillosos... gracias. :-)

Besito para la más mágica de todas :)

Kika... dijo...

Impresionante!!!! Es que es verdad, es algo taaaan bonito (otro punto en común, lo que son las cosas, ¿verdad?)

Besitos y magia,
K

Lady K dijo...

Cantar? Sabes que me da mucha vergüenza .. pero sabes que si es contigo siempre es que si.

Besitos

Kika... dijo...

Bravo!!!!
Te espero entonces con la guitarra afinada y los deditos con callos.

Besos y magia.

hidden_angel dijo...

Montas un coro y te olvidas de mí? Yo, que llegué a ser solista del coro del colegio (gracias al micrófono, porque cantaba muy bajito) y que tuve momentos de gloria en los diferentes coros por los que pasé. Todavía se acuerdan de mis actuaciones en la residencia! (pregunta al arquero)
Pero como tienes cantante, puedo acompañaros (relativamente) al piano. Cuatro acordes. No me pidas más que me tiemblan los dedos sobre las teclas.
Besinos

Kika... dijo...

Cuantos más (cantando, tocando el piano, las pulseras hindúes o la botella de anís), mejor.

Esperamos alguna actuación estelar!!!!!

Besos,
K

Henar dijo...

Hala!!! ¡¡que yo estaba en el coro del conservatorio!! Y coincido con vosotras, es una experiencia única. Aún se me ponen los pelos de punta con el "sona tenía un valeto cual mi amor volgió a danzar" Que no sé cómo se escribe, pero sonaba así.

Esto se está poniendo caliente!!!!!

Kika... dijo...

Heyyyyyy!!!! Pero... para cuándo la noche de las chicas del coro?????

(Caliente???? Qué se está poniendo caliente?????)

Arrgggghhhhhhhh!!!!!!!!!

Smuack!

síl dijo...

vaya, vaya,... pues yo también estaba en el coro del instituto (aunque, no sé muy bien como entré!??! o será que cambié la voz al crecer?!)... y, coincido en lo especial que fué esa época (a pesar de perderse el patio y de pasarlo fatal cada vez que tocaba actuar con público)...

un besazo crack de las artes ;)

pd. a ver si aprendo yo a tocar la guitarra de alguna vez, carajo!

Kika... dijo...

Pues ya sabes, estoy rehaciendo un curso intensivo... si te apuntas...

Besitos para ti, y gracias por esa mirada de fotolog tan maravillosa (y donde no me deja comentar).

K