07 octubre, 2007

Horror en el hipermercado (o El bote de Colón)

Lo vi anunciado en televisión
Detergente mágico,
Poderoso blanqueador…
Salí a la calle con la intención
De hacer mío sin tardar
El milagro hecho jabón…
Rosa y verde, Alaska y los Pegamoides


Un cherry picker es la especie de comprador al que más temen los hipermercados. Es alguien con mucho tiempo, que sabe perfectamente lo que valen las cosas (ZP quedaría excluido de esta categoría) y se dedica a hacer lo que decía aquel anuncio de Colón. Busca, compara, y si encuentra algo más barato… al carrito. Un cherry picker es, en resumen, la pesadilla de la política de promociones de cualquier híper: sólo compra las buenas ofertas (y no esas que ponen para engañar) y logra así llenar la nevera por menos de cien euros. Ay… qué bellos eran los días en los que te gastabas ocho mil pelas en el mercado y habías hecho un dispendio (ocho mil pelas son exactamente 48,08 de los modernos euros). Ahora no hay manera de hacer la compra para un familia por menos de… muchos euros más.

Eso lo sé porque yo voy a la compra con mi madre todas las semanas. No me libro ni a tiros. Así me voy enterando de lo que valen las cosas y hago oposiciones para ser una verdadera buscaofertas cuando esté jubilada.

Hoy nos faltaba leche y un cartucho de la impresora, así que aprovechando que las tiendas abrían, hemos ido a comprar a una gran superficie que no está lejos de mi casa. Y allí hemos descubierto el sueño de todo auténtico comprador desesperado por la bajada de los sueldos y la inflación: ofertas especiales TODO A 1€. Como en los chinos pero en el Alcampo. Y claro, como comprar barato nos gusta a todos, pues hemos salido disparadas con el carrito cuan ariete a ver si había algo aprovechable.

Aquello era como la guerra, y no exagero. Bueno, como si fuera a haber una guerra (todavía recuerdo perfectamente el acopio de comida que se hizo en 1991, cuando la primera guerra del Golfo, en el mismo híper, mira tú por dónde). Señoras, señores, niños… comprando como descosidos todas las ofertas. Ante ese momento comprístico, las convicciones anticapitalistas, anticonsumistas y antinoséquémás tienes que tenerlas a prueba de bombas. Y mi madre y yo, no. La gente estaba igual: no compraban, PILLABAN. Literalmente. Caras febriles, agresiones con la cesta de plástico que llevan los que no tienen carro… Yo me he lanzado y, mientras le gritaba a mi madre "no cojas esos zumos porque normalmente están a 0,99, menudos timadores", he agarrado una botella de FantaVerdia (un brebaje que le gusta a Lady K y a la hermaníssima), otra de SpriteDuo (un brebaje que me gusta a mí y con el que la clara con limón sale muy buena) y un paquete de queso feta (que, por cierto, siempre vale un euro). Mi madre, por su parte, había seleccionado dos latas de mejillones en escabeche bastante grandes, una botella de vino tinto (a saber… pero tiene denominación de origen) y otra de vino blanco (para cocinar).

El verdadero momento de tensión se ha producido cuando se ha corrido el rumor de que iban a traer una selección de productos de bollería industrial a las ofertas. Yo es que creo que tengo un trauma con eso, porque mi madre nunca me daba Bonys, ni Tigretones, ni nada. El único producto de ese tipo que se consumía en mi casa eran las Conchas Codan, que nunca me han gustado mucho (y de las que la hermaníssima era una apasionada, dando al traste con todo eso de que no son sanas). Porque si tengo un vicio privado e inconfesable desde que estaba en el colegio… son los pastelitos de Pantera Rosa. Sí, esos que llevan por dentro una crema indescriptible y alta en triglicéridos y azúcares… y que van bañados en chocolate rosa. O en algo parecido al chocolate pero rosa. Delicioso. A veces me paro en una gasolinera y, cuan yonki incurable, me compro una Pantera Rosa. Mmmmmm…

Así que los niños y yo nos hemos transformado en zombis sedientos de colorantes y conservantes ante la perspectiva de que trajeran pastelitos en oferta. Se ha hecho el silencio, la tensión podía cortarse en rodajas. Los ojos, inyectados en sangre. Un momento terrible.

Pero lo que han traído al final era un cargamento de vasos de cristal azul. Nuestra información debía ser incorrecta. Nada de pastelitos.

Cuando hemos pasado por la sección de bollería no-de-oferta, mi madre me ha dicho que si me apetecían unas Panteras Rosas.

- Quita, quita, que eso seguro que tiene muchísimo colesterol.



Aquí… un artículo de viruete.com
sobre el famoso pastelito que he encontrado cuando buscaba fotos… por si alguien quiere documentarse…

7 comentarios:

Lady K dijo...

Yo estuve mucho tiempo enferma de pequeña y la pastelería industrial me era totalmente extraña. Creo que mi mayor despilfarro era un petisuise en mi cumpleaños pero he leído el artículo y es genial! La pelea de furbys, de lo mejor.

besitos

Kika... dijo...

La pelea es buenísima... me he estado riendo media hora. Estoy por hacer una serie con Gurby, el furby de la hermaníssima...

Besos!
K

Henar dijo...

¡¡ADORO LAS PANTERAS ROSAS!! Mi madre también era antibollería industrial, y nos plantaba unos bocatas de chorizo de pamplona que repetían de por vida. Pero alguna vez, y como algo muy muy especial, nos compraba un donut. Guau. No sé cómo descubrí las panteras rosas, sería cosa de mi padre, mucho menos estricto, pero las adoro. Tuve una temporada de yonki también. Pero me estoy quitando. Vaya casualidad!!

Muak

H

Kika... dijo...

A mí también me daban bocatas de chorizo de pamplona, probablemente los responsables de las diversas perforaciones de la pared gástrica con las que convivo hoy... si hubiera sido lista como la hermaníssima habría "comido mucho peor" y me habrían dado cereales, leche y Conchas Codan...
Yo sé de dónde me viene esta adicción: del último día de clase antes de Navidad. Ese día, de comer había entremeses variados (o sea, chorizo de pamplona, salchichon, jamon york, una croqueta fría y un huevo duro, odio los huevos duros) y de postre... Bony, Tigretón o Pantera Rosa.

Hola, me llamo Kika y soy adicta a las Panteras Rosas...

(Mi padre también me compraba donuts... esto no es casualidad)

Besos y magia (bonne chance à Paris),
K

Kika... dijo...

La comida de Navidad era en el colegio, claro...

Henar dijo...

Noticia de última hora!! El tal viruete es alcalaíno!!!!

Kika... dijo...

Qué fuerrrrrrte... pues soy seguidora suya...

Besitos,
K