05 octubre, 2007

Historias de la puñetera oposición (XII): Tarde, pero pronto

Hoy iba a hablar de otra cuestión, pero creo que las cosas que se empiezan hay que terminarlas más o menos bien. Aunque sólo sea para pasar página en el cuaderno y empezar a escribir en una nueva. En la de la derecha, porque hasta para esto soy rara: escribo primero en esa página y si el texto o lo que sea es demasiado largo, lo continuo en la inmediatamente anterior (es decir, en la de la izquierda). Siempre lo he hecho así.

Antes de volver a sentarme ante el folio en blanco, y aprovechando que un resfriado inmisericorde me tiene en casa (nos tiene en casa, la hermaníssima y yo parecemos los niños yonkis de Sanildefonso) con la nariz taponada (sin duda una señal divina, la pronunciación portuguesa mejora muchísimo con mocos, es eso de la nasalização), cierro capítulo.

Aunque había aprobado, las circunstancias hicieron que no llamara a mis sobris hasta ayer. LuLi me cogió el teléfono. Se puso tan contenta que su sonrisa parecía traspasar la línea. No sabes la cara que ha puesto, me dijo mi tito. Y en ese momento me di cuenta de que estaba siendo tonta perdida. Que seguía adelante, que ella se alegraba, que todos se alegraban. No hay nada peor que ver el mundo de fiesta por ti y ser tan estúpida como para hacer de una insatisfacción momentánea el motivo para no celebrar nada.

Me costó darme cuenta, pero lo hice al final. Y hasta lo celebré (y eso que me dolían los oídos, la garganta y a saber qué más). Le dediqué una canción al Tribunal. Mis amigos me abrazaron mucho.

Comencé a recordar mis sueños. Ese en el que Tato, LuLi y todos nos vamos a EuroDisnenLandia (así lo llama LuLi). Aquel en el que la hermaníssima graba un disco con una canción a dúo con su artista favorito. Ese otro en el que alguien nos ve a Lady K y a mí en uno de nuestros shows del semáforo y nos contrata como coristas de algún artista de rock. El otro en el que Henar y yo organizamos una gira mundial de Moncho Otero y Rafa Mora. Ese en el que Queens es la jefa de la empresa en lugar de tener dos jefes. Qué sé yo. Todos esos sueños frikis que tengo y se me acumulan por cumplir.

Y todo gracias al grito de “¡bien!”, por teléfono de una niña de siete años. No, si ya me lo dijo Miguel ayer. Si es que LuLi es muy lista.

Más lista que yo, seguro (hoy el juego ese del Brain Training ha diagnosticado que mi edad cerebral es de 80 años, pero ha sido porque no he entendido las instrucciones… o quizá precisamente por eso).


… y fue la reina
de las miserias cada noche en las tabernas
se envenenaba
fue chica pistolera y siempre dio la cara…
La chica pistolera,
Lucía Caramés

9 comentarios:

Lady K dijo...

Me alegro mucho de que ya estés mejor. Sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites. Ya sabes que aunque me desoriente , llegar, llego... XDD

Kika... dijo...

Claro que llegas. En tiempo y forma.

Gracias. Te quiero.
K

Henar dijo...

Deberíamos mirar a los niños mucho más de lo que lo hacemos. Su simplicidad y su limpieza emocional nos enseñan un mundo más fácil, que nos empeñamos en complicar.

Feliz, feliz, Kikita. Y a por todas.

Un besazo,

H

Irene dijo...

Bueno, pues otro "¡bien!" de una que no es tan pequeña... (aunque a veces sí).

¡Muchos besos!

Por cierto, otro "¡bien!" por la modificación, me ha resultado más cercano hoy el post que ayer, menos impersonal. Bueno, una parte, ya sabes...

¡Más besos!

Kika... dijo...

Henar: Ay, ay... qué verdad dices. Además, ya sabes que siempre trato de huir de la complicación, que me gusta lo sencillo... y esta vez he terminado más liada que un gato cuando persigue su propio rabo. Creo que ya he recuperado mi mirada, la que te gusta, la que no tiene prejuicios y se fija en cualquier cosa. Ya está. (Puffff.)

Irene: Si es que cuando me pongo intensa no hay quien me aguante ¿verdad? Ya me lo dice mi amiga Arancha Putin, que siempre que me pongo trascendental coge y se marcha a pedir una copa... En fin, muchas gracias por tu ¡Bien! (me imagino tu cara perfectamente, como la de LuLi). Y ya sabes qeu aquí lo que se estila, sobre todo, son mis cosillas de la vida cotidiana. Ya te contaré un día lo que dicen los gallegos sobre los dos tipos de personas que existen. Si pasa tiempo y no lo hago, recuérdamelo.

Besitos a las dos (con golpe de melena y golpe de varita),
K

Irene dijo...

¿Intensa? ¿Trascendental? Pero, ¡¡¿es que hay alguien que me gane en eso?!!

Precisamente eso es lo que me gusta de tu blog, la cotidianeidad... Recuerda aquello que dijo un día: "poesia cotidiana".

Ya me contarás eso que dicen los gallegos... Fíjate que yo creo que existen dos, tres, cuatro y muchos tipos de personas, pero incluso todos esos tipos dentro de una misma persona... ¡ja, ja!

Irene dijo...

Ups!! me acabo de dar cuenta de que hablamos de cosas diferentes, creo. Cuando hablo del post de ayer me refiero a este mismo post (no el de "Escribe algo bonito") pero sin la modificación del penúltimo párrafo... Me gusta más ahora, modificado...

¡¡Vaya lío!!

¡Besos claros!

Queens dijo...

Me alegro muchisisisisisimo de que ya estes mejor. Para lo que quieras , siempre.

Mil besos

Kika... dijo...

Irene, ¿te creerás que ahora mismo no me acuerdo de lo que cambié? Tengo el cerebro cerca del overflow, me temo... en cualquier caso, si fue para mejor, encantada....

Queens, tú molas mucho. Si no es por Lady K y por tí, se me abre un abismo bajo los pies y me traga. Directamente. Y además sé que tú no estabas en un momento... bueno, ya sabes. Si es que las brujitas estais hechas de otra pasta...

Besos y magia a las dos,
K