02 octubre, 2007

Historias de la puñetera oposición (X): Aquí somos muy serios…

Vuelven las Historias de la puñetera oposición (décimo capítulo ya, dice la hermaníssima que sólo me falta empezar las precuelas como los de Star Wars) y este post se lo dedico a mi preparador de francés, que no me lee, pero que da unos abrazos de ánimo que causan terremotos y a quien debo tanto…


Soy una opositora profesional, mal que me pese. Con mis manías (aunque he comprobado que menos que el opositor español medio), mis supersticiones y mis miedos. Todo tan personal, tan propio y tan mío, porque son difíciles de explicar y de hacer comprender.

Soy muy seria y trato de no dejar nada para hacer a última hora: tengo decidido qué voy a ponerme, qué tengo que llevar al examen. Me he lavado el pelo, lo que para mí, más que pura higiene es un verdadero ritual de balance silencioso con el eco azulejado de mi cuarto de baño.

Todo es mío porque sólo estoy yo. Porque todo debe parecer casual y sin esfuerzo aunque todo está ensayado. Controlado. Manoseado intelectualmente para tratar de ser lo que buscan. Pero es muy difícil, casi frustrante, no saber qué quieren.

Al cabo de cuatro oposiciones y más de tres años dedicándome a esto, profesional convencida sin derecho a cotizar a la Seguridad Social, me he dado cuenta de que a veces somos como Buster Keaton en esa escena de El maquinista de la General. Vamos corriendo, creyendo que todo el pueblo nos sigue… y detrás no viene nadie.


No me refiero, claro, al apoyo que tengo de todas y cada una de las personas que me rodean (ver Historias de la puñetera oposición (VIII): El club de fans
). La soledad no viene de ahí, sino que es consustancial a este trabajo. Estudias sola en casa, llegas sola a la Escuela, te sientas sola en el corredor de la muerte (ya se explicará debidamente) y sola ante el Tribunal. Apruebes o no, la nota la ves sola también.

Menos mal que justo en ese momento, cuando hace tanto frío, siempre viene alguien y te da una taza de sopita caliente.

Y el título viene a propósito de una anécdota que le ocurrió a mi padre. Una vez, en un restaurante de un pueblo (no recuerdo de dónde, si no lo diría), le ofrecieron varios postres. Cuando preguntó si las natillas y el arroz con leche eran caseros, el camarero le contestó una frase que desde entonces ha pasado a los anales de grandes frases de la Humanidad:
- No, señor, en esta casa somos muy serios. Aquí todo es de Danone.

(Examen, mañana. Y ya me estoy riendo otra vez. Gracias Henar, Vega… y un beso para ti por cantar. Prometo no estar invocándote siempre, aunque me encanta que estés por aquí).


No tiene nada que ver (o sí)… pero la banda sonora de este momento es Sonrisa, de mensO
… en mi MySpace

9 comentarios:

La brujita de la buena suerte dijo...

Mucha suerte para mañana.
Toda la suerte estará volando hacia ti.

MIL besos

Kika... dijo...

Reina de las brujitas: GRACIAS. Me has dado muy buena suerte...

Nos vemos!
K

Henar dijo...

ay madre... ¡¡¡SUERTE!!!

Brightpegasus dijo...

Mucha suerte, aunque seguro que no la necesitas!!!!

Dentro de poco nos veremos por Qatar o algún destino similar!!!!

Besos,

vega dijo...

coincido con Brightpegasus en que no te hace falta, pero como nunca viene mal cruzo los dedos desde aquí!!

ya queda menos...

besos energéticos

isabella dijo...

Suerte para hoy, aunq yo tb creo q no la necesitas.
Un besito

acróbatas dijo...

Mucho ánimo y mucha suerte... Te mando estrellitas con brillo... a ver si te llegan! :)

:* mil besos.

Lara dijo...

Un besooooooooo! Dale fuerte!!!

robel dijo...

¿CÓMO HA IDO???????????????????