12 septiembre, 2007

Finge

Ella tuvo un profesor que le dijo que cuando no le gustara algo, que fingiera. Que hiciera que lo que estaba escuchando era interesante. “Esto no les interesa en absoluto. Ya lo sé. Así que les voy a dar un consejo que recordarán toda su vida: finjan”.

Tuvo que buscar en el diccionario qué era aquello.

fingir.
(Del latín fingĕre).
1. Dar a entender lo que no es cierto.
2. Dar existencia ideal a lo que realmente no la tiene.
3. Simular, aparentar.

Despacio, con el paso de los días, y después con el de los años, se hizo una especialista. Primero fingía tapándose la nariz, con asco. El estómago revuelto por la mentira que primero fue incipiente y después constante. Más tarde, lo hizo con resignación y el autoconvencimiento de que no tenía elección. Y al final, ella, que siempre llevó el corazón en la mano, prendido sobre la camisa en lugar de debajo, simulaba con la misma facilidad que antes decía la verdad.

El fingimiento se extendió despacio por toda su vida, como una especie de planta trepadora que enredaba sus zarcillos por todas partes. Todo terminó siendo voluble y desdibujado.

-
Por favor, finge que me quieres. Haz que somos novios de toda la vida. Diez minutos serán suficientes. Haz que en realidad te importo un poco más de lo que sé que te importo, que te interesa lo que te digo, que quieres quererme y no sobrevolarme. Dímelo. Aparenta que te sabes mi nombre, el color de mi pelo. Al menos, finge, aunque lo hagas mal. No me importa, estoy acostumbrada a que todo sea así en realidad: que nadie conozca mi nombre, que no importe lo que digo, ni el color de mi pelo. Que lo que quieran sea sólo mirarme y sobrevolarme.

Y él, que recibía sus palabras con aire de incredulidad, no supo qué contestar.



Me recuerda a… la Autopsicografía de Fernando Pessoa...

O poeta é um fingidor.
Finge tão completamente
Que chega a fingir que é dor
A dor que deveras sente.

E os que lêem o que escreve,
Na dor lida sentem bem,
Não as duas que ele teve,
Mas só a que eles não têm.

E assim nas calhas de roda
Gira, a entreter a razão,
Esse comboio de corda
Que se chama coração.

4 comentarios:

hidden_angel dijo...

Creo que me he hecho experta en esas lides. Lo cual no sé si es bueno o malo. El hecho de hacer como si la realidad fuera durante unos instantes como el resto quiere y no como estás sintiendo que es me resulta bastante sencillo y natural. Supongo que son los efectos secundarios de la Charlie. Aunque creo que todavía no me captaron al 100% porque el arquero me sigue pillando casi siempre.
Besinos y nada de ser artificial :P

Irene dijo...

Buf!! Que difícil y que necesario a la vez... (creo, no sé)

Ya me gustaría a mí poder fingir, ser fría cuando quemo a distancia, impasible cuando el mínimo ápice de viento me tumba, calculadora cuando me pierdo en un 2+2, yerma de emociones cuando son éstas mi motor...

¡¡Un beso muy grande sin fingimiento alguno!!

acróbatas dijo...

Yo la mayoría de veces soy incapaz de fingir, pero reconozco que intentarlo, lo intento...

Muá!

Kika... dijo...

A mí también me cuesta mucho fingir... de hecho, apenas lo hago. Cuando se me pone cara de tener ganas de vomitar, es de verdad. Qué le vamos a hacer.

Besos a las tres.