09 septiembre, 2007

Então, eu não sou fadista

Hace un tiempo, Henar me propuso un ejercicio muy interesante. Como en La del pirata cojo, se trataba de pensar en qué me habría gustado ser. Y después de hacer un análisis de conciencia prolongado, decidí que quería ser ayudante de mago y fadista.

Me encantan los fados. Los tradicionales y los que no lo son tanto. Amália Rodrigues y Mariza, por poner dos ejemplos. Me gustan porque retratan el corazón herido y las emociones más fuertes de una manera en la que se pueden comprender. Ese es, al final, el objetivo de mucha música. O debería serlo. Poner en otra forma los sentimientos: si se puede, hasta trasladarlos, haciendo posible que algo se encoja en el corazón.

Yo no canto demasiado mal, como norma general. Algo entono. Lo justo. Pero con los fados no hay remedio, porque los perpetro. Tendríais que verme cantando Ai Mouraria, uno legendario. Bueno, mejor no.

Cuenta la leyenda que cuando Edith Piaf escuchó Non, je ne regrette rien por primera vez, decidió cantarla a pesar de la situación física en la que se encontraba, que por aquel entonces era bastante lamentable. Dijo que era su vida, que contaba su historia, y así se produjo ese momento mágico…
Non! Rien de rien ...
Non! Je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait
Ni le mal tout ça m'est bien égal!
[...]

Pues a mí me pasó lo mismo con Estranha forma de vida. Amália Rodrigues es un verdadero tesoro nacional en Portugal. Está enterrada en el Panteón Nacional, con los portugueses más ilustres. Y tuvo una vida de película, como la de la Piaf, o incluso más interesante, de la que se han hecho documentales y hasta un musical.

Mi amigo Dominique de Villepoint me dijo cuando empecé el primer curso de portugués que me enamoraría del idioma. Kika, el portugués te va a intoxicar. En cuanto caigas en la cuenta de que todas las palabras tienen el género correcto. Los colores son femeninos. También lo son los dolores. Te vas a enganchar: para cuando no tenga remedio, te regalo un fado que te viene como anillo al dedo. Se llama Estranha forma de vida.

Fue leerlo y emocionarme. Eres feliz, pero tienes ese sentimiento trágico que hace falta para el fado, me dijo Dominique. Por eso es tuyo. Por eso te lo regalo.

Tengo que reconocer que no se equivocó. El portugués se me ha metido entre las venas, adoro hablarlo, leerlo y escucharlo. No sólo fados. Pero también fados.

Dice…
Foi por vontade de Deus!
Que eu vivo nesta ansiedade
Que todos os ais são meus
Que é toda minha a saudade
Foi por vontade de Deus...
Que estranha forma de vida!
Tem este meu coração
Vive de vida perdida
Quem lhe daria o condão
Que estranha forma de vida...
Coração independente!
Coração que não comando
Vives perdido entre a gente
Teimosamente sangrando
Coração independente...
Eu não te acompanho mais:
Pára, deixa de bater
Se não sabes onde vais
Porque teimas em correr?
Eu não te acompanho mais!

Así que quizá me pase como a Mariza en Recusa (Rechazo)… donde canta:
Então, eu não sou fadista
Eu sou mesmo o próprio fado

Vamos, que entonces,
no soy fadista. Soy el fado mismo.


De mi carrera como ayudante de mago… ya hablaré otro día, porque esa sí que tiene miga…

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