02 septiembre, 2007

Con serpentinas en los pies (o la vida empieza hoy)

Ocho horas y una intensa pesadilla han sido suficientes. Cuando no duermo, el mundo tiembla, mi casa se ve inclinada, o peor aún. Se transforma en mis atracciones favoritas del Parque de Atracciones de Madrid. Ninguna de las dos existe ya.

La primera era un laberinto de cristal, que era la primera cosa en la que me montaba. Aunque ya me sabía el camino, entraba, salía, volvía a entrar mil veces. Mi madre siempre se preguntaba cómo podía orientarme. No lo sé. Sólo conozco una persona con esa misma habilidad en grado sumo, que es mi padre. Supongo que quizá heredé eso de él. Eso y los pies. Aunque mi padre es malísimo para las caras, y yo nunca olvido una. Estarán en alelos distintos, o en zonas cerebrales diferentes, lo de la buena orientación y las caras. Pero yo creo que es memoria. Ni idea.

La segunda atracción era siempre la última. Me estoy dando cuenta ahora de que ir al Parque era una especie de ritual: todo y por su orden. Se llamaba la Casa Magnética, y consistía en una casa que estaba oscura excepto por unas luces ultravioleta que iluminaban algunos detalles pintados con pintura fluorescente. Parecía que la pared del fondo de la casa te atraía porque era dificilísimo llegar a la otra pared. La cosa tenía truco, claro. La habitación estaba cuesta arriba, pero no te dabas cuenta porque estaba oscuro.

Ahora que lo escribo, son un poco raritas estas atracciones para ser mis favoritas… quizá a la gente no le gustaban, y por eso las quitaron…

Decía que me desperté de una pesadilla, directamente, y mi casa parecía estar cuesta arriba, o constituida por un laberinto de cristales. Confusa, he terminado de espabilarme cuando he visto que el día empezaba exactamente de la misma manera que mi día en la pesadilla. Y que a continuación se producía un segundo acontecimiento que era idéntico al del mal sueño. No debí quedarme parada, pero la verdad fue que me asusté, empecé a llorar de pena y de rabia. En el laberinto sin saber el camino de salida. En la Casa Magnética sin poder alcanzar la otra pared.

Y todo esto (este post no iba a ser tan largo) para decir que quizá sea porque la vida empieza mañana. U hoy. El lunes, vamos. Comprobadlo, mirad la agenda, porque…

Sé que habrá una persona sujetando la mano de otra en un hospital.
Alguien en un aeropuerto, partiendo con rumbo conocido pero no menos inquietante.
Un artista metido en el estudio de grabación.
Alguien haciendo averiguaciones vitales para lo que le queda por delante.

Y yo en la puerta, a punto de hacer el enésimo examen del resto de mi vida.

Algunos con anticipación. Otros con nervios. Y quizá con miedo. Al menos yo.

Suspiro. La vida empieza hoy. Claro que para mí (me acabo de dar cuenta) empieza todos los días.

La vida empieza hoy. Ya veremos qué pasa mañana.

Ya, ya lo sé. Para ese viaje no necesitábamos alforjas.



El título del post… es un trozo de una canción de… Sergio Dalma
. Me ha venido a la cabeza (y es que en mi casa se escucha de todo, pero de todo…). El trozo en cursiva es el principio del estribillo. Y la foto, Yucatan Mirror Displacements, de Robert Smithson.

Para quien lo necesite… suerte. Y para quien lo prefiera, un poco de magia.

6 comentarios:

Irene dijo...

Yo creo que la vida empieza y acaba cada día. Más que nada porque ésta no deja nunca de sorprendernos, (menos mal). Además, como dijo ÉL, la vida es sueño.

Suerte... Y sí, mucha, mucha, mucha magia...

vega dijo...

morderéis los dos de la misma manzana... porque todo va a salir bien. no te pongas nerviosa!! si tú lo tienes controlado.

y gracias por acordarte de mi lunesvitalperomenosqueeltuyo!

besos y cruzo los dedos!

isabella dijo...

Llego tarde creo, pero bueno, en este caso más vale tarde que nunca. Mucha suerte, aunque siempre te digo q no la necesitas.
Besos

La hermaníssima dijo...

Yo estoy aqui dándote toda mi energía para que al menos tengas energía doble...

Queens dijo...

Mucha suerte!!Ahora estarás en el examen asi que todas las fuerzas del mundo.
Besos mil

hidden_angel dijo...

No sé a qué hora sales del exámen y tampoco creo que hoy estés para mucha charla, así que dejaremos las llamadas y los cafés para mañana o cualquier momento que consideres oportuno.
Cari, sobreviviste a la Charlie y lo que es peor a sus habitantes. No te me asustes por tan poco. Juegan con la falta de confianza en ti misma y te mereces llegar hasta el final de esa puerta ya. Nosotros te iremos cogiendo de la mano en cada uno de los caminos, para que no vayas sola.
Besinos