06 agosto, 2007

Estampas costumbristas de Madrid en verano (III): Merejete Witch Project

Madrid. Sábado. Calor infernal. Mi casa está siendo asolada por un ataque de cucarachitas metafóricas (son mucho peores que las reales, no se pueden aplastar).

Aquel plan para hacer el mal había fallado. Llamé a la espía vestida de lagarterana y aplacé nuestros proyectos hasta nueva orden. Es una persona muy disciplinada, así que me liberó de la obligación de seguir al pie del cañón y me dejó quitarme los tacones. Las gafas de Nicole Richie. El olor a Chanel de Paris Hilton en mode presidiario. Adiós, CharonEstone. Hola, Kika. Kika!boom, como dice Tato. Si es que no puedo ni hacer el mal tranquila.

¿Y ahora qué hago? Pues lo que la gente decente de Madrid cuando hace calor. Irme a la sierra. Que quede claro: no me gusta la sierra. Soy de ciudad: puede que un poco de mi mar, asfalto y arena de playa a partes desiguales. El campo me pone nerviosa. A veces. Y además (ahora vendrán trescientas personas a refutarlo, hacen bien) no hace menos calor que en Madrid. Hay más verde, eso sí. Pero menos calor, no.

Lady K acude a misma velocidad que preparo la maleta. En el fondo no me hace falta nada, pero la hago de todos modos. Aquí va a pasar algo. Los deseos de hacer el mal pueden haber atraído presencias extrañas. Y el granito de las montañas es radiactivo, que lo sé yo.

Preparadas para cualquier cosa. Incluso para el caso en que nuestras ganas de hacer el mal hubieran convocado al Anticristo.

Las dos en mi coche, hablando de todo, cantando a gritos alguna cancioncilla, suena De todos los colores, de Montoto
. Solas por la carretera con un kilo de bombones (Lady K) y una morcilla que nos llevaba repitiendo desde esa misma mañana. Pero no por habérnosla comido, sino porque me la encargó mi madre y no quería olvidármela. Lady K, no vayamos a dejarnos la morcilla… (jajajajaja)… Creo que ahora hacen bombones de morcilla, Lady K. Por si te interesan…

Fuimos a la fiesta de Luli. Hasta aquí, todo más o menos normal. Deseando que Miguel Dantart
saque otro disco para que se lo regale… nada raro. El repertorio de chistes de Tato no ha crecido en los últimos años, aunque supera al de aquel ex-preparador mío que contaba unos malísimos (y nos reíamos mucho). Lady K, la invitada estrella. Yo, con la morcilla en una sartén, soplé las velas sin crisis existencial. Qué buena la tarta.

Volvimos a casa con dos polizones: mis sobris se quedan a dormir a condición de que les llevemos de comandos. Para ir de comandos hacen falta palos, una cantimplora, una linterna, chanclas y estar en pijama. Ni palos, ni cantimplora (¿sirve una botella de Aquafina?), en lugar de linterna… el móvil. Todos en pijama, a cada cual más friki. Aunque creo que anoche yo me llevaba la palma con un inenarrable camisón de Winnie The Pooh: Luli llevaba un pijama floreado bastante bonito (que decía orgullosa que compró en Carrefour), Lady K un modelazo acorde con su condición de chulaza-sexy y Tato uno con un estampado de baloncesto. El Comando está preparado. Lo voy a grabar todo: lo llamaremos… Merejete Witch Project, en honor a un bosque cercano que está desapareciendo bajo los chalets.

Ahí empezó lo magia. Las preguntas a Lady K por parte de quien busca su abrazo en todos los abrazos. Poner nombre a los caballos, bautizados con pan duro. Brownie, Caradechicle y Atún. Que nadie pregunte por qué un caballo se llama Atún.

Así fluyeron los recuerdos, que se clavaron como psicofonías a mi película casera. Mi abuelo, el mágico, la persona con la que íbamos de comandos, de paseo, de caza aunque nunca cazábamos nada. Alguien tiene que tomar su relevo, con los niños pequeños, contar lo que fue. Hacer una peli de miedo y terror en la que todo el mundo se muere de risa.

Comprar cruasanes por la mañana con el pijama puesto. Nos da igual. Hacemos lo que queremos.

Cuando volvíamos a Madrid, Lady K me ha dicho:
Kika. No mires a tu derecha. Por ahí viene la Nada. El Anticristo. Lo que sea.

No miré, pero supe que venía. Lo que pasa es que nosotras somos mucho más rápidas.

Merejete Witch Project. Próximamente en tu cine.

6 comentarios:

vega dijo...

jajaja. una versión de las "noches de verano" que Dantart no contempló en su primera opción. jejeje: si este muchacho pasase más tiempo con vosotras al final le acababa saliendo un repertorio de "noches paralelas".
A mi me mola "caradechicle": es un gran nombre!!
Me he divertido mucho leyendo vuestras aventuras. Cuándo dices qué es el estreno?

Besos chiclosos

Henar dijo...

jajajajaja, Güinipú (así lo decía uno de mis niños, y así lo escribía, aunque sin diéresis...)!!! ¡¡me troncho!! A la próxima pijama's party me apunto!!!

Un besazo

H

Kika... dijo...

Hola a las dos!
Vega: El estreno, dentro de poco. En un "cinema near you"... Caradechicle tenía una mancha rosa en el morro y parecía que se hubiera pegado un chicle. Y tienes razón. Para frikismos nocturnos (y diurnos), que nos llame Dantart. Estaremos encantadas de proporcionarle material para futuras composiciones... (ji ji ji)

Henar: Lo peor del tema es que LuLi quiere que le deje el camisón de Güinipú en herencia... ¡le encanta! Por supuesto que estás invitada a las fiestas de pijamas de la sierra. Cuando quieras.

Besitos! (y magia, claro)

david dijo...

Yo en realidad venía a refutar, naturalmente, pero al leer la prohibición me he sentido incapaz de evitar preguntar ¿¡por qué Atún se llama Atún!?

El campito es lo mejor para el verano, por dios. Yo duermo hasta con una sábana.

Claro que en vez de niños en pijama a nosotros nos asedian camareros que luego se empeñan en que les ayudemos a matar a la noche y una caja de botellines en la misma batalla encarnizada. Aunque yo siempre me escapo de eso, que al fin y al cabo ahí voy a dormir.

Lo de los bombones de morcilla me intriga pero no sé si estoy muy convencido de querer preguntar al respecto. Es que es mezclar dos objetos sagrados, o es el invento del siglo XXI o es una herejía.

Kika... dijo...

Vale, contigo (y dada la sofisticación de tu cadena de pensamientos) empezaré por el final. Hay bombones de morcilla y de queso parmesano y de más cosas. Pero a mi me sigue pareciendo una guarrería.

Lo del campito... es que me ABURRO allí. Yo, no camareros, ni botellines, ni nada...

Y sigo sin saber por qué el caballo se llama Atún.

Pues vaya respuesta que te he dado. No estoy a la altura, pero quizá sea por recalentamiento cerebral.

Un beso recalentado!
K

david dijo...

Es la primera vez que alguien llama sofisticado al bortotón de absurdeces que se me pasa por la cabeza, snif, gracias :')

Emocionado,

David.

P.D: Por ahora voy a enclavar los bombones de morcilla también como una guarrería a falta de pruebas empíricas al respecto.