03 agosto, 2007

Estampas costumbristas de Madrid en verano (II): Nos dibujaron así

No sé qué tiene el verano que me despoja de algunas de las inhibiciones que tengo. Tampoco son tantas, pero claro que hay límites a lo que hago… quienes me conocen saben bien que no hay límites a lo que pienso. O esos límites se obstinan en alejarse constantemente. Da igual porque el resultado es exactamente el mismo.

Si a eso unimos el aburrimiento consustancial a tener que estudiar en verano con un montón de grados, sin aire acondicionado (¿qué pasaría si me bajo al coche y duermo ahí?). No quiero repetir estoy harta cuan mantra del día, así que el único remedio que me quedaba era pensar. Y claro, mucho pensar da muchas ganas de hartarse. Una especie de círculo vicioso con muy mala salida.

Plan B. Imaginemos algo. Cualquier cosa sirve. Y tanto. Una noticia, un comentario en una web, un hilo en un foro, una palabra de la televisión, la conducta de cualquier ser humano. Con un pedacito de cualquiera de las anteriores me conformo. Lo encontré.

Me siento un poco como Carmen Maura en Mujeres al borde de un ataque de nervios. Que sea buena, que le baje la maleta a su ex. Pues no. Nos hemos cansado de ser buenas, y ahora nuestra vida suena a música disco, como esa que dice…
I feel fantastic, bombastic, ecstatically astounded
How a girl can really lose her brain
I feel surrounded, confounded, emotionally dumbfounded
To think you've nearly won your game…

No bajamos la maleta. Tenemos ganas de hacer el mal. Un poco, que no se note demasiado en la marcha de este mundo. Ni Pepa (así se llama el personaje de la película de Almodóvar) ni yo vamos a ser buenas. Sólo unas horitas, sin pasarnos.

Necesito un cómplice. Alguien que me acompañe en mis andanzas. Por dos motivos: quizá necesite ideas. Tal vez que alguien me recuerde que el hechizo de no ser buena es sólo temporal. O alguien que comprenda el concepto y mi hastío. Encuentro a una espía vestida de lagarterana, que pensando en casa había tenido la misma idea que yo. Con pelos y señales, quizá más sutil, quizá más elaborada. Probablemente menos teatrera que mi mode Carmen Maura pero exactamente igual de eficaz. Hemos pasado del cruce de piernas de Sharon Stone a las razones subyacentes por las que las personas hacen las cosas. Bien, bien. Así tenemos a la parte contraria bien identificada, controlada, conjeturada. Sobre las conjeturas hacemos planes.

Nos pondremos tacones. La espía y yo. Partners in crime. Y nuestra víctima involuntaria ni siquiera sospecha. Puede que hasta se asuste si nos ve, pero será por los motivos equivocados: nosotras con los tacones, la mirada que taladra o la de chicas inocentes (eso está por decidir), realizando un despliegue digno de una campaña bélica. Caeremos sobre las fronteras de noche. Misteriosas. Nada de ser buenas. Eso se ha terminado de momento. Si se sale a hacer el mal, se sale a eso. A nada más. Y cuidado si escuchas los tacones de la espía. Y los de evil!kika (KikaMala para los amigos). Aunque muchos juegan sabiendo que al final nos temblaría la mano. Ya veremos.

Porque no somos malas. Simplemente nos dibujaron así.


Bridget… porque la canción Woman Trouble, de Artful Dodger, sale en El diario de Bridget Jones…

Pepa con su maleta… Decía Pedro Almodóvar a propósito de la película: Pepa abusa del tacón y de la falda tubo. La verdad es que la favorecen, pero la obligan a ciertos andares que a Susan Sontag (según declaró a la revista "Elle", después de asistir al rodaje) no le parecen propios de una mujer contemporánea y autónoma. Entiendo y estoy de acuerdo con Sontag cuando se opone a la polarización de los sexos, pero esto no va con Pepa. Una mujer debe ser libre incluso a la hora de elegir sus modelos. Pero reconozco que en la imagen de Pepa hay un exceso de tacón y falda tubo. Se lo comenté a Carmen Maura. ¿Con tanta acción, no te resultarán incómodos esos tacones y la falda estrecha? Carmen me respondió: Claro que será incomodo, pero yo pondré cara de lo contrario. Para un personaje como el de Pepa los tacones son la mejor forma de sobrellevar su angustia. Si Pepa descuida su aspecto, su ánimo se vendrá irremediablemente abajo. El ejercicio de la coquetería supone una disciplina y representa su principal fuerza. Significa que los problemas todavía no han podido con ella.

Y Jessica…
porque no somos malas. Sólo nos han dibujado así.

2 comentarios:

vega dijo...

jijiji kika mala ataca d nuevo...
cuerpo a tierra los soldados!!!!!

besos de otra q está harta d estudiar, pero sin escenas costumbristas para ir tirando!!!

Kika... dijo...

Charonestone y la espía vestida de lagarterana...

... el CNI nos contrata fijo!

Besos y mafia (en lugar de magia)