10 julio, 2007

Bernardo no es un ser humano

A lo mejor hay alguien por ahí que se ha preguntado ¿por qué no actualiza Kikita? Era mi intención hacerlo, lo juro. Tengo muchísimas cosas que contar. Pero el día ha empezado torcidito, y no ha ido a mejor, precisamente.

Mi abuela está en mi casa, poniendo a prueba mi paciencia. Después de años opositando, no diré que tengo barriles, pero sí jarras de paciencia. Lo que pasa es que ayer me levanté unas treinta veces de la mesa de estudio, y esta mañana ella se encontraba fatal. La cosa se ha saldado con otra visita al hospital, aunque esta vez sólo he llevado a mi madre y abuela...

Así que me disponía a actualizar cuando... el antivirus me ha empezado a dar errores. Era dejar un comentario o empezar a escribir un correo... y todo colgado. A decir verdad, el antivirus llevaba tiempo haciendo que salieran esas ventanitas con una cruz gris y roja que molestan mucho, además de que mi ordenador parecía estar haciendo un esfuerzo extra para arrancar.

No soy especialista en informática, pero me conozco mi ordenador como la palma de mi mano. Todo lo he instalado yo, y me soluciono mis propios problemas. Soy informática aficionada, y muchas veces he arreglado cosas (no debían ser muy difíciles) yo sola. Bueno, con la ayuda de los foreros de internet y de los manuales de los programas. Generalmente, el ensayo y error suelen dar buenos resultados...

Así que la palabra imposible no está en mi vocabulario informático, porque si hace falta, tengo un equipo de frikis de los ordenadores pata negra para echarme una mano. Imposible no. Pero exasperante sí que está desde que me compré la licencia de mi antivirus para este año.

Los antivirus cuestan una pasta, no estoy diciendo nada nuevo. Pues el mío funciona fatal. Protegerme de los virus, parece que me protege. Pero me da la brasa todo lo que quiere y un poco más. Y hoy ha decidido rebelarse, como en la canción...
Me da miedo entrar en la cocina
Me da miedo lo que pueda haber
La tostadora se ha vuelto asesina
Y el lavaplatos no me puede ver...
La rebelión de los electrodomésticos, Alaska y los Pegamoides

Pues te desinstalo. Eso es la mayor venganza que se puede realizar hacia un programa informático. Adiós, goodbye, que te zurzan. Pero luego lo tienes que reinstalar, y pueden pasar tres cosas:
a) que la coacción funcione y el programa también
b) que vuelva a aparecer el mismo error que te daba antes
c) que se produzcan errores nuevos

Y claro, la Ley de Murphy ha hecho que la respuesta correcta fuera la c). Ahora me colgaba todo el sistema. Me he metido en Internet y había un montón de foreros cabreados con el programa.

¿Qué hago? Pues lo que recomienda el fabricante, que tiene un sistema maravilloso para la ayuda a los clientes desesperados. Es vía chat. Tócate las narices. Yo, que no voy a un chat ni de ácido, tengo que hablar con el supuesto analista-gurú por este medio. Qué horror.

La cosa era fácil. O lo parecía. La primera en la frente:
Estamos experimentando tiempos de respuesta más altos de lo normal. Por favor espere, en unos momentos más un analista estará con usted.

Pues qué bien. A esperar. Finalmente, unos 10 minutos después (el tiempo de respuesta normal según la empresa era de 4), me aparece una filita de escritura azul:
Bernardo>Hola kika. Mi nombre es Bernardo.

Ah. Pues qué bien. El gurú tiene nombre. Espero que también sepa de qué se habla.
Bernardo>Por favor, permítame un momento para la lectura de la descripción de su consulta y le devolveré el mensaje aquí mismo en instantes.

¡Pero si no he puesto nada de descripción de la consulta! Bueno, sí, dos palabras, que no creo que Bernardo pueda estar tardando tanto en leer... Pero ¡ha!... nunca subestimes el poder de un usuario cabreado. Yo ya tenía una superdescripción preparada, así que se la he soltado a traición cuando iba a empezar a decirme los típicos 14 pasos que ya había hecho para arreglar el problema.

Me ha dado una instrucción, cosa que yo ya sabía hacer, y he pasado a esperar que se me quedara colgado todo, porque era lo mismo que había hecho antes. Y se lo advierto a Bernardo, que me dice, tan tranquilo (incluso probablemente encantado porque si el sistema se me llega a colgar, la consulta habría terminado rapidito)...
Bernardo>Bien, iniciemos el proceso, por favor.

La frialdad personificada, este Bernardo. Bueno. Conmigo no puede. He cerrado todos los programas, he economizado memoria en lo posible y me he fijado todo el tiempo en el rendimiento de la CPU. Si esto se va a colgar, lo paro antes de que me deje sin mi chat... Ja ja ja...

Veinte minutos después... la cosa sigue igual. Me atrevo a preguntar:
kika>ya ha llegado al punto en el que se para... espero que no se cuelgue. es normal que tarde tanto?
Y mi Bernardo (tampoco le he cogido cariño, no nos engañemos), frío como un témpano. Me lo imagino muerto de risa...
Bernardo>Sí, kika.

Momentos después ha empezado a colgarse todo. Pánico. Ahora que he conseguido hablar con Bernardo... ¿por qué cuernos estoy volviendo a caer en lo que ya he hecho y sé que no sirve?

Y de pronto... todo ha funcionado. Haciendo lo mismo que antes, bueno, vigilándolo todo al milímetro. Bernardo me ha dicho que es por falta de recursos de mi ordenador. Ni de coña. Explicación barata y Bernardo lo sabe...

¿Y si Bernardo es un autómata motorizado? ¿Y si no era una persona?

No sé. Por si acaso, yo... tan educada.
kika>muchas gracias y un saludo

Todavía no he reiniciado. Veremos si mañana no tengo que volver a hablar con Bernardo...


Por cierto... nuestro hombre de la foto de ayer era Paco Cifuentes (madre mía qué lectores más crípticos, dejando entrever que lo saben)... ji ji ji...

Os dejo... un vídeo de Alaska (creo que ya eran Alaska y Dinarama) con la canción... le tengo cariño porque siempre cantábamos La rebelión de los electrodomésticos para calentar la voz en mi coro...

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