26 junio, 2007

La lectora de mareas

Para Lady K, la lectora de mareas…

Algo ha cambiado
la vida y su vaivén desenfrenado,
el precio, el humo, la mentira
y cada sueño que estrenamos
en esos charcos,
en el deshielo
de un invierno
ahora extraño.
No es por quitarte la razón
que veo el mundo con mi lente del revés
es porque a mí el temporal
me sacudió también.
Algo ha cambiado, José Luis Manzanero


Lady K tiene una habilidad fuera de lo común. Absolutamente fascinante. Sabe prever las mareas. No es sencillo. Porque sus mareas no son las que tienen que ver con las fases de la Luna o la Ley de la Gravitación Universal. Nada de saber leer entre las líneas de lo inmutable.

Ella predice el comportamiento de las mareas humanas. No se trata de saber qué es lo que va a ocurrir o lo que los demás van a hacer, sino que ha logrado predecir con toda exactitud los cambios de actitudes.

¿Cambios? Sí. No todos somos consistentes en nuestros actos. Hay personas que cambian, van y vienen como lo hacen las mareas. Se acercan y después se despegan con la misma rapidez.

Es fácil leer las mareas cuando todo ha ocurrido. A toro pasado es sencillo detectar los cambios. La verdadera habilidad reside en poder leer las mareas antes de que ocurran. Cuando los demás no nos hemos dado cuenta aún de nada, ella ya sabe que la tendencia está cambiando, que el agua comienza a mostrar una turbidez anormal, que las cosas no son como deberían ser, o al menos como eran hasta entonces.

Quizá todos podamos, potencialmente, ser lectores de mareas. Pero probablemente decidimos no hacerlo, no querer verlo, pensar que los demás son como quisiéramos que fueran. Elegimos voluntariamente ver el mar siempre en calma, estático, límpido. Preferimos creer que los que parece que nos quieren, nos quieren en realidad.

Instalados en esa ceguera voluntaria, necesitamos una lectora de mareas. Alguien que te diga que tengas cuidado, que si escoges llevar el corazón sobre la camisa (así lo llevo yo, así lo lleva ella), sepas que a veces los demás no lo llevan allí. Y que si la marea cambia, te harán daño. O te lo harás tú por haber hecho caso omiso a los avisos del agua, en una especie de mecanismo cruel y perfecto que se repite con cada pleamar.

Me avisó hace unas semanas. La marea está cambiando, Kika. Ya lo sé. Le dije que ya lo sabía desde la esperanza de que no se modificara nada. Quizá incluso deseando que se equivocara. Pero ella no se equivoca nunca porque ha observado el mar mucho tiempo y sabe leerlo. Por eso, cuando expone su corazón, lo hace con todas las consecuencias, no con la ignorancia a medias de quien no quiere saber, de quien prefiere no pensar.

No se equivocó. La marea ya ha cambiado. Y amenaza con ahogarme. Pero mis penas (que también las tengo) y yo hemos recibido cursos intensivos de natación. Si no me ahogo yo, tampoco lo harán ellas.


Inauguro… una nueva etiqueta, Los espejos del Callejón del Gato..., con los retratos (deformados según mi espejo interior) de esas personas fascinantes que conozco…

5 comentarios:

hidden_angel dijo...

Supongo que sería genial que todos tuviésemos una Lady K cerca porque así muchas veces los golpes no serían tan duros y podrías ir preparándote poco a poco.
tiene que ser duro ser una lectora de mareas y darte cuenta que algunas veces, aunque lo intentes, las cosas siempre van a cambiar.
Bonita descripción
Besinos

arquero dijo...

Es que estas cosas sólo pasan en los atraídos por la fuerza de Kikel...
resulta que llevo todo el día desde que he brincado de la cama a las seis de la mañana escuchando como un poseso una canción de Fito que canta con la banda de Berriozar "Marea"...
ahora llego a casa y leo esto.

Realmente como el viento en el Londres de Mary Poppins, la marea está cambiando...para muchos....¿para todos?...quizá sólo para unos pocos.

Tener a tu lado a un sónar emocional capaz de leer la superficie del agua, la textura de las almas y el discreto destello de tráfico neuronal o sentimental que lleva a las personas a despistar cambiando súbitamente de rumbo, es sin duda de los mayores tesoros estratégicos que puedes encontrar; tan poderoso como el ojo de Isis, tan inteligente como la visión de un farero, tan valioso como el nítido escudo de Perseo.

Para la Lady K de Kika...


Qué tiene tu veneno
Que me quita la vida sólo con un beso
Y me lleva a la luna
Y me ofrece la droga que todo lo cura.
Dependencia bendita
Invisible cadena que me ata a la vida
Y en momentos oscuros
Palmadita en la espalda y ya estoy más seguro
...
Tu mirada es de fuego y mi cuerpo de cera
Tu eres mi verso, pluma, papel y sentimiento
...
Tengo ronca el alma de quererte
en esta soledad llena que me ahoga.
Tengo los ojos llenos de luz de imginarte
y tengo los ojos ciegos de no verte.


Rojitas las Orejas. Fito & Marea, 1998.

Lady K dijo...

Me halagas con esa descripción, no sé si me la merezco. Yo te aviso de lo que me dice mi intuición, mis tripas, por si te sirve de algo. Me gusta observar y a veces, hasta saco conclusiones. Gracias, habeis hecho que me emocione... y que se me note, que es lo difícil.

Kika... dijo...

Pues hala, ahora me emociono yo!!!!

Sois los mejores, un beso! (y sí, arquero mío, estas cosas sólo pasan en Kikel)
K

Lara dijo...

¿Cómo va esa pleamar?