12 junio, 2007

¿Huelga de público?

Leí un artículo en Al Caer el Sol sobre la presión que reciben los cantautores a la hora de mover público. Se quejan – al menos el cantautor a quien citaba el blog lo hacía – de que los dueños de los locales de música en directo sólo están interesados en la cantidad de público que se puede llevar a un concierto. La queja llevaba a la propuesta de una huelga de músicos. ¿Habría servicios mínimos?

En primer lugar – y que quede muy clarito – las generalizaciones son odiosas. Es cierto que la música en directo está en franco retroceso. Que cada vez hay menos oportunidades para ver buenos artistas en buenos locales. No lo es menos que todavía hay bares y cafés que tratan de sobrevivir con un público que, al menos en el caso de la canción de autor, parece una especie de juego de suma cero. Vamos, que somos siempre los mismos. Veo que algunos cantautores se preocupan por la obligación de “traer público” porque si no, no les programan.

Pero… ¿qué pasa con los que estamos al otro lado? Los que muchas veces tenemos que soportar la impuntualidad, el mal sonido, los precios elevados, los retrasos, la invariabilidad de algunos repertorios, la incomodidad… No creo que sea cuestión de generalizar – reitero – pero todo esto ocurre más frecuentemente de lo que algunos se imaginan. Quizá sea porque nadie hace examen de conciencia ni se plantea la más mínima autocrítica. ¿Nadie ha pensado en la necesidad de apostar por una programación de calidad que no sea tan repetitiva? Sé perfectamente que los bares no son ONGs, que son negocios y por tanto buscan la rentabilidad. Lo que me atrevo a afirmar es que con mejores estrategias de promoción y fidelización (Queens, que hasta ha estudiado una licenciatura sobre esto, dice que es posible) no habría que preguntar eso de “¿cuánto público mueves?”. Eso se está viendo perfectamente en la escena actual de la canción de autor. Tienen público – hasta el punto de reventar las salas pequeñas – aquellos que han sabido promocionarse, que cuidan a los que les siguen, que tienen estrategias de comunicación aceptables. Y hay otros con menos público pero que mantienen una legión de fieles por su capacidad de prepararse los conciertos, de sorprender con algo nuevo. Los hay que han comprendido que sacar un disco no es un fin, sino un medio… y hacen que sus conciertos no sean una mera repetición de los temas grabados.

El viernes comentaba esto con un grupo de personas entre las que había público de diversos locales de canción de autor, periodistas, bloggers, gestores de salas… y la coincidencia era casi unánime. No sólo hay que atraer público nuevo, sino mantener al existente. Que podamos ir cualquier día a un bar y saber que veremos un espectáculo de calidad aunque haya 8 u 80 personas. Puede que esa sea la clave. Ofrecer calidad, porque al contrario de lo que se pueda pensar, el público no es tonto y sabe lo que se le ofrece. Y encima paga por ello. En cuanto deja de merecer la pena, o se encuentra con más bordeces de las estrictamente necesarias, o cuando todo se repite hasta la saciedad… el público se marcha. Poner a prueba a los habituales no es una buena política.

Así que termino por plantearme lo que decía el artículo, pero llevado a mi terreno. ¿Y si el público se pusiera (nos pusiéramos) en huelga? Eso castigaría a todos, por decirlo de alguna manera. A los locales y a los cantautores. El viernes se decía incluso que la huelga de público es ya un hecho. Que la gente acude cada vez menos a ver música en directo. Que los precios suben y los cachés bajan. Que la cosa está cada vez peor.

Puede que eso haga necesaria la autocrítica y el replanteamiento de muchas cosas.

En cualquier caso, vaya desde aquí mi apoyo a los locales que apuestan por la calidad y que tratan de ofrecer buenas programaciones, a los cantautores que se preparan los conciertos y varían su repertorio, a los que han comprendido que un concierto es mucho más que una hora sobre un escenario repitiendo lo ya grabado, a los artistas y locales que tratan de cuidar a su público y hacernos las cosas un poco más fáciles. A los profesionales que nos siguen dejando con la boca abierta con sus canciones y sus historias, que los hay. A los que son capaces de hacernos soñar despiertos.

Para los que dicen que si hay más gente escuchando que sobre el escenario, se toca.

Un cantautor proponía hace poco hacer conciertos en el salón de su casa. Otro nos ofrecía irnos al Retiro y cantar todo su repertorio. Esperemos que no tengamos que llegar a esos extremos.

Porque sé que, de haber una huelga de público, todos los habitantes de Kikel nos ofreceríamos como servicios mínimos.



¿Maru Perestroika? Me cuenta la hermaníssima que Marwan se va de gira a… ¡Moscú! Este chico no deja de sorprendernos: Argentina, México, Francia… y ahora se va a convertir en Maru Perestroika… Si necesitas traductora, aquí estoy (ji ji ji)…

Por cierto... un beso para Víctor...

Y... he comenzado a actualizar la sección Otras sensaciones, otras músicas...

7 comentarios:

Queens dijo...

La legendaria frase “ el cliente siempre tiene la razon” puede ser aplicable a este caso ( sustituyase cliente por público).

El publico, los que vamos a escuchar los conciertos o compran los discos, ya sean de cantautores o grandes éxitos de la industria de la canción son los que mandamos. Claro que los que están apoyados por la industria tienen una gran ventaja pero no tener ese apoyo no quiere decir que no se puedan hacer cosas, cosas muy faciles, como dice KIka, y que pueden hacer mucho.
Algunos lo han aplicado y les va muy bien, solo hay que verlo. Otros, para su y nuestra desgracia, no lo han hecho y pueden ver como su publico es cada vez menor. Nuevos repertorios, conciertos preparados, las ganas de subirse al escenario y el respeto al publico contra las repeticiones, los retrasos, la inconstancia, el alejamiento del publico ( sed realistas ninguno sois los Rolling Stones), o la indiferencia.


Uff me ha salido un poco largo este comentario.Me ha encantado el post,Kika

Kika... dijo...

Muchisísimas gracias Queens.
Esperaba tu comentario como público superexperto de artistas que a veces coinciden con los que yo sigo y otras veces no. Tienes una visión muy clara de la situación, ya lo hemos hablado muchas veces...

Gracias de nuevo y nos vemos el viernes...

Besos,
K

hidden_angel dijo...

Sabes que normalmente no soy público de concierto. Lo admito. En la mayoría de los conciertos no experimento sino la sensación de que podría estar haciendo lo mismo en casa pero sin tanta gente.
Un buen artista tiene que saber venderse, tiene que implicar al público y hacer que la gente sienta que sólo lleva cinco minutos en ese concierto.
No lo sé. Supongo que todas las cosas que has mencionado tienen mucho que ver con la crisis de las salas. Pero ellos tienen parte de la solución en sus manos.
Besinos

vega dijo...

Kika: leí el post de Alfaro y pensé justo lo que tú pensaste, fui luego al concierto de Luis Ramiro y pensé justo lo que tú has dicho aquí. Inconscientemente escribí en mi blog una crónica en la que comparo un Libertad 8 de Luis Ramiro con un Libertad 8 de muchos otros (tampoco doy nombres).
Hacer autocrítica es jodidísimo, y más siendo artista. Darle algún crédito a las opiniones discordantes también es jodido, siempre hay alguna justificación. Y yo lo entiendo. Pero creo que igual que se aprende cuando a uno le dicen lo bueno (para repetirlo) se puede aprender de los detallitos que a la gente no le gustan, o se puede probar y comprobar si de otra manera funcionaría mejor. Y más cuando el público habitual te aprecia y te trata con cariño y va dispuesto a ver lo bueno... porque de entrada le gustas...
Mira el otro día Alejandro Martínez y Manzanero: se salieron por las costuras en un concierto para, literalmente, 15 personas. Y a mi eso me parece reseñable. Llegarán a llenar lo que sea hasta la bandera. Lo sé. Si siguen así, como el otro día, llegarán.
Y queens: muy interesante tu mensaje también (además del post quiero decir). encima como titulada en el asunto!

Dioss que largo.... perdón.
Ah por cierto: no tenemos esas fotos!! cuando tengas un ratín me las mandas??
Besos sin servicios mínimos!!

Kika... dijo...

Claro que te las mando!

Y estamos de acuerdo. Gran concierto de M&M, otros dos profesionales... En la conversación salieron más nombres que no puedo dar aquí, y me encantó comprobar cómo la gente daba nombres de gente que merece la pena ver aunque no fueran sus favoritos.

Por cierto, la autocrítica es muy complicada. Siempre. Pero hay que saber leer las señales de aviso. Mirándolo todo en términos diplomáticos, establezcamos una buena alianza artistas-público. Si a ello se pueden añadir las salas, mejor que mejor.
Escuchando.
Probando.
Comprobando.
Rectificando.
Experimentando.
Innovando.
Manteniendo lo bueno.

Qué abuso de gerundios. En fin, el cerebro me funciona despacito, despaciiiiito...

Besos,
K

Anónimo dijo...

Querida Kika, he leido tu texto, que complementa perfectamente además al de mi amigo cantautor Francisco Espinosa y me ha resultado muy interesante saber qué pensáis personas, que, como tu, asistís a los conciertos.

Yo también soy cantautor, pero quizás mucho más todavía, soy público y es desde esta condición desde la que te escribo.

Lo cierto es que estoy totalmente de acuerdo contigo en que el público se repite y que te encuentras más o menos a la misma gente en los conciertos de cantautores. La razón -según lo veo yo- está en que acabamos por ser una especie de familia de colegas, amigos y simpatizantes (amigos de amigos) de los músicos, lo cual me parece, dicho sea de paso, una maravilla. El problema es el lado negativo; que a los conciertos asistimos, en la práctica, solamente colegas, amigos y simpatizantes (amigos de amigos) y punto pelota. Otra cosa negativa es que a veces, en un mismo día, tienes una oferta de cantautores tal, que no puedes asistir a todos los conciertos, y claro, como son amigos tuyos, pues si no vas a ver a uno por ir a otro, encima quedas como el orto con los demás.

En fin, parece que son los tiempos que nos ha tocado vivir. Personalmente, desde hace más de un año, no asisto casi a conciertos en Madrid (es que vivo fuera) y cuando lo hago, procuro que por lo menos sea en salas dónde me apetece; donde creo que el trato es bueno para todos: músicos y público. Todas mis amistades musicales lo han entendido perfectamente.

saludos

abuineitor

Fran dijo...

Publicado en: http://viviendounpoema.blogspot.com/

miércoles 20 de junio de 2007
Madrid me mata

Me manda hace unos días mi amigo Carlos de Abuin un email con el enlace a un artículo que había publicado Víctor Alfaro (uno de los pocos periodistas inmersos en cuerpo y alma en este mundillo de la canción de autor) en su página, en el que reproducía un post que yo había escrito en mi blog, en el que hablaba sobre la relación de los músicos con los dueños de los locales y se hacía eco de una idea que yo proponía: Huelga de músicos. El caso es que tras la publicación de Víctor, Kika, otra “blogger” (cómo me joden este tipo de nombres) afamada, escribió algo al respecto, hablando de la posibilidad de una “huelga de público”.

En aquel artículo (me gusta mucho más que “post”, que es una palabreja asquerosa) ella nos daba un toque de atención, para no dormirnos en los laureles. Comparto con Kika al 100% las reflexiones que hace, ya que en los últimos tiempos hay poco “riesgo” en el escenario, se trabaja poco, se cuida menos, pero mi reflexión no iba por ahí, no. Es posible que si yo me repito, si soy aburrido, si no arriesgo, la gente dejará de ir a verme en concierto, pero esa gente, es MI gente, no la gente de ningún local, que es a lo que me refería. Los locales no ponen gente, la gente la llevamos los músicos, van a vernos a nosotros, mientras que los dueños de los locales nos tratan como una mierda.

Aquel artículo nació un día, como una reflexión, tras un SMS de un amigo cantautor que decía: “Este sábado toco en Libertad 8, por fin me dan un sábado, ¡vamos a reventarlo!”. ¿A reventarlo?, ¿por qué?, ¿para que los dueños del local vivan mejor?. Es decir, ellos me van a hacer el favor de llevarles a mis amigos, que llenaran el local al 100% y de lo que ellos ganen, si soy bueno y van muchos amigos, se emborrachan y pagan un dineral, a cambio el dueño del local volverá a llamarme para cantar, aunque yo sea una puñetera mierda escribiendo y cantando, ¿no?. A eso me refería.

Yo viví los comienzos de los 80, cuando los fines de semana salía a escuchar música, entonces nos acercábamos a los locales a ver quién cantaba, muchas veces ni siquiera conocíamos al que cantaba, pero los locales estaban llenos. Los locales tenían prestigio, la gente acudía porque sabían que allí escucharían buena música, aunque no conocieran al susodicho. Eso hoy no pasa. Al dueño del local le importa un huevo la música que yo haga, ni siquiera le importa si desafino o no, ya que si van 50 ó 60 personas conmigo, podré cantar donde quiera.

Así nos luce el pelo. ¿Os acordáis que Esperancita antes fue Ministra de Cultura?. “Madrid me mata”.

Francisco Espinosa