02 junio, 2007

Historias de la puñetera oposición (VIII): El club de fans

Una preparadora me dijo una vez que un opositor tiene buenos amigos cuando éstos comprenden que no puedes salir un viernes por un examen que tienes dentro de un año… Voy a contar una anecdotilla y después, un agradecimiento muy largo.

Yo hice proyecto de fin de carrera, y fue una experiencia durilla. Nos pasamos noches sin dormir, con unos medios que no son los que tenemos hoy, encerrados en mi casa, a veces llorando de rabia y otras sin saber cómo terminaría. Pero lo conseguimos (¿verdad, Maria Pia?). Pasados unos años, me encontré con uno de mis compañeros de proyecto y amigo, Chandler, y el tema salió en la conversación. Yo le dije que desde que hicimos el proyecto lo admiraba muchísimo porque sacó adelanto cosas impresionantes, increíbles, que nunca pensé que nadie podría hacer con tal facilidad. Recuerdo que le pedías cualquier cosa y siempre decía “eso son sumitas y restas”. Lo hacía. Y cuando le confesaba esta admiración, él me dijo que no podría haberlo hecho sin mí. Que yo se lo pedía tan segura de que lo iba a conseguir, que él estaba seguro enseguida de que podría hacerlo. Le dije que todo el mérito era suyo, que todo lo hizo él. Pero Chandler me dijo una cosa importante. “Creíste en mí, y todos necesitamos que alguien crea en nosotros”.


Yo no fui la que se lo inventó. Pero tengo un club de fans. Uno de esos que ya lo querrían para sí muchos artistas. Es casi un club de fans de grupo adolescente, de esos que bailan y cantan y salen muy guapos en los videoclips.

Yo no salgo guapa en los videoclips. Básicamente porque no he hecho ninguno. Y eso que canto, pero no en conciertos. Quizá los fans están confundidos y creen que soy un grupo o algo, y no saben que lo que canto son temas de oposición. Bien mirado, los hay por ahí que cantan cosas mucho más tristes…

Lo del club de fans se lo inventó Queens. Ella fue la que me contó que hay gente que sigue mis evoluciones en el mundo opositoril con interés, y eso siempre me ha parecido muy curioso. Hay gente que se preocupa porque me quiere, y otros a los que les apetece saber cómo de difícil (o fácil) es esto. Todos han creído en mí desde el principio y los ha habido que incluso me han sorprendido.

Todo el mundo sabe que oposito. Los de la carnicería, el frutero, mi amiga Kika que me vende las piedras semipreciosas más bonitas del mundo, la gente de mi bar favorito, mi contacto en la FNAC…

Y todos mis amigos, claro, que llevan, en el peor de los casos, tres años de oposición (que se dice pronto). No dan señales de agotamiento. Me recuerdan lo que soy, hasta dónde he llegado y por qué estoy aquí. Que tengo que profundizar en las cosas. Que no me tengo que olvidar de lo que he sentido, de lo que he aprendido y de cómo estoy creciendo como persona.

Es increíble saber que tengo gente tan maravillosa detrás, que: (táchense las que no procedan)
- me han sujetado el pelo mientras vomitaba de puros nervios…
- me han prestado un libro, un comentario de texto, un tema, una goma del pelo, un clip, un boli, un folio… (lista que sigue ad infinituum)…
- me han devuelto los trocitos de mi magullada autoestima vía telefónica, Messenger, en persona, con café, con pastas, con tarta…
- han despotricado del Tribunal, incluso sin conocerlos de nada…
- siempre se acuerdan de preguntarme y saben cuándo no hacerlo…
- me han dado un abrazo de los de verdad…
- me han llevado en sus plegarias, cánticos budistas, oraciones o recuerdos…
- me inundan el móvil de mensajes de apoyo…
- me han encargado joyas para sacarme de la indigencia…
- me han sacado de casa cuando estaba triste…
- me han recogido de los exámenes…
- me han dicho que tengo que tener miedo del bueno, pero no del malo…
- me han invitado a copas a cambio de la promesa de viajar a dónde yo esté destinada (tengo la casa comprometida hasta la edad de jubilación)…
- son compañeros opositores y aún así tienen alma…
- me han prestado toda su ayuda…
- me han puesto al día de todos los temas sobre los que me pueden preguntar y hasta se han ofrecido a ser el padre de mis hijos…
- me han regalado tantas canciones…
- me recuerdan cuando escuchan a Joaquín Calderón…

Y, sobre todo, a los que me soportan cuando suspendo (e incluso cuando apruebo).

Muchísimas gracias. No sé qué más decir. Sólo que sabéis quiénes sois. Lo tengo muy claro.

Ya lo digo siempre. Si se midiera quién tiene el mejor club de fans, yo habría sido la número uno de la promoción el año que me presenté por primera vez.

Me estáis ayudando a perseguir un sueño. Mi sueño, uno de los que tengo. Quizá el más importante. Y eso no es poca cosa…

Estoy desbordada de cariño y de energía. Gracias y gracias de nuevo.

Ahora, al examen.

Un beso y un millón de abrazos de hada…
K

2 comentarios:

Henar dijo...

Después de una noche fantástica y sorprendente pensé que dormiría fenomenal. Y me he despertado a las 5, a las 7 y a las 8:30. Y nerviosa. Hasta que he caído en la cuenta: te estás examinando. Así que, a transmitir energía positiva. Cuando leas esto, ya habrá pasado. Mil millones de abrazos, y duerme, que los bajones de adrenalina son malísimos despierta.

Un beso, hadita.

H

Anónimo dijo...

Yo creo en las hadas. Creo en ti. Un beso enorme