07 mayo, 2007

Llegas tarde

Te iba a comprar un regalo. Aún no sé por qué. Nunca me acuerdo de cumpleaños ni de fechas señaladas. Soy un desastre. Pero voy cualquier otro día por la calle y me vuelvo la intermediaria perfecta entre deseos y realidades. Regalo lo que creo que la persona querría tener. O lo que pienso que podría cambiarle el humor, aunque sólo sea quince minutos.

Así que iba a comprar un regalo. Me daba el sol en la nariz y me molestaba el collarín después de mi clase de francés. No he hablado todavía de los abrazos. De cuánto los necesito, de cómo me recargo de energía. Son un regalo que no siempre se da. Que no debe darse sin pensar. Pero una vez me dio un abrazo, y hoy he vuelto a buscarlo, con el collarín puesto. Un abrazo de los de mano que frota la espalda, de los de suspiro interior. Casi un abrazo de alivio, de salvamento, como una balsa hecha con trozos de madera en una tormenta.

Me he marchado con mi abrazo guardado y una lágrima que era un poco de ansiedad. Respiro hondo. Me ha dicho otra hada que respire. Que respire para que con el aire salga la ansiedad. Funciona. Toda la vida sufriendo de estrés y al final de todo va a ser que la medicina más eficaz es el aire. Oxígeno, nitrógeno y argón… sin forma definida ni color…

Y en ese momento he decidido que no había regalo para ti. No por crueldad, sino porque llegas tarde, my darling. Tarde y mintiendo. Antes me habría apiadado, pero ahora no es que no me quede clemencia, sino que será para quien yo decida. Camino hacia lo que queda, y he salido temprano. Me va a dar tiempo a llegar. Tú llegas tarde, tardísimo. No sirve. Y el regalo para cambiarme el humor… me lo he comprado a mí misma.

Ahora mismo hay alguien que ha colgado una foto en un fotolog dando las gracias. Alguien que cuenta por el Messenger la magia de su fin de semana. Otro que dice que ha sido el mejor momento de su vida. Me cuentan que echan de menos. Que el otro echa de menos también. Esas dos historias cruzadas me hacen pensar, como si fueran imágenes reflejadas en espejos algo deformados. Deformados para bien.

Y, mientras tanto, miro por la ventana, pensando en lo bonita que es la palabra collarín en francés. Se dice minerve. Precioso.


Reflexión… Lady K, qué gran conversación hoy. Tienes toda la razón. Y quien no quiera darse cuenta, pues que no lo haga. Yo me preguntaría que ocurre, pero no soy quien debe hacerlo. Así que…

6 comentarios:

Alf dijo...

De blog en blog en un rato de aburrimiento y una grata sorpresa al leerte

Kika... dijo...

Muchas gracias!

Pasa por aqui cuando quieras...

Besos y magia!
K

Lady K dijo...

Ya te lo he dicho pero preciosa la parte que me toca, mi lado del espejo.Me siento como Alicia ...

vega dijo...

tarde, mintiendo y mintiendo mal encima?? (dado que has pillado la mentira). definitivamente quiensea no se merece ningún regalo. además no es al revés?? los regalos no se le hacen al del collarín en todo caso??? bueno... nos vemos el jueves y espero q con bisutería en el cuello y no gomaespuma!

besos

Lui dijo...

7 de mayo.... mi cumpleaños (treinta añazos que me han caído). ¿Sabes? Me podrías haber hecho un regalo, porque a diferencia de la persona que cumple años cuando yo, nunca nunca miento.

Besotes y cuídate

Kika... dijo...

Pues entonces debí comprártelo a ti. Desde luego. Porque mentía, y encima mal, como dice Vega. Muy mal porque estaba dispuesta a hacerme la tonta y creérmelo.

Besos y felicidades!
K