27 mayo, 2007

Historias de la puñetera oposición (III): Jornada de reflexión

Para el que me sujeta la mano en todos los partos. El que se deja ver en cuanto dejo de mirar. El que nunca ha dejado de recoger mis lágrimas aunque le doliera el corazón. Y el único que me perdonaría el poco ortodoxo comienzo del post… Maite zaitut (lo estoy diciendo bien ahora, ¿verdad?).



La mente humana es la leche. La mía, como muchas que circulan por ahí, es multitarea. Puede procesar más cosas a la vez que el Windows Vista. Sin embargo, no creo que las piense todas necesariamente bien. Es sólo que parece que mi capacidad mental excedentaria se dedicara a cualquier cosa mientas estudio. Quizá sea déficit de atención, o a lo mejor es cuestión de que repasar por enésima vez me aburre.

Lo malo es que la reflexión, en estos momentos, no me lleva a nada bueno. Sólo a que todo me moleste. A que el menor contratiempo me ponga triste. Llorar por un pantalón que no me queda bien. Pensándolo, no lloré por el pantalón, ni porque mi madre no se dio cuenta de que no me quedaba bien, sino por los nervios acumulados. Lloro de miedo, de ese miedo que duele y que antes sólo sentí una vez porque el resto o lo afronté o salí corriendo. Y es normal, normal la ansiedad, normal el miedo y hasta está entre lo previsible el hecho de que todo me moleste. Todo eso me quema la boca del estómago y me anega el lagrimal. Ya no sé qué hacer, aunque sé perfectamente lo que tengo que pensar.

Sólo me tranquilizo pensando que ayer fue un día muy bueno. Había escrito maravilloso y lo he borrado pensando que quizá mi umbral de maravillosidad haya bajado demasiado. Casi maravilloso y así queda en tablas. Quizá todo lo que quiero en esta vida sea poder jugar con un matasuegras, reírme y comerme todas las chucherías de una bolsita de cumpleaños con dibujitos de Piolín. ¿Cuántos añitos cumple? Pues veinticinco…


Hablar de todo mientras me doy cuenta de que, como dijo Mar, hay que ser muy ordenado para llevar una vida desordenada. Y la frase más bonita de la noche. No ama más quien mejor lo cuenta. Esa es de Mar también. Era feliz anoche y ahora la ansiedad me oprime todo el cuerpo, me asfixia el alma que tengo entre el pecho izquierdo y el derecho. Respiro.

Busco la foto del gatito. Esa que me dieron hace tiempo. Está plácidamente dormido, pequeño, caliente, un poco orgulloso. Cuando estoy triste, miro esa foto, y me transformo en el gato. El centro de su pequeño universo, un microcosmos tranquilo y sin miedo. Y escucho la canción que robé, y la que me ha regalado Henar, y la del Ángel Oculto.

Espero a hablar con alguien. Con el padre de mis hijos psicodélicos. Me regala otra canción y me explica qué es el aliento épico. La escucho y ahora lo comprendo. No creo que tenga aliento épico. Pero creo que lo intento, al menos a veces.

Me voy a releer una cosita que él escribió sobre mí. Eso sí que era maravilloso. Ahora me doy cuenta de que mi umbral de maravillosidad no se ha movido ni un ápice. Eran sólo las lágrimas, que no me dejaban ver. Tan sencillo como eso.

… tiéndete junto a mí
duérmete en mis brazos
hasta el amanecer
sueña que estás a salvo
déjate acariciar
por las canciones de la radio…

En mis brazos, Mikel Erentxun


Y... perdóname, ya sabes quién eres.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Parece que también Neruda escribió sobre ti:

"Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía"

"Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?".

Recuerdo que estando con una persona a la que apenas conocía dije algo así como: "espero que pase pronto esta etapa y vuelva a ser como antes".
Ella me dijo que era un imbécil (eso es lo que dijo, literalmente). Cada día que pasa no lo recuperas y si vives de esa forma tu vida es un cúmulo de esperas y de días vacíos.
Intenta disfrutar de cada minuto de vida, de cada chuchería que tomes y de cada pantalón que te siente mal porque el tiempo pasado, nunca volverá.

Kika... dijo...

Tienes toda la razón. Y eso es lo que trato de hacer, vivir a tope, reírme con todas mis fuerzas, no dejar que la vida pase de largo si dejarme nada.

Eso no quita, lógicamente, para que en algún momento haya una crisis. Y más ahora. Pero yo lo supero, pongo un punto al final del renglón, devuelvo los pantalones y a seguir. A seguir con la magia de mis días, que no es poca.

Perdonadme si ahora tengo miedo o estoy un poco triste. Creo que es normal. Y ese punto de racionalización en mi vida - por otro lado bastante poco racional - me ayuda bastante.

Gracias por los versos. Me los has regalado, así que ahora son míos.

vega dijo...

es normal que a tan poco del día D tengas miedo... pero en cuanto pase ese momento los pantalones volverán a quedarte bien, la risa sonará mejor, los versos seguirán siendo tuyos, y la varita saldrá a pasear: al barbieri o donde sea.

Ánimo, suerte y justicia que es lo único que necesitas!! Ya no queda nada. Respira hondo y mira los cuadros de Rothko!!

isabella dijo...

Me encantan estos cuadros...me recuerda a mi marcapáginas comprado en el guggenheim.
Mucho ánimo que ya no queda nada.
Besos

Kika... dijo...

Muchas gracias a las dos. Los Rothko me vinieron a la cabeza de pronto. Verlos me relaja mucho, ahí tienes razón, Vega.

Besos,
K