21 mayo, 2007

Esto no es poesía

Las perdedoras del concurso de Miss Utopía
tienen las alas mojadas del mar
y una vez al año se juegan la vida
y hay quien asegura que no saben llorar
que no sienten miedo…
Miss Utopía, Pablo Ager



Siempre que tengo decidido lo que voy a hacer viene la vida, se cruza en mi camino, y me fastidia los planes. O algo así. El fin de semana ha sido tan ajetreado que todavía sufro las consecuencias del sábado y el domingo. Llenos de todo, como lo están las buenas vísperas de nada.

Me puse a prueba. Y no llegué a ninguna conclusión, como me ocurre habitualmente. Sólo me confundí aún más. Traté de hacer el mejor comentario de texto de mi vida y no sé si llegué a uno aceptable. Estoy atenazada por mis propios nervios, mi censura interna y limitaciones autoimpuestas. Si me las hubieran impuesto otros, estoy segura de que las habría destrozado de una patada. Se habrían roto, débiles como una pared de papel de fumar. Sin embargo, se resisten a desaparecer. No quieren. Y me he despertado en mitad de la noche, sudando mi propio miedo, asustada, sin ganas de gritar.

Tratando de tranquilizarme, masco las imágenes del fin de semana. La tristealegría de constatar alguna cosa. Mis convicciones antitaurinas puestas a prueba (no en su esencia, pero sí quizá en alguna de sus ramificaciones). Definitivamente, me cambio de gremio. Magos y toreros… ¿no? Cora y el Lobo. Un Lobo feroz y un poco malo. Que me confundan con la madre de mi ahijada, mientras trato de dar un millón de abrazos y me impresiona el trabajo bien hecho (besos a las editoras). Monedas que desaparecen y un pony que parecía de peluche blando.

Descubrir nueva música con Queens. Y la demostración empírica de algo que hablé con el Arquero hace poco. Veo el interior de las personas, por decirlo de alguna manera. Sus actos me las dibujan guapas o feas. Y quien me gustaba deja de parecerme guapo simplemente por lo que ha hecho. En un segundo, dejo de verle el atractivo y se le dibujan otras facciones. Unas que no me gustan nada.

Se me dibuja la pena en la mirada al constatar que hay personas que están desperdiciando oportunidades. Vienen otros y las atrapan al vuelo. Quizá las realidades fueran más paralelas que nunca ayer por la noche.

Y mientras que yo escuchaba con los oídos que tengo en el alma, se rompía el corazón de otra persona. No es poesía.

8 comentarios:

Queens dijo...

Buena musica,nuevos descubrimientos y mucha mucha magia.

Y para aquellos que pierden oportunidades, no os quejeis luego de las consecuencias.

Gracias y muchos besos

Anónimo dijo...

Suenas triste y no me gusta sentirte así.

Me gustaría poder decir algo para alegrarte pero como no te conozco no sé si me escucharías.

Tan solo recibe mi ánimo, mis ganas de que todo se arregle, de que sueñes otra vez con hadas y con lobos que no son malos.

Kika... dijo...

Es verdad, tengo que volver a soñar con hadas. Lo de mis sueños es tan legendario que la gente me dice: "Kika, he tenido un sueño de los tuyos".

Y yo siempre escucho. Aunque no te conozca, aunque seas anónimo (que me imagino que lo eres porque quieres)...

Gracias por tus palabras.

Besos mágicos,
K

irene dijo...

"En un segundo, dejo de verle el atractivo y se le dibujan otras facciones..."

He aprendido que en un chasquido de dedos pueden cambiar tantas cosas... Y a veces es lo mejor, hay cambios que si suceden poco a poco duelen más. Muchas veces busco el interruptor en mi cabeza para "chas", acabar, apagar, eliminar... lo que sea, pero no lo he encontrado aún.

Yo suelo tumbarme en el suelo para que el vértigo que me producen estos cambios no me haga caer de golpe... Pero busca una buena barriga de almohada, aquí tienes la mía...

La hermaníssima dijo...

A mi lo de dar al interruptor nunca me ha funcionado (conocí a alguien que podía hacerlo y me fascinaba). Si no se puede, pues hay que recurrir a mi "método drástico de eliminación de personas indeseables", del que sólo mis más cercanos saben de qué va, pero funciona fijo!
Estos consejos acompañados con el refrán la mancha de mora (...), un clavo (...) hacen una combinación infalible.

irene dijo...

¡¡joder!! yo quiero el secreto del método ese de eliminación de personas indeseables... ¿También es aplicable para eliminar a las deseables?

vega dijo...

jajaja. q bueno lo de las personas deseables Irene. yo soy de las que a veces encuentra el interruptor. casi sin buscarlo. hay un síndrome psicológico, que no sé como se llama, quizá Henar te lo pueda decir, Kika, que dice que todos tenemos un umbral de tolerancia: algo que no consentimos bajo ningún concepto y que suele ser una gilipollez. Eso hace que algunas mujeres maltratadas aguanten 11 años de palizas y luego un día se larguen con lo puesto porque las llamaron "zorra". es un ejemplo extremo... pero algo parecido: "me encantas, veo esto que no me gusta y simplemente me dejas de encantar, y mira q llevaba tiempo intentando sacarte del presente..." a veces es más fácil de lo que parece: basta llegar al umbral...

y siento que "alguien" sufriese y tú también por ver a ese alguien sufrir...

Kika... dijo...

Vale. Voy a tener que acotar y explicar todo el tema del "interruptor", como lo habéis llamado...
No es cuestión de hacer desaparecer a nadie. Simplemente, que según parece (y tengo ejemplos que os parecerían increíbles), en mi caso la belleza de la gente se encuentra muy unida al concepto que tengo de ellas. Y ese concepto es una amalgama de sensaciones subjetivas y de hechos objetivos.

De esa manera, basta que ese concepto no sea del todo bueno para que la persona se afee hasta límites insospechados. Insospechadísimos. Porque para mí no hay belleza objetiva. Cada vez lo tengo más claro, y ya lo contaré con ejemplos y todo eso...

Irene, estoy segura de que el método "hermaníssima" para hacer desaparecer a cualquiera se podría resumir en una frase...
... "que parezca un accidente"...

(Por cierto Irene, no sé si me dijiste que me mandarías un mail, te lo digo porque no me ha llegado nada...)

Besos al mundo en general,
K