10 mayo, 2007

El pasado siempre vuelve

… le hizo un trato al colchón,
con su espuma se forró el corazón,
que anoche era de piedra
y al alba era de mimbre
que se dobla antes que partirse...
que se dobla antes que partirse...

Corazón de mimbre,
Marea


El pasado siempre vuelve. Y me gustaría que no lo hiciera, que no lo hicieras. Que nunca volvieras. Supongo que los exorcismos no duran para siempre, porque el demonio exorcizado se empeña en volver. Vuelve porque quizá le resulta frustrante que por sus propias acciones haya provocado que lo eche de mi vida y cierre la puerta. Podría estar razonando en círculos todo el día, pero no merece la pena.

Cree que manipulando las situaciones conseguirás algo. Pero ya te exorcicé, ya supe bien que tenía que soltar las amarras. Y por primera vez en mi vida actué con un poco de inteligencia emocional y te dije adiós. Lo hice porque tú me dijiste – y me demostraste, que es peor – que no me querías. Me marché, con dolor, pero con menos dolor del que me provocaba estar contigo.

Ahora llamas, pretendiendo ejercer de nuevo tu poder. Y ni siquiera tienes las narices de llamarme a mí. Sabes bien cómo hacerlo, cómo molestarme realmente. Tratando de fastidiar a quienes quiero. Mintiendo en cada palabra, tratando de manipular los argumentos. Practicando la división y la siembra de cizaña. Sólo he conseguido ganar la peor batalla de mi vida retirándome de la contienda.

Te crees con derecho a criticar las vidas de los demás. La mía al lado de la tuya es ejemplar, aunque sólo sea porque no miento, no traiciono, no trato de aplastar a los demás y no desquiero a la gente. Desquererme es lo que has hecho conmigo. Ya está, ha terminado. No tiene solución, ni tú tienes ya autoridad moral ni influencia sobre lo que hago. Mientras que todos decían cosas buenas, tú sólo eras capaz de gritar, amenazar, decir mentiras y reemplazar la argumentación por la humillación.

No vuelvas. Yo no te he desquerido. Pero he hecho como la chica de la canción. Me he forrado el corazón con el relleno del colchón. Mi corazón no era de piedra, pero ahora es de mimbre. Del que se dobla antes de partirse.

Que te he dejado en ridículo, dices. Pues a mí sí que me das vergüenza y tengo que aguantarme.


Qué bonita es…
Corazón de mimbre, una canción de hadas y de poetas (de bragueta y revolcón)… hoy sólo me servía ese trocito, pero recomiendo una escucha atenta…

7 comentarios:

vega dijo...

pero no vayas a ponerte como este verano eh?? que recuerdo un concierto de marwan y tú vestida de rosa con cara de sufrir y encontrarte fatal... y no me gusta imaginarte así...
nos vemos esta noche. besos forrados de espuma

Kika... dijo...

Ostras... me acuerdo de ese concierto, y me acuerdo de que iba de rosa. Ya ha terminado todo. Espero.

Prometo no poner cara de sufrimiento esta noche.

Besos,
K

Queens dijo...

Un gran deseo para que nadie intente manipular nuestros sentimientos.
Besos mil

Henar dijo...

"Que vuestra sonrisa os acompañe siempre". Así se despide Pablo Motos todos los días en su programa de radio. Sonríe, hadita. El dolor duele sólo lo que tú consientas que duela. Ahora no importa lo relevante que pueda ser él. No importa lo objetivamente importante o no que pueda ser en tu vida. En realidad, es la subjetividad lo que duele. Y el no comprender cómo esa subjetividad de la que eres consciente, ha logrado hacerte daño. Y entonces duele más. No nades a contracorriente, es más difícil. No luches contra ti misma. Vale, es así. Esta es la realidad. Mímate, acaríciate y sonriéte. Ten paciencia contigo. No has elegido llegar a este punto, pero no te vas a consentir estar más en él. Con paciencia y mucho mimo. Sin rabia. Y sin él.Ya no le necesitas ni siquiera para sufrir. No existe. Ya pasó. No le pienses ni siquiera para obligarte a no pensarle. No existe. Ya no duele.

Un beso enorme. Y sonríe. Sonríe mucho.

Kika... dijo...

Eso que dices es verdad, xana. Son las relatividades las que duelen. Se supone que el exorcizado tendria que ser una de las personas más importantes de mi vida.
Y se ha ganado a pulso no serlo. Lo que me joroba es que ahora, un año después de dejar de existir totalmente para mí (y fue él quien lo provocó) vuelva juzgándome por algo tan nimio como mi pequeño "momento-tele". Hay que fastidiarse.
Que no me llamen los de Interviú, que soy capaz de sacarme unos euros poniéndome en pelotas. Y yo me pregunto ¿eso le daría vergüenza?

Besos y gracias,
K

Henar dijo...

Lo que no existe, no duele. Haz que no exista. Ni para emociones buenas, ni para emociones malas: 0. Y creo que hay un lobo que me llevó a cenar ayer, que estaría encantado de ese "robado" de Interviú :D

david dijo...

¿Corazón de mimbre? ¿Marea? ¿Hay que sumar las mareas a la lista de los Bolaños y los Turners?

Si esta noche te notas con ganas de poner caras raras méteme prisa en el beber. Y al final terminaré produciendo caras. ¿De asco, de pena, de asombro, de odio? Ah, el misterio del alcohol, qué imprevisible que es el jodío.