24 mayo, 2007

Casibonito

Martes por la tarde. Tormenta de verano, de primavera, de ninguna estación y de todas a la vez. De vez en cuando el cielo se abre dibujando cicatrices de luz seguidas por el ruidos de las nubes al tamborilear sobre ellas uno o dos dedos invisibles. En este momento casi cualquier cosa me parece bella, lo casivivo, lo casimuerto, lo casi en general. Yo, casiviva, casimuerta, unpocosola aunque esté acompañada.

Toda la belleza de la tarde se resume en el sonido de la lluvia que me recuerda a dos papeles de lija del triple cero frotándose despacio entre sí. Me doy cuenta de que voy venciendo mis miedos. He podido ir a una plaza de toros, a un hospital con alguien a quien quiero enfermo dentro, a un cementerio con una tumba que tiene un nombre que era de alguien a quien sigo queriendo. Nadie se ha dado cuenta, y no sé si hay algo de voluntad o de rebeldía en superar algo que antes daba pavor. Quizá llevado al extremo todo sufra una especie de reversión. Pasaría a adorar lo que ahora me da miedo. Esa idea sí que me aterra.

Tengo que salir del coche por el lado del conductor. No importa, llevo pantalones. Piso los charcos con alevosía pensando lo bonitos que están los zapatos azul celeste metidos en los charcos azul petróleo de la casinoche. Empiezo a dibujarme lejos de donde estoy, quiero volver pero ya no me acuerdo del camino. Me he perdido a propósito. Quién sabe si ahora no me estoy apareciendo en la mente de otro, en su momento de pasión o de desesperación, porque mi alma flota separada de mi cuerpo, a medio camino entre mi casicielo y el casicielo de quien me esté viendo.

El bar de siempre y una cerveza con mucho alcohol. Predispuesta al daño neuronal, trato de recordar todos los bares, todas las casimentiras y las casiverdades. Si no como algo, el alcohol empezará a dibujar surcos en mi memoria, como caminos escasamente transitados. Me hará recordar las llamadas que esperé y nunca sonaron. Lo que escribí y nunca tuvo respuesta. Las gracias que esperé, no sé, y que nadie me dio.

Una pareja se besa, empalagosa, o eso me parece. No sé si lo que no me cuadra son los besos y los abrazos o la melena de ella y el traje caro de él. Cualquiera diría que piensas que los pijos no se besan… no se reproducen por esporas. Ellos creen que todo el bar les mira, pero la vista está fija en los toros que ponen por un canal de pago. En la calle llueve y en los toros llueve. El Rey no tiene paraguas y lo necesita. La pareja de mi bar no tiene paraguas pero no lo quiere. La televisión imitando a la realidad, todas las miradas pegadas a la pantalla menos la de ella, que está pegada en el cuello de la camisa de él. Él mira la pantalla y no sé qué comenta.

Vuelvo a entrar en el coche por el lado del copiloto mientras veo que la pareja se marcha en coches separados.

Estoy hablando y las palabras no parecen mías. Me emborracho con poco, dicen. Puede que sea porque estoy emborrachada de vida, de lágrimas no lloradas en el borde de los párpados, de risas casireídas, de charcos pisados con sus correspondientes salpicaduras. Me quedan todavía muchos miedos que superar, muchas manos que dar, muchos abrazos que recibir.

Ahora sé que a veces la verdad está en la música pop y en las barras de los bares.

Hoy llueve y estoy bien. Casitriste y casifeliz. Todo a la vez. No me comprendo, aunque creo que hoy precisamente, de entre todos los días, eso no importa demasiado.


Última oportunidad... para ver al Ensamble Barbieri… no os lo perdáis por nada del mundo…

ENSAMBLE BARBIERI
(Matías Ávalos, Luis Felipe Barrio, Eva de Goñi, Pedro Herrero, Andrés Molina, Antonio de Pinto y Carlos Aguado)
Café Barbieri
Calle Ave María 45, metro Lavapiés
21:00h (4 euros de suplemento en la primera consumición)

5 comentarios:

Henar dijo...

¡Qué linda (sin casis) eres!

Un beso con sol,

H

Kika... dijo...

Y tú más...

Besos de paz (es que estoy haciendo un comentario de texto sobre la OTAN...)
K

Nere dijo...

Hola Kika,

Tras meses de esquivarlo, esta noche por fin he vuelto al Barbieri, a ver el concierto del Ensamble. ¡menos mal que han aparecido unos amigos inesperadamente, y no me han dejado sola en ese trance! Me preguntaba si tú también estarías, y jugaba a buscar tus ojos entre el público (en la mesa en la que estaba Henar, claro, concretamente), pero no he podido decidir del todo quién eras. Espero que haya más oportunidades, ¡en serio! Gracias por seguir escribiendo,

Nere.

Kika... dijo...

Hola Nere,
Me alegro mucho de que vuelvas por aquí. Ayer no estuve en el Ensamble, básicamente porque tuve que ir a la academia y salí de allí a las 12 de la noche. La academia "after hours", casi podría decirse. En fin... me gusta ver que no estuviste sola y, si te animas, estaré en el Barbieri el sábado.

Un beso,
K

Henar dijo...

Si mi mesa es como la casa grande de Pin y Pon, haberte venido a ver el desastroso último "Ensamble Barbieri" de la temporada con nosotras!!! (en el ensayo general de dejar el café la cosa no pudo ir peor ¡madre mía!... cuando los fantasmas de Barbieri se ponen en marcha no hay quien haga nada).

Capté adeptas para EL AKELARRE final de temporada. Jijijijiji.