22 abril, 2007

Línea 2

De Cuatro Caminos a Sol por la superficie (de mi alma).

Reflexiono mucho mejor en movimiento. Parece que con el ejercicio me circula más la sangre y me irriga las neuronas, así que cuando tengo que pensar, camino. El otro sitio donde pienso bien es en la bañera, que me sirve para otras reflexiones más estáticas o de epifanía personal.

Pienso. Camino. Pienso. Un paso tras otro el sábado por la mañana, cuando no hay coches, en la zona gris que distingue la noche del día. A esa hora, Cuatro Caminos se bebe la luz como el café, despacio, a goterones que se deslizan por las fachadas. Podría ir en metro. Quizá si mirase las caras de los demás se me ocurriría algo. Pero tengo tiempo y prefiero caminar. “Kika, te vas a atravesar medio Madrid”. No importa, aunque no he desayunado, resacosa de llanto interior y exterior. Puede que necesite pensar por eso.

Madrid es de todos los colores menos blanco. De todos los sitios menos de aquí, en sábado por la mañana: africano, caribeño, sudamericano, blanco eslavo. No sé si van a trabajar o si vuelven, pero es pronto, y no hay más Madrid que esta ciudad coloreada y real. Real e irreal que vomita el amanecer sobre los pocos que caminamos. Nadie pasea y todos van a alguna parte.

Primera decisión, que tomo rápido porque tengo que llegar a mi destino. Por Santa Engracia. Aunque sea más largo que por Bravo Murillo, me gusta más. Suena Marwan por ventura de la reproducción aleatoria, que es cada vez menos aleatoria porque parece como si todo estuviese colocándose, ordenándose dentro da minha cabeça desarrumada. Los bomberos me dicen algo que no oigo bien cuando me acerco y repiten algo más (ya he bajado el volumen, ahora lo oigo). ¿Seré la primera chica que han visto pasar esta mañana?

Escucho La estatua del jardín botánico, y justo después Yo no sería igual. Pienso por un momento que mi mp3 tiene gusto musical, porque no creo en las casualidades:me gusta la de Radio Futura versionada por Miguel Dantart. Y la de Dantart versionada por LuLi (que hace fenomenalmente bien los ruidos dantartísticos como chikkkikkick). Giro a la derecha contraviniendo mi tendencia natural (soy zurda) y en Quevedo parece que la ciudad está dejando de ser una enferma en cuidados intensivos, vuelve a respirar, se despereza con señoras que van a comprar al Champion de Fuencarral mientras las cajeras compran cafés en vasos de plástico. No he desayunado. Y si sigo parándome a admirarlo todo no me va a dar tiempo.

Acelero el paso y llego al trozo estrecho de Fuencarral. Un grupo de chicos que vuelven a casa, mezclándose con los que caminan a trabajar, unos punkis que se pintan las camisetas con rotulador negro delante de un cierre decorado con graffitis de flores. La luz de la Gran Vía, color gris acero, llenándose despacio de gente. Y yo con prisa, cruzando la calle por la estación de metro.

Policías y prostitutas en Montera mientras suena voy Castellana abajo en plena primavera. Zapatos a seis euros. Abanicos a seis euros. Donaciones de sangre sin donantes, porque a estas horas, este sábado nadie da nada a cambio de nada. Es el Madrid canalla, retorcido, que vuelve a la vida.

La Puerta del Sol, me engulle la puerta de los recreativos. No he desayunado pero no me importa. He pensado, reordenado y desordenado voluntariamente.

Y he hecho un comentario de texto del que me siento orgullosa. Quizá sea porque mi alma está, ahora mismo, un poquito más liviana.

4 comentarios:

david dijo...

Curioso cómo cada uno tenemos nuestro método para pensar. Mi lugar para ponerme a darle vueltas a las cosas es una sala de cine, yendo solo. Estoy atento a la película (por el precio de la entrada más vale, claro), pero al final la consciencia se subdivide, la mitad atenta a la película, y la otra mitad filosofando.

Luego, a veces, también camino pensando. Pero para desencadenar ese paseo filosofal a mí el cuerpo me pide un cine.

En fin, bonita postal animada de Madrid. Pasaste al lado de mi curro, por calles que yo siempre veo a otras horas. Se las reconoce, pero se las ve diferentes. Cada uno tenemos también nuestras calles, imagino. Está bien ver las de los demás, de vez en cuando.

Irene dijo...

Me gusta, me ha recordado al recorrido que hago yo cuando salgo de trabajar y me apetece pensar, o no pensar... Salgo de la Plaza de Chamberí y bajo por Santa Engracia hasta llegar a Alonso Martínez, continúo por Hortaleza, pero antes de llegar a Gran Vía me desvió por Chueca... Luego Callao, Sol, y por la calle Mayor llego hasta la plaza de la Villa para perderme por sus callejuelas hasta encontrarme con la calle Segovia... Continúo hasta el Palacio Real y en Príncipe Pío pongo fin a mi recorrido...

Gracias Kika, me gusta leerte.

Kika... dijo...

Hola Irene,
Es verdad que a veces también camino para no pensar. Y que he hecho ese recorrido del que me hablas, la última vez fue de noche y sólo llegué hasta la Gran Vía...
Se me está ocurriendo, gracias a tu comentario y al de David (de ti no me olvido, un beso) hacer algo sobre rinconcitos de esta ciudad que, por lo que veo, llevamos pegada a la piel. Se admiten contribuciones!!!
Un beso muy fuerte a los dos!
K

david dijo...

Hm, ¿algo del estilo de un callejero onírico?

La verdad es que la ciudad tiene como mil sitios que retratar. O nuestras patas mil paseos que contar, supongo. Si los adoquines hablasen.