19 abril, 2007

Cosas del amor que no entiendo... por mucho tiempo que pase (V): qué no hacer cuando te enamoras...

Aviso para el Comité Central

El
PNPLP (o PN para los amigos) vuelve a la carga. Nos reuniremos donde siempre, haremos lo que nunca (porque nunca sabemos qué se nos va a ocurrir). Por ejemplo, en la última reunión arreglamos el mundo proponiendo la publicación de cierto calendario... Seguro que esta noche recordaremos a Moncho Otero, nuestro guía espiritual... y algo subastaremos. Los miembros del partido que no puedan acudir, que no se preocupen, levantaremos acta de todo lo que se diga...

Y como en la Ejecutiva del PNPLP siempre hablamos de realidades paralelas amorosas y de otros tipos, he decidido rescatar este texto de mi antiguo blog, como siempre corregido y aumentado...


Puede que me deje llevar
Puede que levante la voz
Puede que me arranque sin más
A ver qué me dice después...

Quiero ser tu perro fiel
Tu esclavo sin rechistar
Que luego me desato y verás
A ver qué me dice después

So payaso, y me tiemblan los pies a su lado
Y me dice que estoy descolorido
La empiezo a besar
A ver qué me dice después
So cretino...


Estos líneas son de una canción de un grupo que ni toca canciones de amor, ni le canta a la luna ni a los pajaritos, ya que es So payaso de Extremoduro. Sin embargo, de esta poesía surgida de lugares análogos a los aromas del wáter, arroja verdades como puños. Con haber estado enamorado una vez, es fácil saber las cosas que estamos dispuestos a hacer. Cosas que en otras circunstancias no haríamos ni de coña. Ni aunque nos pagaran un trillón de dólares americanos libres de impuestos.

Aquí tengo algunos ejemplos (seguro que se os ocurren más, contribuid con vuestros comentarios):

- Que tu amor dice que le gustan los cantautores latinoamericanos clásicos... Aunque no tengas ni idea, al día siguiente te compras un poncho de flores y un gorro peruano de lana de esos con orejeras. Luego vas a la FNAC y compras los grandes éxitos de Violeta Parra. La próxima vez que lo ves, te pones a cantar (por casualidad, claro) aquello de Gracias a la vida, que me ha dado tanto.... Lo de cantar es un decir, porque si no se te da bien, más bien perpetras la canción. Pero ¿en qué cabeza cabe que vestido así, de coros y danzas de los Andes, le vayas a gustar?

- Supongamos que te enteras de que tu amado es un apasionado de los bailes de salón. Inmediatamente te apuntas a clases, le pones los pies hechos un asco a base de pisotones a tus compañeros de cha-cha-cha, tango, vals o salsa. Y naturalmente, él o ella seguirán sin hacerte caso, pero para entonces habrás ligado con alguien de clase de baile (no hay mal que por bien no venga).

- Puede ocurrir también que tu amorcito tenga aspiraciones intelectuales (uffff, que hay gente muy rara, jajajaja). Qué se yo, la importancia de la diplomacia actual, la estampa japonesa del siglo XIX, la filosofía de Jurgen Habermas, el teatro patafísico, o peor aún, la literatura rusa. Tú, para hacerte el/la interesante, te compras Padres e hijos de Ivan Sergeyevich Turgenev, y lo llevas como por casualidad la próxima vez que lo veas. Pero no te lo has leído, que el amor es ciego pero no le sobra el tiempo. Entonces te pregunta cualquier cosa sobre el libro, y ahí ya has caído. A capear el temporal o a hacer lo que puedas para cambiar de tema.

- Pero lo peor de todo, sin duda, ocurre cuando tú no eres demasiado deportista y tu presunto churri sí (sustitúyase churri por pareja/mediopensionista/el que me soporta o lo que proceda). Ahí ya sí que la hemos fastidiado. Te invita a hacer rappel pero tú tienes vértigo. Y allá que te vas, con la cara más verde que una hoja de espinaca pocha, colgado como un jamón de Guijuelo de una pared vertical que da miedo de sólo mirarla. Porque claro, tú has dicho, imbuido por el amor absoluto que le profesas, que has hecho rappel "de toda la vida". Te aseguro que no se va a producir el amor verdadero cuando vomites...

Y claro, llegaron comentarios. Primero, el del Lobo:
- O te dice que le gusta el ballet, y tú como un campeón haces cinco horas de cola y te dejas el sueldo del mes para tener la oportunidad de roncar a pierna suelta siguiendo los compases del Lago de los Cisnes, con el consiguiente aplauso del respetable. Ah, el amor es música.
De todas formas, siempre está aquella, la más forofa de todas, de tu equipo de toda la vida, que no puede vivir sin ver a su (tu) equipo cada semana, y que cuando la llevas al estadio ataviada de camiseta, bandera, bufanda, trompeta y oiga, si se descuida le quita el puesto a Manolo el del bombo. Y es cuando marca el primer gol cuando te pregunta que quién es el que juega. Sueltas un gruñido. Pero lo mejor es cuando te suelta que le eso del fútbol le encanta, por lo de ver a veinte tíos buenos corriendo en calzoncillos. No obstante, me quedo con el clásico: si me dieran una moneda por cada vez que he tenido que explicar el fuera de juego a la chavala de turno, tendría un hotel entre Copacabana e Ipanema. Ah, el amor.


Y después, Lady K:
- Peor?Aqui van un par de ejemplos :
1.A tu amorcito le encanta la naturaleza y cosas tan horteras como comer en los parques rodeados de flores,pajaritos y a la orilla de un riachuelo... Y alli vas tú, cuan caperucita urbana, que sólo te falta la cestita, aunque seas alérgica a toda forma de vida vegetal .
2.Alternativa a lo anterior : A tu amorcito le encanta jugar al golf y, ¿qué creeis que se le ocurre? Pues invitarte una tarde de finde a merendar (si, a merendar...) al club.Y allí vas tu,con tus perlitas y todo,a merendar té con pastas.
Y podría seguir...


¿Mi consejo? Es que lo de sé tu mismo y todo eso está de lo más pasado... Siempre y cuando no te perjudique, hacer algo un poco chorras por amor está en lo esperable. Ahora, un poco el chorras sí, pero más allá de eso no. Que quede clarito.

Claro que, bien pensado, ahora mismo estoy escuchando a Extremoduro, que me gustan bastante... pero a los que empecé a escuchar por amor (gracias Sr X, dondequiera que estés)... No, si no hay nada como caer en las propias trampas...

Acércate y ya verás
Que no sé cómo hacerlo peor
Despacito pero muy mal
A ver qué me dice después...

Hago casas de cartón
Ayer bebí hasta jurar
Pero hoy no me levanta ni Dios...
A ver qué me dice después

So payaso, y me tiemblan los pies a su lado
Y me dice que estoy desconocido
La empiezo a besar
A ver qué me dice después
So cretino...




Noticias musicales (menuda mezcla)... Esta noche, Manzanero & Martínez (M&Ms, como los llamamos ya), estarán en el Café Barbieri (Calle Ave María 45, Metro Lavapiés) a las 21:00h. Y además os dejo las próximas fechas del cantautor cubano Julio Hernández, que ya está en MySpace... Y si queréis ver al presidente de honor de nuestro partido, Moncho Otero, estará en el Barbieri el viernes 20 con Rafa Mora... Ah! El acontecimiento musical del fin de semana será La Noche Nostalgia (o Noche Hortera), también en el Café Barbieri el sábado 21 a las 21:30...

2 comentarios:

MoMe dijo...

JIJIJIJIJIJI;

Creo que me llevo el premio gordo. Yo por amor, una vez, un amor, me dio por donar órganos...no es broma. Me hice donante de órganos y termine llamando a casa del susodicho y comentándole al padre que quería donarle un órgano a su hijo. Y parece de coña pero no, el padre es psiquiatra y podéis imaginar la que se armo por teléfono. El caso es que no resulto, bueno si, pero no como debía o como yo quería, ahora soy mas amiga del padre que del hijo!!!!
Yo pierdo la perspectiva, el sentido del ridículo, el control y el norte, voy y hago lo que sea y si no es así es que no es amor.

Henar dijo...

Lo bueno es cuando te rodeas de culturetas: este verano me leí con devoción mi libro de Historia del Arte de COU porque me había "henarmorado" de un estudiante alemán de historia del arte y quería tener conversación con él. En mis tiempos de blusera, aprendí mucho blues por "henarmoramiento" de un armonicista. Tuve un novio que hacía alta cocina, y mi afición (que ya existía) se disparó, y me vi siguiendo la carrera de Adrià y de Arola (el premediático) con gran interés. Tuve un amor que es crítico de música que me hizo llenar mis carpetas de cds de cosas variadadas. Y hasta al folklore tradicional patrio llegué por otro amor (cambio poncho andino por botella de anís). Pero al revés... nada de nada. No sé de ningún tipo que haya visualizado Giselle para ponerse a la altura de mi pasión por la danza. Quiero creer que es por mi adaptación al medio: yo me adapto tan rápido, que no hace falta que los demás se adapten. Afortunadamente no se han cruzado en mi vida vegetarianos, naturalistas, apasionados por la música electrónica, o deportistas de montaña... Aunque también han pasado futboleros, y me ha dado igual: sigo inmune al deporte nacional. Seguiré pensando sobre el tema.

Esta noche PNPLP. Iré con tacones o algo. Qué menos!

Un besazo, reina, que te tengo muy abandonada