08 abril, 2007

Confesiones

De vez en cuando, hay que confesar. De esa manera, algo que había estado oculto sale a la superficie, las cartas quedan boca arriba. No me refiero esta vez a las confesiones que yo hago, que por mi manera de ser son escasas, sino a las que surgen en los momentos más insospechados, cuando menos te lo esperas.

Alguien llega y te dice algo. Rompiendo el esquema habitual de los seres humanos, según el cual lo que solemos hacer es hablar de los demás, en ese caso la persona habla de sí misma. Y la opinión que tenías, la que fuera, que era la que prevalecía, deja de ser válida. O sigue siéndolo (no siempre mis análisis de las situaciones iban a ser defectuosos).

El esclarecimiento de lo que ocurre (gracias a la confesión, claro) es un proceso extraño. Según mi experiencia, pueden ocurrir dos cosas. Que duela primero y alivie después. O que el alivio llegue lo primero y el dolor surja luego.

Hay también una tercera opción. Que todo se entremezcle. Conociéndome, las confesiones me causan sentimientos encontrados. Me tranquilizan pero a la vez me remueven algo dentro. Algo es una palabra que se queda corta, porque dependiendo del calibre de la confesión, se me pueden caer todos los esquemas establecidos. Tengo que reconstruir mi puzzle personal de las realidades paralelas. Ninguna pieza es lo que parecía.

Hasta ahora, lo he analizado con mucha frialdad. Pero no soy una mujer de hielo.

3 comentarios:

MoMe dijo...

Animo linda!
Te mando un abrazo cibernético,
y un besazo enorme.

Lui dijo...

Hola!!!!!
¿Me lees el pensamiento o que?

¿Sabes? Creo que es una buena inversión de mi tiempo leer tu blog porque, en algunas ocasiones, me ahorras gran cantidad de minutos, no en pensar, pero sí en ordenar mis pensamientos.

No hace mucho tuve que enfrentarme a una confesión(realmente aún me enfrento a ella) que me desbordó.

Quizás lo mejor es que duela primero y alivie después. Pero, ¿y si en medio del alivio vuelve a doler?

Lo mismo, al final, quieras o no quieras los sentimientos se acaban enfrentando pero, ¿como reconstruir tu puzzle personal cuando no tienes la referencia de la imagen que quieres montar?

No se, todo es muy complicado, o quizas yo lo hago complicado.

Besotes

Kika... dijo...

Lui (MoMe, te he contestado en tu Veleta):
Uffff... madre mía, qué cosas tiene la vida, a veces leo pensamientos, y otras, por lo que me cuentas como si los leyese. Aunque por desgracia no sé si se nos ordenan los pensamientos o se nos desordenan. Quizá desordenados estén mejor...
Por cierto, me ha encantado eso del puzzle sin imagen. A ver si se nos aclara un poco y podemos recomponer, al menos, las esquinas y los lados. Ya sé que esa es la parte más fácil de hacer, pero será un comienzo...

Besos,
K