11 abril, 2007

Um olho no prato, outro no gato

Este post es para MoMe y para todos los amantes de los gatos...


Hay días en los que quiero ser gato y rondar por los solares y el puerto…

En mi rinconcito de playa hay algunos gatos. Cierro los ojos y me parece verlos en las circunvoluciones de mi cerebro, en los ecos de la calle. Los conozco a todos. El que es de color chocolate y chorizo. El naranja y blanco – mis gatos favoritos son los naranjas - que tiene un hermano, o eso creo. Su madre, esa a que le falta un trozo de oreja. Los gatos negros de la obra de la calle de las Olas. Uno tiene el rabo roto, torcido. El otro está un poco despeluchado. Los gatos negros no dan mala suerte…

Cuando falta uno, lo sé. Porque son mis gatos.

Ya he explicado en alguna parte (ver
No le busques tres pies al gato) lo básico de la psicología felina. Un perro ve al humano como un amo, mientras que un gato siempre mira a las personas como sus iguales. No sé – y tampoco me lo planteo – si los gatos creen que ellos son gente o si es al revés, aunque creo que eso no importa.

Mis gatos playeros favoritos vivían en el solar de las siemprevivas. Siempre me hizo gracia que en el desierto haya siemprevivas, esas florecitas que son casi igual de bonitas cuando están secas que cuando están vivas. Paradoja casi delirante: siemprevivas cuando en realidad están muertas…

Eran dos. Me los encontré buscando las flores, sabía que estaban en un solar pero mi amigo se había negado a decirme dónde. Y yo no podía dormir pensando que había flores en un rincón, y más aún, que había un trocito de desierto que aún no conocía. Yo me lo sé todo aquí. Encontraré las siemprevivas, metida en chanclas por los solares (te vas a pinchar con un clavo oxidado, Kika… o te torcerás un tobillo).

Pero me los encontré a ellos. Hasta entonces, sólo había visto unos gatos rondando los contenedores de basura. Incluso había visto cómo la gente tiraba las bolsas de desperdicios con poco cuidado para espantarlos. Tiro al gato en contenedor, una nueva modalidad de deporte alternativo.

Como a las cosas (y más a las cosas vivas) hay que ponerles nombre, se los puse. Al blanco y naranja… Michubichi (Michu para los amigos). Al blanco y negro… Tóyota. Decía la hermaníssima que eran unos nombres post-industriales. Ni idea.



Siempre iba a ver a Michu y a Tóyota. Les llevaba las cabezas del pescado en una servilleta, y también los restos del pollo asado (manjar para los gatos, según Lady K). Era pasar por el solar y mis gatos salían a verme, enredados por las piernas, siempre frescos a pesar del calor que hacía. No sé si era mi olor (o más bien el del pollo) o el ruido de las chancletas, pero siempre me seguían. Con esa mirada de sabernos iguales, ven, gata, lincesa, persona-con-comida o lo que seas. Ven con nosotros a subirte en las tapias, a beber agua al lado del estanco, a maullar en los contenedores, a perseguir a los gatitos y los ratones. Me salía el lado felino, la mirada de escayola y las ganas de moverme con pies (patas) almohadillados. De sacar las uñas si hacía falta. De meterme en peleas de gatos callejeros al lado del surtidor de gasolina del puerto, robando las espinas a los otros.

Dice mi madre que mis gatos están siempre bien cuidados. Como si hubiera otra Kika en una realidad paralela que también les diera pollo y cabezas de pescado. No lo sé. Lo que sí que es verdad es que cada vez los veo menos, porque cada año hay más casas, y a los gatos no les gustan las casas, al menos a los míos, porque prefieren los solares. Así que tengo que buscarlos para recuperar un poco mi instinto felino. Ser más gata y menos persona. O más persona y menos gata. Como ellos me vean, aunque no sé cómo me ven. Y aunque ya no lleve pollo (la última vez se me olvidó), todavía me recuerdan un poco.

Recuerdos de gato, de peleas en la playa, de cazar ratones, de playas con flores, de solares con clavos oxidados…

Por cierto, no encontré las siemprevivas. Ahora, unos años después, sospecho que eran flores compradas.

3 comentarios:

Queens dijo...

Gatos,... seres independientes un poco mágicos.
Besos

Lady K dijo...

Me encantan. Ya sabes que tengo hasta un gato ewok...

MoMe dijo...

Mil gracias por dedicarme este post tan gatuno. He intentado subirme a la princesa en brazos para que me acompañara en la lectura, para hacerme un poco gata como tu dices, pero esta en su momento siesta. Tiene muchos momentos siesta a lo largo del día, pero sospecho que este es su favorito porque coincide con las siestas humanas.
Besos de gata (frotarse las mejillas)