12 marzo, 2007

Peajes

Hay un proverbio en inglés que dice life’s a journey, not a destination. Me gusta. Siempre me he imaginado la vida como un camino que a veces es una senda forestal, otras es una calle de ciudad o una pista del desierto. Cada momento tiene sus dificultades: puede que haya un desprendimiento de troncos y te tengas que bajar del coche a despejarlo, puede que de pronto haya mucho tráfico y toque esperar. Incluso es posible que te pierdas porque no hay más indicación que un bidón pintado de negro cada muchos metros. Así son las pistas en el Sahara, porque lógicamente no hay asfalto, sólo arena, piedras y dunas.

Otras veces la vida se parece más a una autopista gigante, con muchos carriles en cada sentido y márgenes más o menos anodinos. Vas conduciendo a toda velocidad (o en patines, en burro-taxi o bicicleta) y de pronto te encuentras con una caseta de peaje. Hay que pagar si quieres seguir por esa autopista que parece sacada de un anuncio de esos que dicen ¿te gusta conducir?


La vida te puede hacer pagar un peaje cuando menos te lo esperas, las circunstancias pueden ser muy crueles. Y entonces tienes que decidir si pagas o no, siempre y cuando haya elección. No siempre la hay, así que la mayor parte de las veces pagas y sigues camino. Pagas en términos de sueños o de lágrimas. De proyectos incumplidos. Lo que sea.

Sin embargo, en otras ocasiones no es la vida, sino otra persona la que quiere hacerte pagar el peaje. Te parece que haciendo una determinada cosa podrás seguir conduciendo tranquilamente, disfrutando la felicidad que tenías antes de llegar a la barrera. A lo mejor lo que se pretende es hacerte pagar consiguiendo que dejes de hacer algo. Poco importa, porque ya he dicho que los peajes los pone la vida, y no las personas. No pienso pagar ningún peaje que pretendan imponerme, sobre todo si aspiran a cambiar lo que soy.

Es un precio demasiado elevado y si hace falta, seguiré camino por una carretera comarcal. Llegaré al mismo sitio, aunque tarde más. O siempre puedo acelerar y romper la barrera. Aunque no me lo cubra el seguro.


La hermaníssima dice… que conducir por carreteras comarcales es mucho más divertido y nunca se paga peaje… creo que es porque le gusta un poco lo difícil… temeraria…


La foto... el Sahara en Mali, cerca de Timbuktú (Timbuktú existe...)

4 comentarios:

Lady K dijo...

Sí, existe.De hecho es o ha sido candidata a ser una de las nuevas 7 Maravillas. Dejo el link por si alguien tiene curiosidad :

http://destinosblog.com/114/timbuktu/

NANI dijo...

Me gusta mucho los temas que tocas

sikandar dijo...

Me encanta la foto

Kika... dijo...

A mí también, sabía que te encantaría...

Besos!