31 marzo, 2007

La mudanza de Pinchi

Pinchi es mi erizo. Mejor dicho, era mi erizo. Lo prohijé aquí porque a mi hermana le gustó mucho. Ya tenía a Kikelita, mi tortuga (mis animales favoritos son las tortugas, los linces y los monos en general). Pero Pinchi enseguida se hizo querer. Un erizo verde azulado, encantador, callado, se comía la fresa tranquilamente, y si saltaba tres veces se hacía una bola. Pero este blog estaba empezando a parecerse sospechosamente a uno de esos pisos en los que vive la típica ancianita con 29 gatos y cinco perros. Demasiados animales.
Así que Pinchi ha decidido mudarse. Independizarse. De nada ha servido que le prometiera jugar más con él. Darle más fresas. Le han ofrecido irse a vivir a otro sitio y ha dicho que sí. Ahora mismo está cargando sus cosas en el camión de la mudanza. Todos los bártulos, la cajita con las fresas, su almohadita, su manta…

Ahora Pinchi vive en Kikel. Hasta le ha cambiado el color. Es rosa intenso, casi fluorescente. Dice que espera que siga jugando con él y contándole mis cosas. Pues claro, Pinchi.

Sólo espero que se mantenga alejado de las tentaciones. No vaya a ser que con la independencia le den ganas de portarse mal…

Nos vemos, querido Pinchi (suspiro). Siempre tendrás tu sitio en las realidades paralelas…

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